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¿Y cuando esto pase...?

martes 02 de junio de 2020, 12:34h

Un nuevo martes con un nuevo Consejo de Ministros y quién sabe si con nuevas “sorpresas”

Y hoy sabemos la nueva y parece que última prórroga del Estado de Alarma. Eso significa que en unos veinte días y después de algo más de tres meses, si no hay ninguna rectificación, que todo es posible, y si somos capaces de no hacer las cosas muy mal y con prudencia, nos desconfinan. Y supongo que eso será la última etapa de la desescalada. Una especie de llegar a meta aunque no sepamos muy bien que haya detrás de la cinta.

El fin de un confinamiento que veíamos imposible de cumplir y que luego, como siempre pasa, hemos sido capaces de cumplir y hasta le hemos sacado el lado positivo. Aunque no podemos ni debemos olvidar que el causante de este confinamiento fue el COVID 19, que no se conformó con quitarnos la libertad, sino que arrebató de la manera más cruel, más injusta y más a destiempo la vida a 30.000 personas o muchas más. Porque con los bailes de cifras que tenemos a diario no sé si algún día sabremos la verdad. Los que si lo saben desgraciadamente, son esas familias que no los han podido ni velar ni despedir...

Y ahora nos enfrentamos a un nuevo momento “el postconfinamiento”.

Y ahora... ¿Qué va a pasar? Es verdad que tenemos o al menos teníamos ganas de “normalidad”, pero volver a ella implica sumergirnos de nuevo en la realidad. Y eso es lo que nos crea la incertidumbre porque ahora dudamos y no sabemos si queremos la normalidad que teníamos antes de confinarnos o esa “nueva normalidad” de la que no paran de hablarnos y que desconocemos... Porque es muy difícil volver a “lo normal” cuando ya nada es igual y quién sabe si nosotros tampoco somos los mismos.

Nos hemos acostumbrado a otros ritmos, a otros tiempos, a otros espacios, a otra manera de trabajar, a otra manera de comunicarnos, a otra forma de comprar, a otro modo de convivir, a una manera distinta de relacionarnos. Hemos adquirido otras costumbres, otros hábitos de vida y de consumo, hemos vivido a deshoras... Por primera vez casi en nuestra vida hemos parado, nos hemos encontrarnos con nosotros. Incluso hemos tenido tiempo de pensar y de dejar la prisa a un lado sin sentirnos culpables por ello. Hemos aprovechado el tiempo y nos hemos permitido el lujo de perderlo. Hemos pasado más horas en casa que desde que empezamos a vivir en ella.

Ahora tenemos la sensación de que ya nada es seguro. Hemos comprobado que la vida también está compuesta por “lo imprevisible”. De repente hemos sido conscientes de que a nosotros que nos gustaba tener todo bajo control, hay cosas que se nos escapan de él y que están por encima de nuestra mente, de nuestra voluntad e incluso de nuestras posibilidades. Hemos pasado de poder con todo, a vivir días en los que todo nos podía. Hemos vivido una montaña rusa de emociones como nunca antes lo hubiéramos imaginado: Euforia, tristeza. Ganas, frustración. Risas, llanto. Agradecimiento, ira. Comernos el mundo y dejarnos llevar por él. Amor, desamor... Todo a la vez y sin orden. Y ahora estamos en un momento en el que nuestra mente nos dice vamos y el cuerpo no nos acompaña, porque no sabe a lo que se va a enfrentar. Un cóctel de pensamientos, sensaciones, preocupaciones y emociones que tendremos que ser capaces de ordenar para que cuando esto pase, qué pasará... seamos capaces. Y es que ese es el secreto, tenemos que ser capaces de ser capaces. Conseguir dormir sin angustia y despertar sin miedo.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que nos hizo vivir durante tres meses en un Estado de Alarma en el que controlaban nuestros movimientos. Un Estado de Alarma que primero nos asustó y al que luego nos acostumbramos. Y fue cuando empezamos a pensar qué pasaría después del confinamiento. Y en ese momento fuimos conscientes de que quizá empezaríamos a vivir nuestra normalidad pero dentro de una nueva realidad. Conscientes de que después de esta experiencia vivida ninguno volveríamos a ser los mismos porque ya nada sería igual. Una realidad diferente y puede que difícil pero con derecho a equivocarte y a caerte pero con la obligación de aprender y levantarte.

Esther Ruiz

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