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A Sánchez le duele la gente pobre... de Madrid

Por Ángel del Río
martes 11 de enero de 2022, 13:08h

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está dolido, compungido, preocupado, hundido moralmente porque “se sale a la calle en Madrid y se ve a mucha gente pobre que vive en ellas. Hay mucha gente sin hogar en las calles de Madrid”.

Singular descubrimiento el que ha hecho Sánchez. Gracias a su pericia para detectar los problemas sociales, gracias a su fino olfato y a su visión amplia del espectro urbano y humano, el señor presidente nos ha descubierto este problema que hasta ahora solo conocíamos en la mayoría de las grandes urbes del planeta. O a lo mejor es que la pobreza se ve de otra manera desde el coche oficial, o desde las alturas a bordo del Falcon. Pero es la misma pobreza que cuando él era concejal del Ayuntamiento de Madrid y que nunca denunció, aunque entonces sí daba largos paseos a pie, desde la plaza de la Villa hasta Cibeles para intervenir como tertuliano en la COPE.

Ya lo dijo a comienzos de los setenta un delegado municipal de servicios: “Madrid es la ciudad donde vienen a doctorarse todos los mendigos de España”. Pasó alguna vez que, desde una ciudad española, se les proporcionó billete de tren gratuito a los mendigos para que se vinieran a Madrid.

A pie de calle aquí la pobreza se ve más, aunque yo he visto mucha más miseria en La Habana, en Río de Janeiro, y tanta como en Madrid en Lisboa, París, Roma, Londres...

A Enrique Tierno ya le preocupaba la mendicidad, sobre todo la infantil, los sin techo y los durmientes a cielo raso de la plaza Mayor. Juan Barranco se lamentaba de tantas y tantas personas que vivían en la calle; pedían limosna, componían un escaparate de pobreza.

Desgraciadamente, Madrid no es diferente en este sentido a otras grandes ciudades del mundo. La pobreza forma parte de la gran metrópolis, y lo que deben hacer los políticos, y en especial los que se lamentan de ver a tanto humano sin hogar pululando y durmiendo en las calles, es poner soluciones en vez de lamentaciones, pellizcar los presupuestos destinados a pagar ministros, secretarios, subsecretarios, asesores y demás comandita y dar más recursos para redimir esa pobreza que remueve la sensibilidad del presidente cuando pasa por las calles de Madrid, lo mismo que se lo removerá cuando pasee por las calles de Barcelona, aunque quizá entonces se trague las penas él solo, sin decir nada, no vaya a ser que el “socio” catalán se mosquee.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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