La Real Casa de Correos cumple 40 años como sede del Ejecutivo regional en medio de la tempestad que azota la política a escala nacional y, en especial, a la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Todo un terremoto con origen en el último informe de la UCO en torno al 'Caso Koldo' y la posterior dimisión -tras quedar probada su implicación- del hasta ayer Secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Como cabía esperar, no se hablaba de otra cosa en Sol.
Protagonismo totalmente opacado, al menos en los prolegómenos del acto institucional, con reacciones de todo pelaje. Mientras en el Partido Popular madrileño exigen a los "socios" del Gobierno "enseñarle la puerta" al presidente, después de que este se limitase únicamente a "pedir perdón" y anunciar una "auditoría externa" a las cuentas de la formación, voces tan relevantes como la de Esperanza Aguirre introducen en la ecuación una fórmula tan compleja como contundente: la moción de censura. Mientras, en el PSOE-M mantienen la calma pues "se ha actuado desde el minuto uno".
"Llegados a este punto, la pregunta que se tienen que hacer tanto fontaneros mediáticos como fontaneros políticos y sus socios del resto de partidos y formaciones parlamentarias es si van a seguir sosteniendo a este Gobierno. Porque si lo hacen, después todo lo que hemos conocido y todo lo que queda por conocer, ellos serán cómplices de lo que está ocurriendo en nuestro país", ha aseverado el secretario general de los Populares en la región, Alfonso Serrano.
Una llamada a la acción y a "enseñarle la puerta" de salida a Sánchez que sería responsabilidad última de fuerzas como Sumar, coalición donde se integra Más Madrid, pero también de los independentistas y nacionalistas catalanes y vascos de ERC y PNV. Así, siempre bajo el prisa de Serrano, en el momento actual tan solo existen dos alternativas: O se está con "libertad" o, por el contrario, se está del lado de la "mafia".
"O se está con la regeneración política, con la ética, con las instituciones democráticas, con la igualdad, con la libertad, con los medios de comunicación que hacen su trabajo, con los jueces que instruyen, con la Policía y los cuerpos de Seguridad Estado, que también hacen su trabajo, o se está con ellos. O se está con la mafia y se es cómplice de esta banda que tiene como capo al presidente o se está con quienes defienden la libertad, el Estado de derecho y la igualdad", ha justificado a rengón seguido.
Más contundente aún se ha manifestado uno de los rostros más reconociBLES de la política madrileña en las últimas décadas, Esperanza Aguirre. Para la que fuese presidenta de la Comunidad entre 2003 y 2012, la solución al entuerto pasa, de hecho, por una moción de censura como paso previo a la convocatoria de nuevas elecciones.
"Le va a sorprender, pero yo creo que sí -que el PP debería presentar una moción de censura contra el Gobierno de Sánchez- porque podemos si quisiera de verdad hacerse con el voto de la izquierda (...). Cada cual puede tener su opinión, pero lo que digo es que yo la haría comprometiéndome a que en el mismo día de firmar ante el Rey el cargo de presidente del Gobierno, convocaría las elecciones. Y estoy convencida de que -Alberto Núñez- Feijóo tendría mayoría absoluta", ha lanzado una Aguirre consciente, en cualquier caso, que "hay opiniones contrarias que seguramente están más acertadas que la mía".
Por voz de su portavoz parlamentaria en la Asamblea, Mar Espinar, sin embargo, en el seno del PSOE-M consideran que "el PP no está para dar lecciones de cómo actuar ante la corrupción" pues la "diferencia" viene marcada porque su partido ha actuado "desde el minuto uno".
"No creo que el Partido Popular esté para dar lecciones de cómo se actúa ante la corrupción. Creo que nadie puede evitar estos casos. Lo que sí se puede hacer es actuar o no actuar. El Partido Socialista ha actuado desde el minuto uno en el que en el que se conoció ese informe y Santos Cerdán ya no forma parte del partido ni está en los cargos orgánicos. Esa es la diferencia", ha reivindicado.
Cuestionada además por una posible cuestión de confianza, Espinar echa balones fuera al asegurar que "eso tiene que valorarlo el Gobierno y los propios socios del Gobierno".