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SALVADO GRACIAS AL MICROMECENAZGO

Gallinero o Casa de Aves del Palacio del Infante Don Luis, antes de su restauración
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Gallinero o Casa de Aves del Palacio del Infante Don Luis, antes de su restauración (Foto: Ayuntamiento de Boadilla del Monte)

La ‘resurrección’ de la Casa de Aves del Palacio del Infante Don Luis

Por MDO
domingo 04 de septiembre de 2022, 09:00h

El patrimonio que ostenta España es más que envidiable, siendo el tercer país del mundo con más elementos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A pesar de contar con este honor, muchos de estos enclaves, objetos o edificios se encuentran abandonados o descuidados en estado de ruina.

Uno de ellos fue el Gallinero o Casa de Aves del Palacio del Infante Don Luis en Boadilla del Monte. Este singular conjunto de edificaciones anexas al palacio se encontraba “prácticamente en ruinas”, como señala a Madridiario la Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla del Monte. Junto a Hispania Nostra, asociación que trabaja para evitar la pérdida del patrimonio español, iniciaron en 2014 una campaña de micromecenazgo o crowdfunding –similar a la de la Catedral de Alcalá de Henares para recuperar sus tesoros de alabastro– para salvar al gallinero de la ruina absoluta.

“El Gallinero del Palacio es una zona muy singular que forma parte del conjunto monumental. En planos antiguos se le denomina Gallinero aunque su uso parece que pudo ser para alojar los animales exóticos que coleccionaba el Infante, lo que sería más bien un Pabellón de Aves del siglo XVIII. Se trata de un conjunto de edificaciones asociadas al Palacio”, explican desde la asociación.

Esta “pieza única” se encontraba en un estado de ruina avanzado, por lo que era necesaria una “restauración integral”, apuntan, para poder salvarlo de la desaparición. Fue entonces cuando se unieron a Hispania Nostra y al Ayuntamiento de Boadilla del Monte para impulsar esta campaña de micromecenazgo.

Explicaron en su campaña que los edificios que componen el gallinero se encontraban “abandonados, vandalizados y en avanzado proceso de ruina”. “En los últimos años se han deteriorado cada vez más, han perdido la mayor parte de la techumbre y han desaparecido piezas originales como las rejas de hierro de las ventanas. El peligro de derrumbe puede ser inminente si no se interviene”, lamentaban.

Único en ‘su especie’

El Palacio del Infante Don Luis fue mandado construir por el mismo en 1762. Ventura Rodríguez fue uno de los encargados de hacer realidad este conjunto palaciego, que incluía un jardín, las huertas, la fuente, el estanque, la noria y la llamada Casa de Aves o Gallinero.

El infante, amante de la historia natural, conseguía con este espacio “rodearse y atesorar conocimiento”, indican desde el Palacio, y ostentar su poder mostrando una amplia colección de aves exóticas. “La singularidad de la Casa de Aves del palacio del Infante Don Luis radica en ser el único edificio de estas características que se conserva en España”, agregan. “La colección faunística del Infante incluía numerosas especies de aves e insectos pero también otros animales, como cabras de angora, un oso o una cebra, que vivía en semilibertad en los jardines”, señalan.

Es por esta historia que le precede que la Asociación de Amigos del Palacio peleó para que no quedase en el olvido como otras muchas casas de aves en España.

Para llevar a cabo esta reforma integral, se necesitaban 50.000 euros: 5.500 para el desmontaje de los restos de las cubiertas inadecuadas en aquel momento; 23.000 para colocar nuevas estructuras de madera; y 21.500 para cubrir el techo con teja curva árabe.

Los ‘mecenas’ respondieron y a 31 de julio de 2014, Hispania Nostra notificó que se habían alcanzado las donaciones necesarias para llevar a cabo el proyecto: 50.550 euros.

La complejidad de esta restauración

El 2 de enero de 2020, el Ayuntamiento de Boadilla anunciaba que daba comienzo la rehabilitación del pabellón de aves, confiando en que el fin de la obra fuese para después de ese mismo verano.

La obra contó con un presupuesto de casi 1’2 millones de euros y se incluyó en la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI), siendo cofinanciada mediante el programa operativo FEDER de crecimiento sostenible 2014-2020.

Por desgracia, la pandemia de la Covid-19 lo paró todo, y no fue hasta el 21 de septiembre de 2021 cuando Javier Úbeda, alcalde del municipio, e Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, visitaron la renovada Casa de Aves.

Día de la inauguración de la Casa de Aves (Foto: Comunidad de Madrid)

José Ramón Duralde fue el arquitecto que tuvo que enfrentarse a esta ardua obra. Tras haberse encargado del resto de rehabilitaciones del palacio, Duralde arrancó la de la Casa de Aves con muy pocas fuentes en las que basar su trabajo. Solo pudo disponer de un plano del municipio de 1868, los propios restos arqueológicos del lugar, fotos aéreas anteriores al periodo de la Guerra Civil y fuentes documentales del siglo XVIII.

“La Casa de Aves es en realidad una edificación muy modesta por su destino, tamaño y entidad arquitectónica, pero ha supuesto uno de los retos más complejos de mi ya larga carrera en la conservación de nuestro patrimonio arquitectónico. Se trataba de abordar algo más que una mera restauración, era necesaria casi una ‘resurrección’ de la semidesaparecida pajarera del Infante. Y el reto era que, en su nueva vida, el edificio mantuviera al menos su alma original y, en lo posible, se pudiera recuperar la construcción de acuerdo a su concepción primera, evitando en cambio cualquier engaño”, comentó el propio Duralde.

En 1974, el gallinero fue declarado como ‘ruina arqueológica’, por lo que el arquitecto necesitó prácticamente ponerse en la piel de Ventura Rodríguez para tratar de comprender el por qué de este edificio y plasmarlo en la reconstrucción: “Él dirigía las obras del Palacio y era entonces, y siguió siendo después, el arquitecto principal del Infante. Además, la potente impronta geométrica de la obra delata un diseñador seguro y conocedor de los antecedentes europeos en este tipo de instalaciones, entre las cuales la de Boadilla es muy original y rara. Tras un estudio más detenido del edificio y de la obra de Ventura pudimos ajustarnos mucho más a la realidad del antiguo aviario”.

“El Gallinero era una ruina donde se mezclaban escombros del siglo XVIII con otros del siglo XX de las viviendas y dependencias en que se había dividido el espacio, eliminando y añadiendo tabiques después de las devastaciones de la guerra. Solo la casita del administrador, un edificio independiente en el eje del aviario, se conservaba bastante completa en esa fecha, pero había sido vandalizada y semidestruida”, indicó.

(Foto: Palacio del Infante Don Luis)

Para el arquitecto, el principal problema al que se enfrentó el equipo rehabilitador era encontrar el equilibrio entre lo que era el gallinero original y el actual sin desfigurar esa concepción de Ventura Rodríguez: “Era necesario que se comprendiera que es una obra restaurada pero, a la vez, que ese aspecto no fuera protagonista y que prevaleciera la intención original en un edificio modesto y funcional del siglo XVIII pero de gran calidad arquitectónica y muy singular en su género”.

Finalmente, consiguieron devolver a la vida este espacio del palacio sin el cual no se entiende su historia. En la actualidad, desde la Asociación de Amigos del Palacio confirman a Madridiario que está a la espera de ser musealizado.

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