A nadie se les escapa que estamos en un momento delicado en el que hay que abandonar los populismos fiscales de algunas comunidades autónomas gobernadas por el PSOE, dejar atrás de una vez el circo fiscal en el que han entrado y olvidarse de anuncios en clave de partido para mantener el poder de cara a las próximas elecciones. Es el momento de poner a la persona en el centro de actuación para que los ciudadanos estén en el epicentro de las políticas de los gobiernos.
Es lo que ahora los españoles necesitan.
El Partido Popular -con el presidente Feijoo a la cabeza- ha pedido al Ejecutivo de Sánchez que baje de una vez la presión fiscal a los ciudadanos y que utilice el sentido de la responsabilidad, especialmente en este momento, pues bajar impuestos no es ni de derechas ni de izquierdas, bajar impuestos es de sentido común.
Si el eslogan de los socialistas era no dejar a nadie atrás, estamos viviendo con enorme preocupación cómo están abandonando a los contribuyentes, a todas las rentas, con la inflación más alta en los últimos 40 años y con una situación en la que el único que gana es el Gobierno con 27.000 millones de recaudación de más.
Se está forrando a manos llenas, amasando la mayor hucha de la historia en lugar de devolvérsela a los ciudadanos y aliviar a las familias con ese ahorro fiscal. Y todo ello sin bajar impuestos en este año ni en el que viene. Se olvidan, como siempre, de las rentas medias como si no sufrieran la inflación ni la subida feroz de impuestos.
El argumento es de lo más peregrino: no bajan el IVA de la cesta de la compra porque los ricos se beneficiarían de bajar el IVA como si el resto de los mortales, sobre todo las rentas bajas, no fueran al super a comprar. Es el momento de situarse junto a las familias, sin populismos ni gaitas. Hay que ayudarlas porque este año va a ser muy duro y ya estamos viendo cómo algunas van a tener que elegir entre poner la calefacción o comer.
Ya está bien, a los ciudadanos hay que tratarlos como adultos. No engañarles mediante la presentación de unas medidas improvisadas, a golpe de ocurrencias. Es muy grave que una ministra declarara que las medidas presentadas por Sánchez no estaban encima de la mesa 24 horas antes de ser anunciadas.
Por eso, los ciudadanos no pueden más. De ahí que tengamos un presidente que no puede salir a la calle, la cual es el mejor termómetro para los políticos. Ni encuestas, ni sondeos, ni nada, es la misma calle.
En Madrid, sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. Tenemos una presidenta que es la de todos los madrileños, sin sectarismos, que está junto a las familias, siempre a pie de calle, escuchando a los jóvenes, a las personas que más necesitan de sus gobernantes, está en las plazas de los pueblos y de los barrios, atendiendo a la gente y todo ello, con cercanía, con humildad y sin populismos.
En la Comunidad de Madrid, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso bajó medio punto en todos los tramos autonómicos del IRPF, medida que ya está en vigor, y ha eliminado los impuestos propios. A todo esto, se suma que se van a poner en marcha nuevas medidas fiscales que beneficiará a 700.000 madrileños permitiéndoles un ahorro cercano a los 100 millones de euros a través de nuevas deducciones en el IRPF que entrarán en vigor en 2023.
Las personas más vulnerables son una prioridad para el Ejecutivo regional, por eso se les incrementará hasta un 40 por ciento la cuantía de la Renta Mínima de Inserción a partir del próximo año. Esto significará que más de 3.400 familias de la región que no cumplen los farragosos requisitos establecidos en el Ingreso Mínimo Vital podrán recibir un importe equiparable a los que sí cobran la ayuda estatal, corrigiendo incluso algunas limitaciones de la normativa del desastroso Ingreso mínimo del Estado.
Pero, además, nuevas ayudas a jóvenes para la compra y alquiler de casas y la rehabilitación de pisos vacíos, deducciones para fomentar la natalidad y la emancipación de los jóvenes, Tarifa Cero para nuevos autónomos en la que se subvenciona el 100% de sus cotizaciones a la Seguridad Social los dos primeros años, y un sinfín de medidas más.
En el Partido Popular siempre hemos defendido que el dinero donde mejor está es en el bolsillo de los ciudadanos.
Los sucesivos gobiernos populares de la Comunidad de Madrid así lo han entendido siempre porque como demuestra la presidenta Ayuso todos los días ante los madrileños, la mejor política social es una buena gestión de los recursos públicos.