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Bueno, bonito y barato

Bueno, bonito y barato

lunes 26 de febrero de 2007, 00:00h
Tiendas hay en muchos sitios pero mercadillos no tanto. Uno de los más castizos y tradicionales que hay en la capital tiene una cita semanal con los madrileños todos los jueves en el distrito de Carabanchel, concretamente en la calle Vía Lusitana. Un total de 150 puestos dan vida a este mercadillo en el que se puede encontrar de todo, desde fruta y verdura, hasta ropa muy diversa, complementos, objetos de decoración o productos de cocina y a precios muy asequibles para el bolsillo. Como dicen los comerciantes para atraer a los clientes: "Pasen y vean".
Tiendas hay en muchos sitios pero mercadillos no tanto. Uno de los más castizos y tradicionales que hay en la capital tiene una cita semanal con los madrileños todos los jueves en el distrito de Carabanchel, concretamente en la calle Vía Lusitana. Un total de 150 puestos dan vida a este mercadillo en el que se puede encontrar de todo, desde fruta y verdura, hasta ropa muy diversa, complementos, objetos de decoración o productos de cocina y a precios muy asequibles para el bolsillo. Como dicen los comerciantes para atraer a los clientes: "Pasen y vean".

Todos los jueves, de 9 a 14 horas, la Vía Lusitana de Carabanchel se convierte en un hervidero de gente que va y viene del tradicional mercadillo que se celebra en esta calle. Un mercadillo que está compuesto por 150 puestos en los que se vende al público todo tipo de productos, aunque las frutas y las verduras son las verdaderas protagonistas, seguida por la ropa, los complementos, objetos de decoración para la casa e incluso utensilios de cocina, entre otras muchos objetos. Por ello, semanalmente muchos vecinos son fieles a este mercadillo en el que pueden encontrar "de todo". "Siempre vengo porque compro algo de fruta y luego me gusta darme una vuelta por si encuentro algo de ropa que me guste y que esté a un buen precio", señala María, una vecina que vive muy cerca del Metro de plaza Elíptica y que es una de las fieles compradoras de este mercadillo. "Llevo viviendo aquí muchos años y siempre ha existido", señala mientras sujeta varias bolsas en la mano repletas de naranjas, manzanas y patatas.

Y es que este mercadillo ofrece productos asequibles para todos los bolsillos ya que los venden a muy buen precio "con ofertas realmente muy buenas", según afirma Trinidad, una señora de la tercera edad que dice tener "una pensión muy pequeña por lo que siempre estoy mirando los precios y en este mercadillo pues te ahorras unos céntimos". La legalidad de los puestos está asegurada, y a la vista, ya que todos ellos muestran al público su correspondiente autorización para que no haya ninguna duda. Algo que ofrece una seguridad a los compradores "porque no es lo mismo comprar en algún puesto que se encuentre por la calle, que yo no me fío porque a saber de dónde han sacado las cosas, que aquí que sabes que todos los puestos son legales", dice Carmen, una vecina de este distrito que, acompañada por una amiga, confiesa que siempre que puede viene a comprar a este mercadillo de Vía Lusitana. Si los comerciantes venden una mercancía que no ha sido previamente autorizada pueden sancionarles con pagar una multa que va "desde 150 a 1.200 euros", según informa uno de los vendedores.

Otra vendedora es Jimena Costa , que está al frente de uno de los puestos, en este caso de ropa. Se trata de un negocio familiar que recorre distintos mercadillos aunque "también tenemos una tienda fija en Villalba". Costa reconoce que tener un puesto en un mercadillo es algo muy duro ya que "siempre estás pendiente del tiempo por lo que o pasas mucho frío o calor según la estación del año". Costa asegura que "enero y febrero son los peores meses porque todavía se notan los gastos de Navidad y Reyes".

Las casetas de este mercadillo están siempre en el mismo sitio, "porque pagamos por el espacio", según aclara Costa, de forma que los clientes siempre saben dónde encontrar sus puestos habituales. "Yo voy siempre a los mismos sitios porque ya me conocen y yo a ellos", declara Ángela, una ama de casa que va los jueves al mercadillo empujando el carrito de su hijo, "porque también me sirve para sacarle a pasear, aunque hoy hace mucho frío". No solamente los vecinos de los alrededores se Uno de puestos de ropaacercan hasta aquí para comprar sino que también acude gente de más lejos que incluso toma para ello el Metro. Es el caso de una pareja de hermanas que aseguran vivir a "dos estaciones". "Solamente compramos algo de fruta pero como venimos las dos pues no vamos muy cargadas". Claro que podrían comprar también cuadros, vajillas, gomas de pelo, medias, guantes, camisetas y pantalones de todo tipo y color así como bolsos, collares, camisones o ropa interior. Todo un espectáculo que se repite cada jueves y que devuelve a Madrid un aroma tradicional perdido en muchos distritos.
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