Madrid es una ciudad de acogida, y eso se nota. Tanto es así que las oficinas de la calle Pradillo, que fueron ampliadas a causa de la obsolescencia de las instalaciones y el hacinamiento de los funcionarios, han vuelto a ver rebasadas sus capacidades ante la avalancha de nacionalizaciones, que se han multiplicado aproximadamente por 20 en sólo dos años.
Según los datos de la consejería de Administraciones Públicas y Justicia, “de cien nacionalizaciones al mes hemos pasado a cien trámites al día”, gestionando un total de 48.000 solicitudes desde 2006, 24.000 cada año. Esto ha supuesto, según el consejero y vicepresidente segundo Alfredo Prada, el “desborde de cualquiera de las previsiones”.
La Comunidad no se ha planteado por el momento una segunda ampliación del Registro de la calle Pradillo, ya que, a pesar del incremento de nacionalizaciones, las esperas son asumibles.
Solución transitoria
En 2005, la Consejería que dirige Prada tomó cartas en el asunto y alquiló un edificio anexo para modernizar y mejorar el servicio al ciudadano. La llegada creciente de inmigrantes y la regularización acometida por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero provocó la saturación del registro y colas interminables, además del hacinamiento de los trabajadores.
La ampliación encauzó la situación gracias al aumento de recursos y funcionarios. Este área asumió las tareas de nacimientos y nacionalidades, pero la solución se tomó con carácter provisional a la espera de que en 2011 se produzca el traslado al Campus de la Justicia. Del nuevo edificio, que Prada presentó este miércoles, se espera que asuma los más de 20.000 visitantes diarios del actual y el "crecimiento exponencial" que, como el ocurrido, ppdría tener lugar en el futuro.