La mañana ha sido distinta en el Centro de Emergencia Temporal Las Caracolas donde este martes se han colado la ilusión, los juegos y el ruido de los papeles de regalo. Más de 100 niños y adolescentes que viven actualmente en este recurso municipal han recibido un obsequio de Navidad, en una jornada pensada para que, al menos por unas horas, la preocupación deje paso a la celebración.
El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, ha participado en la entrega de regalos junto a las familias alojadas en el centro, un gesto ya convertido en tradición con el que el Ayuntamiento de Madrid busca que ningún menor se quede sin un detalle en estas fechas. La distribución de los juguetes ha sido coordinada por Samur Social, con donaciones realizadas por la empresa Alcampo.
Este año, además, la cita ha tenido un ingrediente extra de magia: dos duendes han acompañado a los niños durante la mañana, animando el encuentro con juegos y actividades. Después, familias y menores han compartido chocolate caliente y roscón, en un ambiente festivo que rompía por unas horas la dureza de la situación que atraviesan muchos de ellos.
La iniciativa se extiende también a otros recursos municipales que atienden a familias en situación de emergencia social, como la Central de Samur Social, la Unidad de Estancias Breves Hermanos Álvarez Quintero o el Centro de Acogida Mejía Lequerica, donde conviven familias vulnerables y solicitantes de protección internacional. Además, se han repartido juguetes entre los 53 menores de la Residencia Internado San Ildefonso y entre los hijos de mujeres víctimas de violencia de género alojadas en centros protegidos del Consistorio.
Las Caracolas, situado en Villa de Vallecas, funciona desde 2020 como un recurso clave para la atención de familias sin alternativa habitacional y personas solicitantes de asilo que llegan a Madrid en situación de especial vulnerabilidad. Solo en 2025, el centro ha atendido a 2.366 personas.
Gestionado por Samur Social, el dispositivo cuenta con 300 plazas y garantiza la cobertura de las necesidades básicas (alojamiento, alimentación y aseo), además de ofrecer acompañamiento social, orientación y asesoramiento para que las familias puedan recuperar su autonomía y estabilizar su situación.