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La pesadilla de los jóvenes con la vivienda

viernes 11 de octubre de 2024, 12:51h

La escalada de los precios de la vivienda en Madrid, ya sea a la hora de alquilar como a la hora de adquirir, está haciendo que el derecho de acceso a este derecho sea para muchas personas un sueño que la realidad convierte en pesadilla.

La falta de políticas públicas de intervención en el precio de la vivienda en la Comunidad de Madrid está abocando a que amplias capas de la población vean como un reto imposible ejercer este derecho básico que garantiza una vida digna.

Uno de esos grupos son las personas jóvenes en la Comunidad de Madrid que no pueden emanciparse. Recordar que la media de emancipación ha subido nada menos que a los 30,3 años.

Para UGT este grave problema responde a tres razones de peso. Por una parte, está el factor de capitalidad que hace que los precios de la vivienda en Madrid ciudad estén y aumenten muy por encima del precio del metro cuadrado que hay en otras ciudades importantes de referencia en nuestro país.

En segundo término, están los niveles de renta de los jóvenes que conviven en un mercado laboral marcado por la precariedad y los salarios exiguos que impiden en muchos casos el alquiler y por supuesto la adquisición de una vivienda.

También, y en tercer lugar, en la Comunidad de Madrid hemos convivido durante décadas con políticas liberales que impedían de hecho la intervención de las Administraciones Públicas a la hora de intervenir en el mercado de la vivienda e incidir en el precio de las mismas.

No son las únicas causas de la situación de gravedad que vivimos en Madrid, por eso, es comprensible entender que la tasa de emancipación juvenil en Madrid sea del 15,7%, muy lejos de los niveles europeos, con una tasa media de 31,9 %.

Hoy tanto la compra como el alquiler de una vivienda es una quimera para los jóvenes. Para acceder a la compra de una vivienda, tendrían que destinar el salario íntegro de cinco años, y para el de alquiler, más de la mitad del salario mensual, a lo que habría que añadir los suministros como agua, luz, teléfono. Imposible si no cuentan con el soporte económico, y es lo que ocurre en multitud de casos, de los padres y familiares.

Todo esto obliga a los jóvenes a competir por un número reducido de viviendas, suelen ser infraviviendas, y ser expulsados fuera de los límites de la provincia.

La imposibilidad de acceder a una vivienda influye en la calidad de vida, en la formación de familias, en el establecimiento de carreras a medio plazo, en la baja natalidad; también puede generar inseguridad, estrés financiero y, afectar negativamente su bienestar general.

Las medidas tomadas por las administraciones públicas son escasas y/o inadecuadas a la hora de dar respuesta a las necesidades de la población, especialmente de amplias capas de población con menos recursos, entre los que se encuentran los jóvenes.

Por otra parte, tener empleo no es suficiente para poder acceder a una vivienda en Madrid cuando la precariedad y los bajos salarios conviven de manera habitual con las personas jóvenes, más allá de su formación, preparación y experiencia profesional.

Pero no podemos caer en la resignación y tenemos que exigir medidas que favorezcan precios asequibles, tanto en el alquiler como en la compra de pisos. Algunas de ellas pasan por crear e incrementar sustancialmente el parque público de viviendas de alquiler a precios asequibles. También la implementación de políticas que faciliten el acceso a la financiación junto a la mejora de las condiciones de trabajo en términos de estabilidad y mejora de las retribuciones salariales; ofrecer a los jóvenes, de verdad, la oportunidad de alcanzar la independencia residencial y construir un futuro sostenible en la capital donde el acceso a la vivienda sea un sueño alcanzable y no una horrible pesadilla.

Marina Prieto

Secretaria General de UGT Madrid

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