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Representación de Un tranvía llamado deseo
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Representación de Un tranvía llamado deseo (Foto: Antonio Castro)

‘Un tranvía llamado deseo’, la bondad de los desconocidos

jueves 12 de junio de 2025, 11:16h
Actualizado: 17/06/2025 19:59h

Hace catorce años que Un tranvía llamado deseo no se ve en Madrid. En 2011 el drama de Tennessee Williams fue dirigido por Mario Gas en el Español. Vuelve al mismo escenario, esta vez con dirección de David Serrano.

Siendo una de las obras legendarias del teatro universal del siglo XX, apenas se ha montado en España. Williams la estrenó en 1947 y, tres años más tarde, la hizo el teatro de Cámara de Barcelona. No llegó comercialmente a Madrid hasta 1961, dirigida por Alberto González Vergel, con Asunción Sancho y un desconocido Wolf Ruvinski al frente del reparto.

Blanche Dubois es la desencadenante del drama. Una mujer madura que, agobiada por la pérdida de la mansión familiar, llega a Nueva Orleans para vivir indefinidamente con su hermana Stella y su marido, el visceral Stanley Kowalski. La presencia de la dama, anclada en el pasado y pretendiendo un nivel social del que carece, enturbia las relaciones del matrimonio hasta límites violentos. El marido de Stella sospecha que existe algo turbio en el pasado de Blanche y descubrirá su pasión por los chicos muy jóvenes. La tensión entre los dos se hace insoportable hasta evidenciar que Blanche tiene graves problemas mentales. El final es conocido por todos los aficionados al teatro, así como la frase maravillosa con la que se despide Blanche: ‘ siempre he confiado en la bondad de los desconocidos’.

Foto: Antonio Castro.

Llevar a escena el microcosmos en el que se desenvuelven Blanche Dubois y Stanley Kowalski ofrece muchas dificultades. La primera, aunque pueda parecer frívola, superar el recuerdo de la versión cinematográfica de Eliza Kazan en 1951. Las prodigiosas creaciones de Vivien Leigh y Marlon Brando son inolvidables. Este último se consagró como uno de los actores más importantes de la segunda mitad del siglo pasado. Encontrar un intérprete que supere aquella animalidad, es labor casi imposible. Todavía recuerdo la desesperación de don José Tamayo para encontrar un Kowalski en su montaje de 1993, en el que sí tuvo a una magnífica Ana Marzoa.

David Serrano tiene al frente del reparto a Nathalie Poza y Pablo Derqui, una pareja que mostró una gran química cuando protagonizaron Tributo a Lou Reed desde Berlín. A Derqui, uno de los mejores actores de los últimos años, lo han visto muchos directores con capacidad para enfrentarse a personajes, como poco, extraños como Roberto Zucco o Calígula. Hay otros dos personajes principales que suelen quedar eclipsados por los otros dos: Stella, la esposa de Kowalski y ‘Mitch’. Ambos son imprescindibles para mostrar la complejidad de los personajes de esta vivienda de Nueva Orleans. Stella debe aguantar la brutalidad de su esposo mientras que Mitch muestra una impresionante vulnerabilidad subyugado por la personalidad de Blanche. En esta producción María Vázquez y Jorge Usón les dan vida. Completan el reparto Carmen Barrantes, Mario Alonso, Rómulo Assereto y Carlos Carracedo.

Un tranvía llamado deseo se representa en el teatro Español hasta el 27 de julio, siendo el teatro público que más prolonga la temporada.

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