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Homenaje a la Constitución de la Delegación del Gobierno en Madrid
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Homenaje a la Constitución de la Delegación del Gobierno en Madrid (Foto: José Ant. Velasco)

Del escrache universitario de Martín a la pompa conciliadora de Ayuso: los homenajes a la Constitución dividen Madrid

Homenajes paralelos a la Carta Magna

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
viernes 05 de diciembre de 2025, 13:25h
Actualizado: 15/12/2025 11:24h

Marcado por el perenne enfrentamiento entre ambos niveles de la Administración, el tradicional acto de homenaje a la Constitución -en esta ocasión por partida doble- se consolida como el perfecto campo de batalla para que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, continúen mostrando sus notables diferencias. Personales y también políticas. Una tónica que, lejos de corregir el desencuentro del pasado año, cuando la habitual ponencia de Martín terminó por suspenderse, dando lugar a un acto alternativo con apenas 24 horas de diferencia, continúa in crescendo de la mano de la celebración de dos citas paralelas.

"Hoy pedimos que nada nos rompa de nuevo. Juntos hemos hecho cosas increíbles. ¿Dónde vamos partidos? ¿A qué nación le ha ido mejor así? ¿En qué momento se han empezado a fabricar las pasiones de invernadero que se cultivan para que quienes no han vivido la España de bandos sientan una necesidad identitaria y de combate contra el otro? ¿Cómo hemos empezado a sospechar de escritores, periodistas, artistas, jueces o fiscales y tienen o no presunción de veracidad o inocencia, o son culpables por el hecho de ser de un bando? ¿Cuándo hemos hecho norma del "este es de los míos" o "de los otros"?", respondía, horas después, Díaz Ayuso.

Aunque la líder madrileña ha eludido mentar de manera directa a Martín, en los días -e incluso minutos- previos al inicio del homenaje reconocidos rostros del Partido Popular no dudarían un ápice en sacar el pie del tiesto, marcar distancias respecto al tono reinante y cargar así tintas contra la "fiesta de cumpleaños" organizada por la Delegación del Gobierno en Madrid. Así lo definió, sin ir más lejos, el portavoz del Ejecutivo, Miguel Ángel García, tras la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno del pasado miércoles.

Un evidente desmerecimiento que esta misma mañana sería ratificado por el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. De hecho, y pese a haber celebrado su propio acto en el día de ayer, para el primer edil el de Sol es "el único homenaje a la Constitución que debe haber". Dardo directo a la decisión de la Delegación de convocar el suyo propio y que remataría, ahora sí, con una llamada al "encuentro" frente a la "ruptura" que, asegura, "algunos promueven hoy en día".

"Es lamentable el motivo de vernos hoy aquí -en referencia a la retirada de su invitación a Sol por orden de Díaz Ayuso-. Hasta hace apenas dos años este acto era un símbolo de lealtad institucional. Hasta que alguien decidió que no fuera así", había replicado con anterioridad, como si de un vidente se tratase, el propio Martín. Los puntos de vista, como es posible comprobar, radicalmente opuestos. Cuestión de perspectivas. O, más bien, de relatos políticos.

La puesta en escena, del mismo modo, antagónica. En las Escuelas Pías de San Fernando, el escenario elegido por Delegación, austeridad por bandera, con muchos menos invitados y, eso sí, activismo. Así, buena parte del protagonismo sería para un escrache simulado a cargo de la comunidad universitaria. Denuncia, una vez más, ante lo que consideran unos servicios públicos "infrafinanciados" por la Comunidad. Protesta, además, en sintonía con la reivindicación del artículo 27 de la Carta Magna, el relativo al derecho a la Educación, eje troncal del acto.

En Sol, por el contrario, celebración por todo lo alto: más de 250 asistentes, representantes políticos de toda ideología, actuaciones musicales a cargo del pianista Jorge Bedoya, el Coro de Niños y Jóvenes de la Comunidad y la artista internacional Malú, además de dos ponencias, a sumar a la de la presidenta, protagonizadas por la popular periodista y presentadora de televisión Mariló Montero, quien centraría su alegato en la trascendental importancia de la libertad de prensa, y el influencer católico Tomás Páramo, partidario de fomentar "lo que nos une" en una "España diversa" y "de contrastes" que "me encanta".

El caso 'Ribera Salud' se cuela en Sol

La gravedad del "escándalo" en la gestión del Hospital de Torrejón de Ardoz por parte del Grupo Ribera Salud, como cabía esperar, también ha disfrutado de su cota de protagonismo en el acto de homenaje a la Constitución desde la Real Casa de Correos. Y lo ha hecho, claro, de la mano de los portavoces de las fuerzas de la oposición, Manuela Bergerot, de Más Madrid, Mar Espinar, del PSOE-M, y, en sustitución de una febril Isabel Pérez Moñino, Iñigo Henríquez de Luna, de Vox.

"En los últimos días hemos sabido que el CEO de Ribera Salud ordenó aumentar las listas de espera para aumentar sus beneficios, que cuatro directivos lo denunciaron y se les despidió, que más de 200 trabajadores lo denunciaron y no pasó absolutamente nada. Hoy sabemos que Ribera Salud daba órdenes de reutilizar catéteres de un solo uso para ahorrar dinero", ha lamentado Bergerot.

Y apostillaba: "Estamos pagando los beneficios de Ribera Salud, estamos pagando los beneficios del Grupo Quirón con nuestra salud y estamos pagando los áticos de Ayuso con nuestra salud. Esto tiene que acabarse. Estamos preparando una denuncia para llevar a la Fiscalía por todas las noticias que hemos conocido, especialmente la de hoy, que sí es delictiva".

En la misma línea, Espinar ha centrado el tiro de su intervención sobre el llamativo silencio de Díaz Ayuso -hasta este punto- respecto a la polémica: "No se entiende que tras el escándalo conocido tengamos a una presidenta que días después siga escondida y siga sin dar explicaciones. Hemos registrado una comparecencia de la consejera de Sanidad así como preguntas y peticiones de información para esclarecer qué es lo que ha pasado ahí".

Defensores del modelo de "gestión indirecta", es decir, de la fórmula colaboración público-privada, incluso en hospitales, de Luna ha exigido también a la Comunidad un mayor celo en la fiscalización de los centros recogidos bajo este paraguas. "Siempre hemos defendido la gestión indirecta como un sistema válido, pero también que desde la Comunidad se garantice el cumplimiento de esos contratos con la máxima contundencia y rigor", ha lanzado.

Después, durante su discurso, sería la propia Ayuso quien haría una breve, aunque contundente, mención al respecto. Ha defendido, en concreto, la "profesionalidad" de los trabajadores del centro para, a renglón seguido, garantizar que "ningún paciente serán tratado de una u otra manera por ningún motivo, ni por negocios ni por otros intereses". "Quiero dejar claro que cualquier mala práctica será erradicada con contundencia", ha sentenciado.

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