Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con los Mossos d'Esquadra, han desarticulado una organización criminal asentada en Madrid presuntamente dedicada a cometer robos con violencia e intimidación contra creadores de contenido digital, según ha informado la Jefatura Superior de Policía en un comunicado.
La operación se ha saldado con la detención de cuatro personas tras tres entradas y registros en Madrid, Fuenlabrada y A Coruña. A los arrestados se les atribuyen presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, robo con violencia e intimidación, detención ilegal, secuestro y lesiones por cuatro hechos cometidos en Madrid, Coslada, Badalona y Terrassa.
La autoridad judicial ha decretado prisión provisional para los dos principales líderes de la organización. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.
Las pesquisas comenzaron el año pasado, después de que Policía Nacional y Mossos d'Esquadra recibieran varias denuncias anónimas por cuatro robos con violencia e intimidación con un mismo modus operandi.
Según la investigación, los miembros de la red contactaban con técnicos de cámara a través de sus perfiles en redes sociales y les solicitaban la grabación de un videoclip musical. Para ello, alquilaban inmuebles y citaban allí a las víctimas. Uno de los integrantes esperaba en la puerta del edificio para acompañarlas hasta la vivienda, donde había otras dos personas con el rostro oculto con pasamontañas, cascos de moto o bufandas, supuestamente como parte de la estética del vídeo.
Una vez en el interior, los miembros de la organización exhibían armas de fuego y armas blancas para intimidar a las víctimas, a las que llegaban a amordazar. En uno de los casos, una persona fue agredida para sustraerle su equipo de trabajo, compuesto por cámaras de vídeo y fotografía, y para obligarla a facilitar las claves de acceso a su teléfono móvil y a su banca online.
El perjuicio económico ocasionado supera los 70.000 euros. Tras hacerse con el botín, los arrestados abandonaban el lugar dejando a las víctimas atadas y les advertían de que, pasadas un par de horas, podrían salir y recuperar su dispositivo, que supuestamente dejarían sobre una papelera en la calle.
La colaboración entre ambos cuerpos permitió constatar que la organización preparaba los asaltos con una planificación rigurosa, que incluía la contratación de líneas telefónicas y la apertura de cuentas bancarias utilizando filiaciones de terceras personas.
Durante los registros, los agentes intervinieron 13 kilos de hachís, más de 20.000 euros, prendas utilizadas para ocultar la apariencia durante los asaltos, una decena de teléfonos móviles, una defensa eléctrica y un vehículo empleado presuntamente para cometer los hechos.
La operación culminó con la detención de cuatro personas en Madrid y A Coruña. La investigación sigue abierta.