Prácticamente al cien por cien de su capacidad y con la plantilla de enfermería bajo mínimos. Así describe Satse Madrid el panorama que afronta este verano el Hospital Psiquiátrico Doctor Rodríguez Lafora. Si la época estival resulta especialmente complicada para los centros sanitarios en general, por la dificultad de mantenerlos a todo gas con parte de la plantilla ausente por vacaciones no siempre cubiertas, en este caso el verano ha servido para poner de manifiesto graves carencias.
El Lafora, ubicado en el km. 13,800 de la M-607, atiende a pacientes que precisan hospitalización breve, cuidados prolongados o tratamiento hospitalario de trastornos adictivos relacionados con el alcohol y otras sustancias de abuso. Sobre el papel, su plantilla de Enfermería se compone de 131 profesionales, 43 de ellos especialistas en Salud Mental. Pero “la realidad es que solo hay 110 enfermeras en activo”, porque el resto están de baja, excedencia o tienen algún tipo de reducción de jornada, según denuncian desde la sección sindical de Satse Madrid en este hospital, donde cifran en 13 las bajas por enfermedad no cubiertas y en 7 de las 9 reducciones de jornada.
“La situación este verano en el hospital es crítica”, señala Félix Arias, delegado de Satse en el Rodríguez Lafora. “A la falta que ya arrastrábamos de enfermeras debido a las bajas sin cubrir, reducciones de jornadas y excedencias, se nos une el hecho de que no se han contratado apenas enfermeras para cubrir las vacaciones de verano del personal”. Al final, el equipo en activo debe ocuparse de suplir al que está de baja, con reducción de jornada y de vacaciones.
Falta de candidatos
La Dirección del Hospital Psiquiátrico Dr. R. Lafora solicitó poder contratar a 23 profesionales este verano, una cifra insuficiente para Satse Madrid, aunque superior a la que finalmente se ha materializado. Solo se han hecho efectivos seis de esos contratos de enfermería, un 34 por ciento. El resto no ha podido cubrirse por falta de candidatos que quieran trabajar en este hospital psiquiátrico.
Con una plantilla habitualmente deficitaria sumada a la falta de sustituciones de verano, los problemas de personal se agravan teniendo en cuenta que el centro se encuentra casi lleno. Ante esta contingencia, el Sermas ha previsto el cierre de 49 camas, algo que no resuelve el problema, según el sindicato.
En este momento hay un total de 278 camas abiertas de las cuales están ocupadas 275, aunque 13 de estos pacientes se encuentran de permiso, “por lo que hay 262 pacientes presenciales. Es decir, prácticamente el cien por cien de la capacidad actual del psiquiátrico”, lo que obliga a los profesionales a multiplicarse para cuidar convenientemente de los ingresados. “Tienen que realizar doblajes de jornada habiendo acumulado a día de hoy más de 600 horas extras para así poder atenderlos”, explica Arias. Y eso no parece ser lo peor. “La planificación de las jornadas de trabajo se realiza casi a diario, con lo cual el trabajador no sabe si le van a solicitar modificar las libranzas planificadas o va a tener que trabajar en una unidad distinta a la suya, o si va a estar solo en la unidad, llegando a llevar hasta 50 pacientes, creando así inseguridad en su trabajo y baja calidad de los cuidados de los pacientes que aquí se tratan”, relata el delegado.
Precisamente esa inestabilidad, apunta Félix Arias, lleva al “agotamiento de las enfermeras de este hospital, aumentando el número de bajas renuncias a los contratos y que las enfermeras de bolsa no elijan este hospital para trabajar por las condiciones de penosidad que aquí se viven”.
Un problema generalizado
Según la propia consejera de Sanidad, Fátima Matute, la falta de enfermeras es un problema generalizado en todo el Estado, algo en lo que discrepa Satse. “La realidad es que salvo en Andalucía, Comunidad Valenciana o Murcia, el resto de comunidades han cubierto, de una u otra forma, las vacaciones de sus enfermeras, por lo que tienen la plantilla enfermera necesaria y puede garantizar la correcta asistencia a sus ciudadanos durante el verano”.
Tampoco afecta en exclusiva al Lafora, sino que es una dificultad compartida por el resto de centros asistenciales madrileños públicos, algo que Satse Madrid atribuye a “las bajas retribuciones y las malas condiciones del Sermas” que provocan que las enfermeras “huyan de Madrid”.
El sindicato apunta que los contratos que ofrece el Sermas son de menor duración de los que se ofertan en otros servicios de salud, con peores sueldos que en el resto de las regiones, mientras que el nivel de vida de Madrid es más alto, por lo que no resulta atractivo trabajar en la sanidad madrileña.
"En Madrid formamos a enfermeras para luego expulsarlas"
En la Comunidad de Madrid finalizan anualmente sus estudios de Grado unos 2.000 enfermeros, según el propio Colegio de Enfermería de Madrid (Codem), donde se colegian. Sin embargo, a la hora de la verdad, el colectivo disponible en Madrid solo aumenta cada año en 700, porque unos 1.300 de los existentes deciden abandonar la región y ejercer en otras comunidades.
“El Servicio Madrileño de Salud, en lugar de ser un sistema sanitario atractivo para las enfermeras, es un exportador de recursos enfermeros”, asegura este sindicato. “En Madrid formamos a enfermeras para luego expulsarlas por las malas condiciones que se ofrecen. Gastamos recursos que luego no recuperamos. Regiones fronterizas como Castilla-La Mancha o Castilla y León tienen mayoritariamente cubiertas sus necesidades de personal enfermero, seguramente en muchos casos con enfermeras formadas en las universidades madrileñas”, lamentan en Satse Madrid.

El número de enfermeras disponibles no es suficiente
Desde el Colegio de Enfermería de Madrid, su portavoz y tesorera, Mar Rocha, confirma que el Lafora no es el único Hospital que está teniendo problemas de contratación este verano en la Comunidad de Madrid. “El número de enfermeras disponibles no es suficiente para poder dar respuesta a las necesidades de contratación en época estival”, traslada a Madridiario, y coincide en la causa con Satse. “La oferta de trabajo no está siendo atractiva ni por la duración de los contratos ni por las condiciones”, lo que provoca el éxodo de estos profesionales, no solo en verano, a otras CCAA o al extranjero “para buscar mejores condiciones, estabilidad y desarrollo profesional”.
En la Comunidad de Madrid el número de enfermeras y enfermeros en activo es de 46.131 en todos los ámbitos, públicos y privados. Con una población de poco más de siete millones de personas, la ratio enfermera /1.000 habitantes, se sitúa en 6,58 en 2023, por debajo del 6,78 registrado el año anterior, “ratio que desciende y se aleja aún de la media europea que se sitúa en 8,8 enfermeros por 1.000 habitantes”, destaca Rocha.
El Codem lleva tiempo reclamando a la Consejería de Sanidad un Plan de Recursos Enfermeros que prevea la escasez habitual de estos profesionales sanitarios en la región y también mejore las condiciones actuales para retenerlos.
A pesar de las dificultades para revertir la situación, remarcan la necesidad de cubrir todas las suplencias de verano necesarias en el Sermas y la sanidad privada madrileña “para garantizar y permitir el descanso merecido de los profesionales que trabajan durante todo el año”. Y advierten sobre e “aumento de la carga de trabajo físico y mental que asumirán los profesionales ante la ausencia de las contrataciones necesarias”.
Fuentes de la Consejería de Sanidad explican a Madridiario que la Comunidad de Madrid “ha habilitado hasta 20.000 mensualidades para la contratación de profesionales de distinta índole en el Servicio Madrileño de Salud, de las cuales más de 7.000 mensualidades son precisamente para enfermería”. Añaden que “la posibilidad de contratación está abierta y habilitada” por parte del Gobierno regional, que ha destinado “los recursos pertinentes y necesarios para que se puedan iniciar las contrataciones”.