El Museo Reina Sofía es "el mejor museo para cualquier director". Manuel Borja-Villel ha hecho estas declaraciones tras tomar posesión como director artístico del centro de arte al que hay que dar "la vuelta al guante" y buscar una nueva identidad. Se propone dotar al museo de un papel esencial tanto en la escena nacional como en la internacional.
El ministro de Cultura, César Antonio Molina, no ha escatimado palabras de elogio hacia el hasta ahora director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), que llega al Reina Sofía, "por méritos profesionales propios". Ha declarado que es un gran maná para esta institución de la que es "el mejor director que podría tener" y bajo cuya mandato "se situará en esos primeros lugares que debe ocupar internacionalmente".

La excelencia en todo lo que se haga, la rearticulación de la colección y el elemento de identidad son pilares en los que el nuevo director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, basa un proyecto con el que se propone dotar al museo de un papel esencial tanto en la escena nacional como en la internacional. "Es el primer museo del estado español y quiero que sea el primer museo internacional. Por ello debe tener el mejor equipo y debe producir las mejores exposiciones y las mejores publicaciones", ha señalado durante su primer encuentro con los medios de comunicación en la sede del museo.
Aunque se ha planteado un plazo de dos o tres años para que se puedan constatar los resultados de un proyecto cuyos primeros pasos se verán enseguida, Borja-Villel ha dado una serie de claves de lo que será su gestión para dotar al centro de identidad específica. "Si lo que se hace en el Reina es similar a lo de la Tate Modern, el MOMA o el Pompidou, sería más fácil coger un charter e ir a otro sitio. Lo que se hace aquí tiene que dar voz a los que no tienen voz".
En su opinión, el Reina Sofía puede estar a ese mismo nivel, pero tiene el privilegio de ser un proyecto aún por hacer. "Hay pocos momentos en la historia en que esto puede ocurrir. Uno de ellos fue el MOMA de los 40 y 50 y a mi me gustaría que este museo fuera de algún modo el MOMA del siglo XXI". En esta misma línea, ha señalado que en el Reina Sofía "las urgencias han impedido hacer lo importante, por lo que hay que superar la visión coyuntural y enfocarla hacia lo que es necesario para el museo; cual es su papel en el estado español, en Europa y en el contexto internacional".
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La nueva identidad se basa en unos ejes de trabajo en los que la colección se debe replantear tanto a nivel cronológico como cartográfico. Además, serán fundamentales las exposiciones temporales de tesis que sirvan para cuestionar la propia estructura museística. Durante su intensa intervención también ha afirmado que en una época de banalización, en la que hay más acceso que nunca a la cultura pero que hablamos más que nunca de crisis en educación y en valores humanísticos, es necesario que un museo como el Reina lidere todo lo que tenga que ver con la excelencia, la investigación y los conocimientos "que no están reñidos con la experiencia lúdica".
Para Manuel Borja-Villel la educación debe dejar de ser la gran falacia de los museos de arte moderno. "Me gustaría que no fuera solo un lugar donde se eduque a los niños, sino que se convierta en espacio de pensamiento, que cuando se hable del Reina Sofía no se hable porque se ha movido el Guernica uno o dos centímetros sino porque sea un lugar que genera pensamiento", ha manifestado. Finalmente, ha adelantado que el museo debe dedicar una exposición a Juan Muñoz, actualmente protagonista en la Tate, aunque ha asegurado que "Londres no es Madrid y nunca he creído simplemente en las itinerancias, sino en la colaboración, en la coproducción. Se debería ver en Madrid, pero de otro modo".