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TAL DÍA COMO HOY EN MADRID

Las tardes de té del viejo Madrid

Las tardes de té del viejo Madrid

Día internacional del Té

viernes 22 de mayo de 2026, 07:00h

Mucho antes del matcha, las infusiones “detox” o las cafeterías de estética minimalista, hubo un tiempo en que tomar té en Madrid significaba algo completamente distinto. No era una moda rápida ni una bebida funcional. Era un ritual pausado asociado a salones elegantes, meriendas largas y conversaciones que parecían avanzar al ritmo lento de las cucharillas golpeando la porcelana.

Madrid nunca fue una ciudad especialmente ligada al té. Y quizá precisamente por eso terminó desarrollando alrededor de él una atmósfera muy particular.

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Las tardes de té del viejo Madrid

Mucho antes del matcha y las cafeterías modernas, Madrid descubrió en el té una pequeña forma de pausa dentro de una ciudad que empezaba ya a acelerarse.

El té comenzó a llegar a Madrid entre los siglos XVIII y XIX envuelto en un cierto aire extranjero y sofisticado. Mientras el café se convertía en la bebida habitual de tertulias, políticos y periodistas, el té conservó durante mucho tiempo una imagen más refinada y silenciosa.

Las meriendas elegantes empezaron a ocupar salones, hoteles y pastelerías donde importaba tanto la conversación como la bebida. El ritual incluía vajillas delicadas, pasteles, camareros impecables y tardes que parecían discurrir más despacio que el resto de la ciudad.

Uno de los lugares más emblemáticos terminaría siendo Embassy, convertido durante décadas en símbolo de las tardes de té madrileñas y punto de encuentro de diplomáticos, aristócratas, periodistas y figuras culturales.

Los tés más habituales eran variedades negras llegadas de China o India, muchas veces acompañadas con azúcar, leche o limón. También comenzaron a popularizarse mezclas aromáticas como el Earl Grey entre ambientes más cosmopolitas.

Pero más allá de la bebida, el té representaba otra cosa.

Mientras Madrid se hacía más moderno, más rápido y más nocturno, también surgía la necesidad de encontrar espacios de pausa dentro de aquella velocidad urbana. El ritual del té ofrecía precisamente eso: tiempo lento en mitad de una ciudad cada vez más acelerada.

Hoy el té ha regresado a Madrid bajo formas completamente distintas. Matcha japonés, bubble tea taiwanés, infusiones de bienestar y cafeterías diseñadas para Instagram forman parte de un nuevo paisaje urbano donde el té vuelve a estar de moda.

Y, sin embargo, en el fondo sigue existiendo algo parecido a aquellas meriendas antiguas.

La necesidad de detener el tiempo durante un instante en una ciudad que nunca termina de quedarse quieta.

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