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El chantaje del cheque bebé

Por Loreto Arenillas
viernes 18 de junio de 2021, 21:01h

La investidura en la Comunidad de Madrid comienza con una sesión de mañana en la que la presidenta se explaya contando cuáles son sus propuestas políticas para la legislatura. La única mención que hizo la señora Ayuso para referirse de manera específica a las mujeres no fue siquiera una medida para acabar con la oleada de violencia machista que estamos viviendo estos meses. Para esto no dedicó ni una sola palabra. Sino que fue el “cheque bebé”, una ayuda directa para mujeres jóvenes, menores de 30 años y que ganen menos de 30.000 euros anuales. La ayuda durará tan solo 2 años y para poder recibirla tienen que llevar empadronadas en Madrid 10 años, lo que excluye de esta ayuda a todas las mujeres migrantes, a las que se mudan desde otras comunidades, y tiene como resultado, según el Instituto Estadístico de Madrid, que solamente un 21,7% de las mujeres de la Comunidad de Madrid cumplirían los requisitos necesarios para recibir la ayuda.

La presidenta presentó esta medida en la Asamblea como una opción para que las mujeres “que menos tienen apuesten por la vida”, es decir, para reducir el número de interrupciones del embarazo no deseado. Consideraba la señora Ayuso que si se abona a una mujer 500 euros al mes, ya no debe tener ningún motivo para ejercer su derecho a abortar. Ponen de nuevo de relieve que lejos de querer garantizarnos los mecanismos para poder ejercer el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo de manera segura, libre e informada, pretenden generar cargo de conciencia en aquellas mujeres que, recibiendo una ayuda ínfima, deciden abortar en lugar de tener ese hijo o hija, como si las únicas razones válidas para abortar fuesen económicas. Es decir, que el cheque bebé funcione como chantaje emocional para las mujeres que no desean tener hijos. De hecho, por si no quedaba clara su postura, la presidenta se ha permitido decir en el Pleno que “el aborto es el recurso fácil que siempre pone la izquierda cuando algo les sobra”, vulnerando así un derecho fundamental.

Esta medida, por tanto, no esta pensada desde una perspectiva feminista, pero tampoco va a funcionar como medida demográfica. La mayor parte de las mujeres no ganaremos en condiciones para poder decidir ser madres con calidad y Madrid no saldrá del ranking de Comunidades Autónomas donde las mujeres son madres en edades más avanzadas.

Para que pudiera ser una medida demográfica funcional, y no solo un guiño a Vox y un cargo de conciencia y culpa en las mujeres, debería incluir a muchas más mujeres que el 21,7%; y para ser una medida feminista debería hacerse cargo de que una mujer no puede decidir ser madre si no tiene servicios públicos que le otorguen calidad y seguridad y que no condenen a las familias a una carrera de obstáculos permanente.

Otro problema que tiene esta medida es la condicionalidad: si de verdad queremos hacer políticas públicas que ayuden a que las mujeres podamos decidir ser madres, que ayuden a que las personas podamos decidir formar una familia, las ayudas no pueden depender de particularidades. Deben ser universales y deben ir acompañadas de un plan de acceso a la vivienda, ya que 1 de cada 5 mujeres no se puede emancipar; de una red de escuelas infantiles públicas, ya que somos las mujeres las que, sin estas condiciones, nos reducimos la jornada laboral para poder cuidar; y de una batería de políticas públicas relacionadas con la conciliación, como la reducción de la jornada laboral o la flexibilidad horaria para tener derecho al tiempo. Es decir, este cheque ni siquiera comienza a hacerse cargo de las necesidades de las familias madrileñas.

Hacerse cargo de las familias es generar una renta de cuidados para aquellas madres y aquellos padres que tengan que reducirse la jornada laboral por cuidar a un menor a cargo o a una persona dependiente, asegurando un complemento al salario de hasta el 50% en caso de familias de dos progenitores y un 100% en las familias monoparentales; es generar una prestación universal por hijo o hija a cargo, es generar un aumento presupuestario a las ayudas a la dependencia, es generar una red de escuelas infantiles, es crear un servicio público de cuidadores y cuidadoras, es crear un gran plan Concilia Madrid.

Y por otro lado, por más que se empeñe la señora Ayuso, dar las condiciones para que las mujeres seamos libres no solo es dar las condiciones para que podamos crear una familia. Darnos condiciones para ser libres también es dar las condiciones para que si nuestra decisión es la Interrupción Voluntaria de Embarazo podamos hacerlo con seguridad e intimidad, teniendo zonas de seguridad para que nadie pueda insultarnos mientras ejercemos nuestro derecho y eliminando la obligatoriedad de 3 días de reflexión que tienen actualmente las clínicas de la Comunidad de Madrid.

Porque ser madre es una decisión que debe poder tomar una mujer cuando esté preparada para ello. Y de la misma manera que no se puede reconocer la maternidad sin ayudar a las madres, tampoco se puede entender sin reconocer el derecho al aborto.

Loreto Arenillas

Portavoz de Igualdad de Más Madrid en la Asamblea

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