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Campus Unidos de Recurra- Ginso
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Campus Unidos de Recurra- Ginso (Foto: Ginso)

Nuevas masculinidades e igualdad de género en adolescentes

miércoles 25 de noviembre de 2020, 12:00h

La violencia contra las mujeres constituye un problema de salud pública y, por desgracia, esta también es ejercida por parte de menores de edad. Desde la asociación Ginso se combate este problema desde la raíz trabajando con adolescentes -etapa en la que se desarrollan los roles y estereotipos de género-, con el objetivo de evitar comportamientos violentos hacia la mujer.

En España, el número de menores condenados por delitos de violencia de género ha aumentado en los últimos años, según el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial.

“La masculinidad tradicional se asocia a aspectos tales como la dominación, la fuerza o el poder, y la feminidad tradicional se asociaría con la sumisión o la pasividad. Cuando hombres y mujeres asumen estos roles como un ‘mandato de género’, se contribuye a perpetuar esas desigualdades de poder lo que, en el peor de los casos, deriva en comportamientos violentos hacia la mujer”, explica David Roncero, Dr. En Psicología Clínica Forense y de la salud, y Jefe de Equipo Técnicos en Centro de Ejecución de Medidas Judiciales en Ginso.

Nuevas masculinidades e igualdad de género en adolescentes

La adolescencia, explican desde la asociación, es una etapa tremendamente importante para el desarrollo de los roles y estereotipos de género, ya que en esta etapa el adolescente tiene que de construir su identidad. “Por este motivo, este periodo evolutivo resulta muy adecuado para realizar una intervención psicoeducativa que resulte eficaz. El objetivo es que sean capaces de tener relaciones de pareja de forma igualitaria”, señala David Roncero.

Es en esta etapa en la que Ginso trabaja con los menores de edad que se encuentran internos en los centros de medidas judiciales a través del programa ‘Construyendo Masculinidades Alternativas, Diversas e Igualitarias’. “Consideramos que es fundamental abordar la cuestión de la masculinidad tradicional como medida para combatir la violencia de género en programas de prevención, pero también de intervención en casos de violencia de género”, señala David Roncero.

Gran parte de los menores que se encuentran en los centros de internamiento de Ginso cumpliendo medida judicial presentan una situación problemática a nivel personal, familiar y social. “La probabilidad de que los adolescentes cometan actos de violencia contra la mujer es mayor cuando han estado expuestos durante su niñez a modelos de agresión en las relaciones familiares, ya que pueden llegar a desarrollar la creencia de que la violencia es una respuesta aceptable para solucionar conflictos interpersonales”, se explica desde la asociación.

Por ello, la aplicación de programas específicamente destinados a cuestionar la masculinidad tradicional y a promover la creación de masculinidades alternativas más igualitarias es especialmente necesaria en los adolescentes que proceden de entornos disfuncionales y multiproblemáticos, ya que serán un colectivo de mayor riesgo de llevar a cabo comportamientos violentos contra las mujeres.

“Al aplicar el programa encontramos una resistencia inicial, ya que se trata de modificar valores fuertemente arraigados en algunos casos. No obstante, a medida que el programa va avanzando se nota como aumenta la capacidad de reflexión y comienzan ser conscientes de que pueden elegir una manera distinta de expresar su masculinidad. En todo caso, cuantas más resistencias encontramos al inicio, más se confirma lo necesario de su aplicación”, concluyen desde Ginso.

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