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Industria: Un llamamiento a la presidenta Ayuso

jueves 17 de diciembre de 2020, 09:39h

En febrero del pasado año, en este mismo espacio de “Madridiario”, me mostraba optimista en el futuro de Madrid porque había esperanza para el futuro de la industria regional. Donde existe industria, investigación y desarrollo, hay futuro, movimiento económico sólido y empleo. Ese incipiente optimismo se basaba en que tras quince años reclamando desde las Comisiones Obreras de Madrid un plan industrial, en 2017 conseguimos arrancar el Consejo Regional de dialogo social. En ese escenario se constituyó una mesa permanente para el Desarrollo Económico y Cambio de Modelo Productivo de la Región y el Plan de Industria 2020-2025.

Como la experiencia nos dicta que los actos de fe no son acuerdos y que incluso los acuerdos hay que vigilarlos para que se cumplan, finalizaba mi artículo de 2019 apuntando que “solo cabe poner en marcha los instrumentos e iniciar las actuaciones”. Pues bien, casi dos años después ahí nos encontramos. Más aún cuando la pandemia no sólo no debería haber paralizado este plan, sino haber servido como revulsivo.

Mientras la presidenta de la Comunidad de Madrid se apresura a blindar las cuentas de resultados de empresarios y religiosos ampliando los contratos con la enseñanza concertada. Mientras Ayuso se salta la ley en Educación o levanta una nave, que llama hospital, con un sobrecoste espectacular, paraliza la industria madrileña que desde hace casi dos años cuenta con una hoja de ruta de mínimos, responsable y consensuada.

El plan suponía un paso desde esa nada creada por Esperanza Aguirre. Se acordaron 585 millones de euros hasta 2025. Es decir, para tres legislaturas independientemente del color de los gobiernos, lo que implicaba tener “visión de Estado”. El plan establecía seis grandes objetivos que se desarrollaban a través de 36 medidas concretas y de tres iniciativas de carácter transversal, como la Estrategia Madrid por el Empleo, el Plan Azul+ y el Plan de Investigación Científica y Tecnológica.

Los objetivos que ahora está paralizando la presidenta son: potenciar la formación y empleo de calidad en la industria; aumentar la competitividad y el crecimiento basados en la I+D+i y mejorar el sistema de negocios; facilitar el crecimiento de las pymes y la colaboración industrial; incrementar la orientación hacia el exterior y la participación en cadenas de valor globales; impulsar los polígonos industriales y su competitividad mejorando su eficiencia energética, y acentuar el papel de la administración como catalizador del ecosistema industrial mediante la elaboración de una ley de industria. También había que resaltar un componente fundamental para la lucha contra la desigualdad, ya que el plan incluía la incorporación de la mujer en el sector industrial, con un programa denominado: “Mujer e industria”, dotado con 1,2 millones de euros.

El texto aseguraba también que los agentes sociales debemos tener un papel prioritario en todos los ámbitos y en todas las etapas por las que debía atravesar el Plan Industrial, como son; la estrategia global, los objetivos marcados, la prioridad en las medidas, la oportunidad de los instrumentos. Desde las Comisiones Obreras de Madrid estamos cumpliendo con nuestro papel cuando denunciamos que no se están llevando a cabo ni los objetivos, ni las partidas, ni las distintas líneas de trabajo.

Necesitamos una evaluación rápida y urgente del Plan porque la falta de transparencia sobre la situación de la industria es absoluta. Hago mías las palabras de Julián Teso, secretario general de la Federación de Industria de CCOO de Madrid cuando denuncia que el peso de la política industrial en la región actualmente no llega al 1 por ciento del Presupuesto, pese a ser garante del empleo. Y también cuando recuerda que aquellos países que tenían un tejido industrial han soportado mejor las crisis.

No apostar por la industria es un suicidio económico. Hay sectores muy potentes en los que se puede trabajar y que cuentan con una gran capacidad de innovación. Es el momento de enfatizar en la formación de trabajadores del sector en nuevas competencias; políticas de I+D+i; un plan de digitalización que es absolutamente determinante; así como en infraestructuras y eficiencia energética.

No hay ninguna razón para que no tengamos ya metida la fibra óptica en polígonos industriales, cuando no apostar ya por la digitalización es perder un tren imprescindible. La Comunidad de Madrid tiene que ejecutar el dinero que se ha comprometido a ejecutar y tiene que colaborar con otras administraciones desde la lealtad institucional. Son muchos ayuntamientos, incluido el de la capital, con los que se están alcanzando acuerdos y la presidencia de la Comunidad no puede vivir ajena, más aún cuando bloquea a algunas de sus consejerías, dispuestas a avanzar por la senda del dialogo.

Por supuesto que hay novedades que tenemos que ver cómo se abordan, pero para eso hace falta voluntad política. Insisto en hacer un llamamiento a la presidenta para que impulse todo esto, para que ponga en marcha todas las iniciativas e iniciemos el trabajo para mejorar nuestro modelo productivo.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid firmó un plan, la presidencia es la última responsable de que se cumpla. Es una prioridad para la región, ahora más que nunca, que los grupos de trabajo empiecen a ejecutar planes concretos. Es necesaria voluntad política, no más que la del alcalde de la capital para acordar un Plan de Empleo. Trabajar por Madrid es trabajar por su industria, por la colaboración, por erradicar broncas y crispación.

Jaime Cedrún.

Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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