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De la escopeta Nacional al Tito Berni

Por Ignacio José Pezuela Cabañes
miércoles 01 de marzo de 2023, 13:54h
Actualizado: 01/03/2023 14:11h

‘La escopeta nacional’, película española de 1978 de Luis García Berlanga, muestra un ácido retrato de la clase empresarial y política del tardofranquismo (primer lustro de los años setenta). Debido al éxito del filme, a este le siguieron dos continuaciones que conformaron la trilogía de la familia Leguineche: ‘Patrimonio nacional’ (1981) y ‘Nacional III’ (1982), ambas cosechando en la época un gran éxito.

La película se desarrolla en el invierno del año 1972. El Sr. Don Jaume Canivell (José Sazatornil), fabricante catalán de porteros electrónicos para edificios, viaja a Madrid con su secretaria (Mónica Randall) -que en realidad es su amante-, para participar en una cacería financiada por él mismo en la finca Los Tejadillos, propiedad de los señores Marqueses de Leguineche. Aunque, oficialmente, es el propio marqués quien paga los costes de la cacería a sus amigos.

El objetivo de Canivell es relacionarse con la alta sociedad para hacer prosperar sus negocios y así poder vender sus porteros en futuras urbanizaciones en construcción. En la cacería, Canivell entabla amistad con Álvaro (Antonio Ferrandis), ministro de Industria del gabinete, así como otros personajes peculiares y absurdos.

Durante su estancia, Canivell y su pareja son testigos de la destrucción de una extravagante colección del marqués (Luis Escobar) de Leguineche, del rapto de una actriz masoquista (Bárbara Rey) por el hijo onanista del marqués (José Luis López Vázquez) o del cambio de gobierno que dejará a su contacto ministerial (Álvaro) en la calle y que obligará a Canivell a ganarse la amistad del nuevo equipo de gobierno, presente también en la cacería.

Cuanto más conocemos del caso, más se parece por desgracia a la película de Berlanga y además más preocupante es. Se requieren, por salud democrática, muchas explicaciones del PSOE. Mirar hacia el otro lado y “hacer de avestruz” no es la solución ante estos hechos.

Prostitución, drogas, mordidas… es realmente increíble que todo esto pasase y que los dirigentes del PSOE no estuvieran enterados. En las últimas horas, según relatan medios de comunicación, se está hablando de influencias en el seno del Gobierno y de la participación de numerosos diputados en fiestas, del uso del Congreso para sus actividades presuntamente delictivas… Y mucho de esto se producía cuando los españoles estábamos encerrados en casa por un decreto “ilegal” del Gobierno de Sánchez.

Cada hora que pasa sin dar explicaciones, la posición del presidente Sánchez con el Tito Berni se ve más comprometida. Si el propio PSOE y Sánchez saben quiénes son los restantes diputados que supuestamente participaron en las fiestas de la trama, deben tomar medidas contra ellos.

Y es que, además, el PSOE sigue sin dar explicaciones sobre un caso extremadamente grave y que afecta de manera directa a uno de sus barones: el Caso Azud. Y se ha especulado con indultar a los cabecillas del mayor caso de corrupción de la historia de nuestro país, como son los ERE de Andalucía. Y también ha sido el primer Gobierno de España en rebajar los estándares de lucha contra la corrupción, modificando el delito de malversación.

La realidad es que el PSOE está degradando el prestigio de la democracia y la política española de gran manera. Ningún español entiende, ni puede tolerar, esta clase de conductas tan impropias, y del Caso Mediador, del que parece que nos queda mucho por conocer, nos tememos que tendrán muchos más capítulos aún, para la “vergüenza nacional”.

La gran película ‘La Escopeta Nacional’ se convirtió en una trilogía, espero que ‘El tito Berni’ no se convierta en un “culebrón venezolano” o en una “tragedia griega”.

Ignacio José Pezuela Cabañes

Diputado del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid

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