Hace apenas una semana conocíamos la historia de la Plaza Cívica del barrio de Lucero, el proyecto votado en 2017 por los vecinos del barrio y que sigue sin ejecutarse. A tan solo unos metros de ese solar, en la
calle Luis Pando, se encuentra otro símbolo del abandono institucional en este rincón del
distrito de Latina: el solar del
antiguo casino de Lucero, un espacio con casi un siglo de historia que hoy continúa vacío, vallado y sin uso, pese a ser de titularidad municipal.
El terreno frente a la actual Asociación de Vecinos de Lucero fue un punto de encuentro comunitario. Cristina Martín, presidenta de la asociación, resume su valor con una frase sencilla: "Es una historia muy bonita, porque representa el desarrollo histórico del barrio. Lo llamaban el casino, pero en realidad era un centro social, un sitio donde se reunían los vecinos y las vecinas para organizar asambleas y actividades".
Los orígenes del solar se remontan a finales de los años 20 y principios de los 30. Según los documentos conservados por la asociación, un grupo de vecinos del entonces Carabanchel Bajo (al que pertenecía Lucero antes de anexionarse a Madrid) decidió comprar con sus propios medios un terreno en la esquina formada por Luis Pando y la calle Alhambra. Cada persona aportaba lo que podía: dinero, materiales de construcción o incluso trabajo manual. A cambio, recibían un justificante simbólico, una "acción" que acreditaba su participación en el proyecto colectivo.
Con esas aportaciones, se levantó un edificio que funcionó como casino popular, equivalente a lo que hoy sería un centro socio-cultural. En él se celebraban reuniones, bailes, actos vecinales y actividades comunitarias, convirtiéndose en el corazón del barrio.
La historia del casino, sin embargo, quedó marcada por la Guerra Civil. Lucero se encontraba entonces en el frente de batalla, y el edificio desapareció durante el conflicto. Tras la contienda, "toda esa masa popular que había organizado el casino no era del agrado del mal llamado bando nacional", recuerda Cristina Martín. “Muchos destruyeron documentos por miedo a ser relacionados con los perdedores” y con el paso de los años el terreno paso a ser municipal.
El solar es de titularidad municipal
En 1944, el terreno aparece inscrito en el registro a nombre de Luis Pando, que da nombre a la calle, y en 1957 el Ayuntamiento de Madrid expropió la parcela para abrir la entonces nueva calle de las Higueras, actual vía de acceso al barrio. Desde entonces, el solar es de titularidad municipal, aunque nunca ha tenido un uso definido. "Queremos que vuelva a ser un sitio común, un espacio vivo. Lo compraron los vecinos con su esfuerzo, y lo justo es que siga sirviendo al barrio", apunta Cristina Martín.
Una lucha vecinal para construir vivienda pública
Durante décadas, el espacio fue ocupado por "chabolas y construcciones precarias", hasta su demolición a finales de los años 90. En 1999, la Asociación de Vecinos de Lucero organizó allí unas jornadas de recuperación de la memoria local, con la participación de descendientes de quienes habían levantado el casino. "Fue muy emocionante", recuerda Martín. "Vinieron los hijos y nietos de aquellos vecinos y contaron cómo habían traído ladrillos, materiales, incluso caballos para transportar cosas. Era su sueño colectivo".
El solar permaneció vacío tras su limpieza y vallado, pero la asociación nunca renunció a darle un nuevo uso. Durante los años 90 y 2000, el colectivo mantuvo conversaciones con el Ayuntamiento y, maás tarde, con la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) para construir en él un pequeño edificio de viviendas sociales. "Era un solar dotacional y residencial, y lo lógico era que sirviera para vivienda pública", señala Martín. En aquellas reuniones, la concejalía de vivienda (entonces dirigida por Sigfrido Herráez) llegó a comprometerse a levantar un inmueble con viviendas sociales y ceder los bajos a alguna asociación del tercer sector, como 'heredera simbólica' del proyecto original del casino.
"Nos contestaron por carta que el solar no cumplía los parámetros de construcción para la empresa municipal"
Sin embargo, el proceso se atascó en cuestiones registrales y urbanísticas. "El solar (vallado) estaba claro que era municipal, pero la parcela contigua, donde se construyó después, no aparecía inscrita correctamente. Ahí se paralizó todo", explican desde la asociación. La iniciativa quedó congelada en 2010 y no se retomó durante los mandatos posteriores, ni siquiera bajo el gobierno de Ahora Madrid.
Hace unos años, la EMVS volvió a descartar el proyecto. "Nos contestaron por carta que el solar no cumplía los parámetros de construcción para la empresa municipal, y que no iban a construir vivienda allí", lamenta Martín. La entidad devolvió la titularidad del terreno al Ayuntamiento, donde, según denuncian los vecinos, permanece en un limbo administrativo. "Estamos en una lucha constante por saber qué van a hacer con este solar. Nuestro miedo es que acabe vendiéndose a una empresa privada o que se permute por otra parcela en otro barrio. Ya ha pasado otras veces en Madrid", advierte la presidenta de la asociación vecinal.
Un espacio pequeño, pero con mucho valor para crear vivienda
El terreno de Luis Pando no es grande (no alcanza ni de lejos las dimensiones del solar de la futura Plaza Cívica), pero su valor simbólico es enorme. "Es pequeño, sí, pero se podría levantar perfectamente un edificio de cuatro o cinco plantas, con viviendas y un bajo de uso dotacional. Otra cosa es que a la EMVS le salga rentable", apunta Martín, haciendo alusión a la posibilidad de que la empresa municipal haya desechado el proyecto por su escaso tamaño, lejos de "el tipo de construcciones con las que gana mucho dinero y que hacen ahora mismo". "Eso daría respuesta a dos necesidades urgentes del barrio: vivienda pública y espacios de encuentro social".
"Es pequeño, sí, pero se podría levantar perfectamente un edificio de cuatro o cinco plantas, con viviendas y un bajo de uso dotacional"
La asociación ha pedido formalmente al Ayuntamiento que modifique el uso del suelo para permitir una mezcla de usos residenciales y comunitarios, de forma que los bajos del futuro edificio puedan destinarse a talleres, aulas o locales para asociaciones. "Lo permite la normativa", recalca. Pero, de momento, las peticiones no han tenido respuesta. "Tanto el Ayuntamiento como la Junta de Distrito nos hacen poco caso en todas las peticiones que hacemos", denuncia.
Desde los años 30 hasta hoy, el solar del antiguo casino de Lucero ha pasado por guerras, expropiaciones, olvidos y promesas incumplidas. Lo único que no ha cambiado es la reivindicación vecinal, que pide la construcción de vivienda pública o un aprovechamiento de un espacio que a día d ehoy esta abandonado.