A por lo de siempre. La izquierda de nuestro país usa la tauromaquia como moneda de cambio y, según soplen los vientos, enarbolan o no la bandera de su defensa. Hasta que el ministro Urtasun ha decidido acabar con el Premio Nacional de Tauromaquia.
Pese al deseo de unos cuantos, la fiesta nacional sigue pujante en cada temporada, en especial en la de este 2024, que cuelga cada tarde el cartel de no hay billetes; desde la feria de abril en Sevilla con la Maestranza hasta la bandera, a las plazas de los diferentes municipios de la Comunidad de Madrid que, gracias a la valentía de sus alcaldes, han hecho una apuesta clara y firme por el sector taurino.
Después de 10 años, los toros han vuelto a Móstoles en sus fiestas del 2 de mayo con una plaza a rebosar en la que era difícil que cogiera ni un alfiler. Y la Copa Chenel, que tan bien sienta a los municipios de nuestra región, lleva la fiesta a lo largo de toda la Comunidad, con especial mención este año a Valdemoro, donde ha vuelto para llenarse.
Este 2 de mayo, mientras el Gobierno central decidía cargarse este premio, que es sobre todo un reconocimiento al artista, la plaza de Las Ventas le deba un repaso al ministro con más de 18.000 almas disfrutando de la goyesca de Madrid y dejando claro el apoyo a la Fiesta y que la cultura no se censura.
La decisión del Ministerio va en contra de todo con el objetivo de coartar la libertad de aquellos que quieren disfrutar de la tauromaquia y vilipendiar un sector que en 2022 aportó a las arcas del Estado más de 40 millones de euros, muy por encima de los ocho millones que recauda el cine, pero con menos ayudas.
Con todo esto, llega el punto de preguntarse qué mayoría social es la que está en contra de la Fiesta. La izquierda vuelve a imponer su criterio y su ingeniería social para que pensemos como ellos quieren y actuemos como nos dicen.
Una de las señas de identidad de España es la tauromaquia, la que nunca ha tenido ideología y ha sido símbolo y orgullo de un país al que admira cualquier niño que sueña con ser torero. Sin embargo, algunos sólo quieren terminar con nuestras raíces.
La fiesta de los toros en todas sus vertientes es un dinamizador del turismo en Madrid, con Las Ventas como uno de los museos preferidos para los que nos visitan y la Feria de San Isidro como uno de los grandes reclamos para vivirla y para vivir nuestra capital.
Por todo ello, en Madrid seguiremos defendiendo el derecho a acudir a los festejos taurinos y a tener nuestro propio galardón. La mejor receta contra las prohibiciones del Gobierno central es libertad, libertad, libertad.