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Los técnicos reanudarán este viernes los trabajos en el edificio siniestrado y ya han regresado algunos vecinos
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(Foto: Chema Barroso)

Los técnicos reanudarán este viernes los trabajos en el edificio siniestrado y ya han regresado algunos vecinos

jueves 21 de enero de 2021, 19:09h

El desescombrado de la cubierta del edificio que explotó este miércoles en el número 98 de la calle Puerta de Toledo ha comenzado en la tarde de este jueves y los vecinos del bloque 106 han vuelto ya a sus casas tras revisarse el estado de sus viviendas.

Según han explicado a Europa Press fuentes del Ayuntamiento de Madrid, esta cubierta estaba "llena de cascotes y escombros", por lo que es necesario quitar el peso por "riesgo de colapso". Así, se ha hecho mediante dos grúas, en una de ellas subían los operarios en una cesta e iban retirando cascotes que depositaban en la otra.

Este viernes se continuará con estas labores, tras irse los técnicos al no poder trabajar de noche, hasta poder llegar a los forjados. Además, se ha desescombrado también la cubierta de la residencia.

Por su parte, agentes de los Medios Aéreos de la Policía Nacional han estado este jueves desde primera hora en la zona del edificio que explotó ayer en la calle Toledo de Madrid utilizando pequeños drones para filmar el estado de las plantas más afectadas. El objetivo es conocer si se puede acceder al edificio en condiciones de seguridad y cuando puedan los agentes realizarán una inspección ocultar pasando unos días. Las imágenes servirán de apoyo a la Policía Científica para recabar pruebas para determinar las causas de la deflagración.

El electricista había estado revisando un radiador antes de la explosión

La comisaría de Centro ha abierto un atestado y los agentes han tomado ya declaración a algunos testigos. Uno de los sacerdotes que vive en ese inmueble ha declarado que el electricista fallecido en la explosión del edificio de la parroquia Virgen de La Paloma y San Pedro el Real había estado tratando de arreglar un radiador situado en el sótano, donde también estaba la caldera, antes de la deflagración.

La investigación la lleva el Grupo Judicial de la comisaría de la Policía Nacional de Centro, que ya ha interrogado a diez personas. Según ha explicado este religioso a los agentes, se habían quedado sin calefacción hace días y no pudieron celebrar una reunión por el frío que hacía. Por ello contactaron con David Santos Muñoz, de 35 años, un técnico amigo de la congregación, para que revisara qué ocurría.

Se baraja la posibilidad de que la instalación se hubiera averiado como consecuencia de las heladas de la última semana y comenzara a emanar gas. La primera explosión se produjo en la caldera y luego otra mayor más arriba, que correspondería al gas natural que se habría filtrado a otras partes del edificio.

Según fuentes regionales, la caldera había pasado la correspondiente revisión por parte de la empresa instaladora subcontrata de Naturgy en enero de 2020 y estaría en regla.

Otra de las víctimas mortales era el sacerdote Rubén Pérez de Ayala, de 36 años, que estaba junto al electricista en el momento de la explosión y que ha muerto esta madrugada en el hospital de La Paz a donde fue trasladado en estado crítico.

Los otros dos fallecidos son un ciudadano búlgaro, vecino de Fuenlabrada, llamado Ivanov Kochev Stefco, de 46 años, que en el momento de la explosión se encontraba en el despacho de Cáritas de la planta baja del inmueble, y Javier Gandía Sepúlveda, un albañil de 45 años, vecino de La Puebla de Almoradiel (Toledo), que trabajaba en un edificio frente al lugar del suceso. Pasaba por la calle en el momento del estallido y se vio alcanzado por los cascotes.

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