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La Puerta del Sol: El lienzo de la contienda

La Puerta del Sol: El lienzo de la contienda

Por Enrique Villalba
lunes 14 de abril de 2008, 00:00h
Actualizado: 18/04/2008 13:20h
Dicen que es el cruce de caminos de toda España y el corazón de Madrid. La Puerta del Sol ha sido uno de los enclaves más importantes de la vida social y política de la Villa desde hace casi seis siglos.
Su origen data del siglo XVI. El 25 de febrero de 1520 Madrid se unió al levantamiento comunero. Comandados por el bachiller Gregorio del Castillo y el diputado de la collación de San Ginés, Juan Negrete, la Villa comenzó una fortificación de los arrabales de la incipiente urbe surgidos más allá de la antigua muralla medieval de la ciudad. En la zona donde actualmente está la plaza se erigió una de las entradas a Madrid. Al parecer, estaba coronada por un sol. El motivo era que el paso estaba orientado hacia el levante.

En 1808, Sol era el gran punto de encuentro de la ciudad. La gente quedaba en las escaleras de San Felip el Real, compraba carne y verduras junto al Hospital del Buen Suceso y sufría el gran tráfico de carros y caballos que iba sobre el empedrado diseñado por Ventura Rodríguez.

Sin embargo, aunque había numerosos edificios importantes, los existentes no estaban emplazados sobre una plaza definida. Numerosos callejones y recovecos la convertían en una zona con profundos desniveles urbanísticos. Estos inmuebles vivieron distinta suerte a través del tiempo. Algunos se mantienen aún en pie y de los otros no queda hoy ni rastro.

Paradojas
La Casa de Correos es el punto de referencia principal del lugar. Sustituyó a la puerta propiamente dicha, derruida en 1570, según López de Hoyos, para dar cabida al crecimiento de la ciudad. Se tiraron unas cuarenta casas para poder edificarla. Y el enclave pronto absorbió los callejones de la Duda y Coperos. Además, el nuevo edificio arañó espacio a las calles de la Montera, Carmen, Preciados, Arenal y Mayor.

Fue construida por el arquitecto francés Jaime Maquet entre 1766 y 1768. De este, el pueblo, enfadado porque no le hubiesen permitido el diseño al español Ventura Rodríguez, dijo que el galo construyó la casa y se olvidó de la escalera. En esta historia se dio una paradoja curiosa pues el español había sido señalado para construir la edificación y el galo había venido a Madrid para encargarse del pavimento, pero ocurrió al contrario.

De esta manera, el inmueble centró la ordenación urbanística de la zona. Junto a este edificio se hallaban dos conventos: San Felipe el Real y Nuestra Señora de las Victorias. San Felipe el Real fue construido en 1547 bajo el auspicio del Emperador Felipe II, que abogó porque los agustinos contasen con esta sede a pesar de la oposición del arzobispado de Toledo y del propio Ayuntamiento. Ocupaba la manzana que daba a la calle Esparteros con Mayor y Correos.

La iglesia estaba edificada en un plano más elevado del habitual. Entre su patrimonio destacaba su claustro, elaborado por Andrés de Nantes y restaurado por Francisco de Mora en 1600. Mientras, en su base había uno de los lugares más transitados por la vida social madrileña: las gradas de San Felipe.

Una balaustrada con 28 arcos de granito y unas enormes escaleras que daban a la confluencia de tres calles convirtieron el lugar en uno de los mentideros más transitados de la Villa. Allí se situaba todo aquel que quisiera conocer de primera mano las noticias de las posesiones españolas por su cercanía con la Real Casa de Correos. También se colocaban allí los galanes para poder avistar a sus amadas desde buena posición cuando estas paseaban por la calle Mayor. Allí se batió en duelo Franciso de Quevedo.

Apoyo imperial
El convento de Nuestra Señora de la Victoria estaba en la carrera de San Jerónimo y fue fundado por fray Juan de Vitoria, padre provincial de la orden de San Francisco de Paula en Madrid. Tuvo problemas desde su inicio para construirse por la oposición de los agustinos, que no querían competencia en pleno corazón de Madrid. Esta vez, el Emperador también ayudó para que se llevase adelante el proyecto.

El 7 de agosto de 1561 se celebró la primera misa, con la asistencia del príncipe de Asturias, don Carlos. En su interior se hallaba la estatua de la virgen de la Soledad, que gozó de gran devoción entre los madrileños. Fue confeccionada por el escultor Gaspar Becerra y regalada por la reina Isabel de Valois al convento.

La propia reina fundó una hermandad dedicada a esta virgen.  Algunos hijos de rey fueron miembros de la misma. La hermandad continuó su labor hasta 1653. Desde entonces procesionó con la Cofradía de los Siete Dolores de Santo Tomás. Fue destruida en 1938 en el incendio que arrasó la iglesia de la Colegiata de San Isidro, donde fue trasladada la imagen tras la desamortización de Mendizábal.

El Buen Suceso
También se alzaba allí cerca el hospital del Buen Suceso, que data del siglo XV que gestionaba la piedad regia entre la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo. Se construyó a causa de una epidemia que atacó Madrid. Carlos I habilitó el inmueble para atender a soldados y criados de la Real Casa.

Frente al Buen Suceso, lucía una bella fuente que fue sustituida en 1616 por otra con la estatua de la diosa romana Diana. Los madrileños la bautizaron como la "Mariblanca". La entrada de la calle Espoz y Mina era la lonja del convento de la Victoria. Arenal y Mayor eran todo un cúmulo de casas (con mucha mancebía pública) que rodeaban el palacio de Oñate.

Cuenta la mitología popular española novecentista que el 2 de mayo de 1808 fue aquí donde se congregaron los chisperos, manolas, caballeros y soldados madrileños para levantarse en armas contra el invasor. También cuentan que el 1 de mayo fue en Sol donde se dio el primer grito contra los franceses y empezó la Guerra de la Independencia.

Francisco de Goya se basó en los enfrentamientos que hubo en esta plaza para plasmar la brutalidad de este enfrentamiento en su cuadro "La carga de los mamelucos". Los madrileños que murieron en ella fueron recordados en una placa de mármol instalada en el Palacio de la Comunidad de Madrid.

Un escenario de la historia
Pero el levantamiento contra las tropas de Napoleón sólo fue uno de los eventos históricos que se han vivido en la zona. Aparte de las escaramuzas del levantamiento comunero, por aquí cruzó triunfal Felipe V, así como el cortejo del archiduque de Austria, que fue recibido con puertas y ventanas cerradas. Durante los sucesos del motín de Esquilache, el "Malagueño" arengó a las masas frente al Palacio de Correos.

Allí se proclamó la Constitución de 1812 en la ciudad y en ella la quemaron los seguidores de Fernando VII cuando éste volvió a España. Esta escena se repite a lo largo de los primeros años del siglo XIX. Allí salta la chispa de la revolución de 1854, de los sucesos de 1856, de la noche de San Daniel, del atentado contra Isabel II en 1861, de la revolución 'Gloriosa', del asesinato de Canalejas en 1912 o la proclamación de la Segunda República en 1931.

Hasta llegar a su estado actual, la puerta del Sol sufrió una tremenda transformación. Nuestra Señora de la Victoria y San Felipe fueron demolidos tras su desamortización en 1836 porque estaban en ruinas tras la Guerra de Independencia. En el solar se construyeron diversas viviendas, el pasaje comercial de Mateu y la calle Espoz y Mina.

Sede administrativa
El edificio de Correos pasó a ser Ministerio de la Gobernación en 1847 y posteriormente fue la Dirección General de Seguridad (DGS) antes de convertirse en sede del Gobierno Regional). Para dar mayor estabilidad y grandiosidad al inmueble se tiraron varias casas que estaban frente a él, lo que provocó el germen de la plaza.  Se instaló en la fachada el reloj del hospital del Buen Suceso.

Entre 1857 y 1862, Lucio del Valle, Juan Rivera y José Morer llevaron a cabo la reforma de la plaza, dándole su fisonomía actual. Mantuvieron la alineación de la Casa de Correos en uno de los lados y construyeron edificios de viviendas con fachadas uniformes definiendo un espacio de forma semicircular. Sol se conviertió así en una plaza de la que parten ocho de las vías más importantes de la capital y en la referencia numérica de los vecindarios de la Villa: Alcalá, Carrera de San Jerónimo, Carretas, Mayor, Arenal, Preciados, Carmen y de la Montera.

'Kilómetro 0'
En 1950 se acordó que la Puerta del Sol se convirtiera en el 'kilómetro 0' de la red de carreteras radiales españolas, si bien el 'kilómetro 0' natural está en el cerro de Los Ángeles. En 1959 fue reformada por Manuel Herrero Palacios incorporando en su centro una zona ajardinada y las fuentes. Y el 31 de diciembre en 1962, se comenzó a  retransmitir hasta hoy por la televisión pública el evento de las Campanadas de Nochevieja desde el Palacio de Correos.

Por su parte, la estatua del Oso (o la osa) y el Madroño (o la madroñera) se instaló en 1967 y la placa de los héroes de 1808 cien años después. En 1986 los arquitectos Antonio Riviere, Javier Ortega y Antonio González Capitel introdujeron una nueva reforma que dotó de más importancia al peatón. Las farolas instaladas con motivo de esta remodelación, fueron apodadas popularmente como los 'supositorios' y provocaron una gran polémica debido a su moderno diseño. Finalmente fueron sustituidas por las actuales farolas de estilo "fernandino" y la estatua de la 'Mariblanca' fue sustituida en esta reforma por una réplica. El original fue llevado a la Casa de la Villa.

Referéndum popular
El último elemento que se añadió al conjunto fue la estatua ecuestre de bronce de Carlos III. Se trata de una reproducción de Miguel Ángel Rodríguez y Eduardo Zancada de la obra original de Juan Pascual de Mena que yace en la Real Academia de las artes de San Fernando.

En 1994 se convocó un referéndum popular para elegir su emplazamiento. Para ello se colocó una maqueta del tamaño actual y junto a ella unas urnas donde debían meterse las respuestas sobre dónde querían que se pusiera el monumento. Los madrileños no esforzaron mucho la imaginación y la estatua terminó quedándose en Sol. Como curiosidad, en la estatua se instaló un dispositivo electrónico para alejar a las palomas que sobre él se posaban continuamente.

Posteriormente, en 2004, el Ministerio de Fomento inició una obra para construir un intercambiador de transportes en la plaza que incluiría un túnel para Cercanías. En el proceso de las obras se encontraron restos arqueológicos de la Iglesia del Buen Suceso. Sin embargo, las obras se demoraron y se estima que Sol estará listo en 2009.
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