Con motivo del Día Nacional del Paciente Anticoagulado que se celebra este martes, pacientes y asociaciones alertan de la desigualdad en el acceso a los anticoagulantes en España y la falta de criterios homogéneos de prescripción entre comunidades autónomas.
Los anticoagulantes son fármacos esenciales que evitan la formación de trombos y reducen el riesgo de complicaciones graves como pueden ser ictus o embolias. La eficacia de estos no solo depende de la reacción en el paciente, el seguimiento médico y clínico representa un pilar fundamental.
La Federación de Asociaciones de Anticoagulados (Feasan) hizo pública este lunes la denuncia en la que reclaman que pese a la llegada de los genéricos y la reducción de los precios de los anticoagulantes de acción directa (ACOD), en varias comunidades los pacientes deben iniciar su tratamiento con los antivitamina K (AVK), entre los que se encuentra el conocido Sintrom, y demostrar una mala reacción antes de poder acceder a un ACOD. Además, algunas comunidades no han actualizado los criterios de prescripción, lo que, según la federación, “rompe la equidad y la libertad clínica”.
Rafael Martínez, presidente de Feasan y paciente anticoagulado, recuerda que en España más de un millón de personas toman anticoagulantes por vía oral, la mayoría mayores de 65 años y polimedicados. Cifra sigue creciendo debido al envejecimiento de la población y el aumento de los factores de riesgo cardiovasculares.
Desigualdad entre comunidades y riesgos para el paciente
En este contexto, Juan Manuel Ortiz, presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados y cardiovasculares (AMAC), advierte de la desigualdad que se da en el acceso a los tratamientos entre comunidades autónomas “Un paciente que vive en Madrid y se va de vacaciones a Valencia puede encontrarse con que el centro de salud local no reconoce su tratamiento con ACOD y le obligan a controles adicionales como el Sintrom. Esto convierte al paciente coagulado en un paciente de cristal”, explica Ortiz.
A las complicaciones de acceso a fármacos de acción directa se suma que los tratados con AVK requieren controles muy estrictos, mientras que los ACOD, aunque resultan más caros, permiten mayor independencia y seguridad al no requerir monitorización constante. “Estos fármacos evitan trombosis y hemorragias graves, y además facilitan que el paciente pueda desplazarse sin complicaciones”, subraya.
La falta de unidad de criterio entre comunidades también encuentra serias complicaciones a la hora de encontrar una solución, según explica Ortiz. Desde la asociación se han mantenido conversaciones con el Gobierno regional, aunque nunca se ha llegado a acordar nada. “He intentado hablar con las autoridades de la Consejería de Sanidad y con el equipo de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, pero es imposible lograr avances. Los directores están atados de manos”, explica.
Educación del paciente y seguimiento
En su denuncia pública, Feasan también hace hincapié en la educación del paciente, sobre todo cuando inicia el tratamiento con anticoagulantes de acción directa, y en la necesidad de revisiones periódicas de la función renal cada 6 y 12 meses, como establecen los protocolos, aunque muchos pacientes no lo están recibiendo.
Para este Día Nacional del Paciente Anticoagulado, el mensaje de Feasan no se limita a sus reivindicaciones ante la administración sanitaria, sino que también repara en la participación activa del paciente a través de la campaña #TómateloEnSerio. Y no solo lo hace porque un paciente mejor informado se encuentra más seguro, también porque tal y como están las cosas, todo seguimiento propio es poco.