Ecologistas en Acción, junto a grupos de Francia, Alemania y Bélgica, han realizado protestas para exigir a la Unión Europea más firmeza para reducir las emisiones de los coches. Ante la presión realizada por los fabricantes de vehículos, que pretenden limitar los objetivos de reducción de emisiones de CO2, los ecologistas recuerdan los tremendos problemas ambientales (cambio climático), sociales (contaminación en las ciudades) o económicos (precio del combustible) asociados a nuestro modelo de movilidad.
Bajo el lema 'Prisioneros del coche, prisioneros del petróleo, prisioneros del CO2', un grupo de activistas disfrazados de presidiarios han empujado un coche ante el edificio del Parlamento Europeo de Madrid con el objetivo de protestar de manera simbólica por la enorme dependencia de la sociedad europea con respecto al uso del coche y concienciar a la sociedad de los perjuicios de sus emisiones, que causan grandes problemas ambientales, sociales y económicos.
Las emisiones de CO2 en el transporte por carretera son las que más se han incrementado desde 1990, tanto en el Estado español -prácticamente el doble hasta 2007 (un 97 por ciento)-, como en Europa -incremento del 32 por ciento-. Se trata del sector más desbocado en sus emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, el que más hace peligrar los compromisios de Kioto para 2012.
Para regular este sector, la Unión Europea está trabajando en una legislación que fuerce a los fabricantes de automóviles a construir vehículos más eficientes. La legislación, en proceso de discusión, prevé imponer un límite máximo de emisiones medias para todos los vehículos vendidos por cada marca. El límite objetivo, que viene marcado desde 1996, es de 120 gramos de CO2 por kilómetro recorrido.
Conformismo de la Unión Europea
Ante el carácter obligatorio de la nueva ley, Ecologistas en Acción afirman que la actitud de la industria del automóvil está siendo la de buscar un límite de emisión lo más elevado posible, una fecha de cumplimiento lejana, y unas sanciones muy reducidas. "Una vez más, la industria del automóvil demuestra cuál es su único interés: vender más coches, cuanto más potentes y despilfarradores mejor, sin importarle las consecuiencias ambientales, sociales y económicas de esta situación, cada vez más evidentes", explican los miembros de la ONG.
Ecologistas en Acción asegura, además, que mejorar la eficiencia de los nuevos automóviles, su menor consumo de petróleo y la reducción de sus emisiones, tanto de CO2 como de otros gases perjudiciales para la salud, es una medida positiva para luchar contra el cambio climático y la contaminación de las ciudades, pero que la Unión Europea "vuelve a estar vacilante y parece estar cediendo a la presión de la industria del automóvil".
Con esta acción desarrollada en diferentes países europeos (Francia, Bélgica y España), Ecologistas en Acción, junto a una coalición europea de grupos ecologistas, pretenden llamar la atención para evitar que la Unión Europea vuelva a retroceder ante las presiones de la industria del automóvil y conseguir que aprueben una directiva realmente eficaz en la reducción de emisiones de CO2 de la flota de automóviles. Sirve, además, de lanzamiento de la página web (www.mundo-cars.eu) donde se informará de todas las actividades desarrolladas por estos grupos con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 de los automóviles.
Al mismo tiempo, Ecologistas en Acción pretende llamar la atención de la ciudadanía ante la celebración del XIX Congreso Mundial del Petróleo en Madrid, por la fuerte dependencia de los coches hacia este recurso: prácticamente la totalidad de los coches funcionan exclusivamente con petróleo y en total queman el 40% del petróleo consumido en Europa.
La ONG concluye que "reflexionar sobre el modelo de transporte actual, la movilidad ligada al automóvil y su necesaria reducción a favor de la movilidad en transporte público, a pie y en bicicleta, es fundamental en un momento en el que, a la vez que se agotan las reservas de petróleo, se incrementa su precio, y, lo que es peor, se aceleran los efectos del calentamiento climático por la quema, en buena parte, del petróleo consumido por los coches".