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TAL DÍA COMO HOY EN MADRID

Cuartel General del Ejército del Aire y del Espacio
Cuartel General del Ejército del Aire y del Espacio (Foto: Turismo Madrid)

La Cárcel Modelo: el panóptico de Moncloa

viernes 19 de diciembre de 2025, 07:00h
Actualizado: 19/12/2025 08:39h

El 19 de diciembre de 1883, Madrid inauguró la Cárcel Modelo, un edificio que marcó un antes y un después en la arquitectura penitenciaria española. Situada en la manzana que hoy ocupa el Cuartel General del Ejército del Aire, entre la plaza de Moncloa y las calles Martín de los Heros y Romero Robledo, la prisión se concibió como un referente de modernidad frente a las viejas cárceles insalubres.

Su diseño se inspiraba en el concepto panóptico, ideado por Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII: una estructura radial con una torre central desde la que se podía vigilar todas las celdas sin moverse. El objetivo era claro: disciplina, control y reforma moral. Con 43.200 metros cuadrados, cinco galerías convergentes y capacidad para 1.200 celdas, la Cárcel Modelo se convirtió en símbolo del optimismo liberal de la época.

El impacto arquitectónico fue notable. Su planta radial y sus innovaciones técnicas —como la iluminación cenital y la ventilación avanzada— se replicaron en otras prisiones del país, consolidando a sus arquitectos, Tomás Aranguren y Eduardo Adaro, como referentes en la modernización institucional. Incluso influyó en la planificación urbana, atrayendo infraestructuras y definiendo el carácter institucional de Moncloa.

Pero la historia de la Modelo no se reduce a planos y ladrillos. Entre sus muros se vivieron episodios que rozan la novela. Como la detención de León Trotski en 1917, tras ser expulsado de Francia. El revolucionario se negó a que le tomaran las huellas dactilares, hasta que un funcionario, obstinado, le impregnó las manos de tinta y estampó sus dedos diez veces en la ficha policial. Tres días después, Trotski salió con las manos limpias… y la memoria manchada de burocracia.

Décadas más tarde, la tragedia se impuso al relato. El 22 de agosto de 1936, en plena Guerra Civil, un incendio —o quizá solo el rumor de una fuga— desató el caos. Milicianos irrumpieron en la cárcel y ejecutaron a decenas de presos políticos considerados “fascistas”. Entre ellos, militares, políticos y aviadores del Plus Ultra. La matanza sacudió Madrid y provocó una tormenta diplomática que cruzó fronteras.

Tras la guerra, la Cárcel Modelo fue demolida en 1939. En su solar se levantó el Cuartel General del Ejército del Aire, borrando casi todo rastro físico de la prisión. Pero bajo el asfalto aún late la memoria de aquel panóptico que quiso ser símbolo de progreso.

En 1883, el coste de la Cárcel Modelo lo asumió el Estado, a través del Ministerio de Gracia y Justicia. Hoy, la situación es similar: las prisiones son competencia estatal y se financian desde la Administración General del Estado, salvo en Cataluña y País Vasco, donde las comunidades autónomas gestionan y pagan sus centros penitenciarios. Un cambio que refleja cómo la descentralización ha transformado la gestión, pero no la esencia: la responsabilidad pública sobre la privación de libertad.

Cierre:
Tal día como hoy, Madrid apostó por la modernidad y la reforma. La Cárcel Modelo nació como un intento de regenerar, no solo castigar. Hoy, donde hubo rejas, hay instituciones abiertas al cielo, y la ciudad sigue aprendiendo que la verdadera vigilancia no está en las torres, sino en la justicia y la libertad. Porque la historia, incluso entre muros, siempre encuentra la manera de abrir puertas.

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