El veterano director de escena José Luis Gómez vuelve al escenario que él construyó hace treinta años al frente de un espectáculo sobre Francisco Ferrer un pensador y pedagogo catalán, creador de la Escuela Moderna y sentenciado a muerte acusado de instigar los altercados de la Semana Trágica de Barcelona. Sorprendentemente, esta figura no ha sido retratada por un dramaturgo español, sino por el belga Jean-Claude Idée. Gómez encargó la traducción a Pollux Hernúñez. Este dramaturgo ya colaboró con el director en su espectáculo sobre Unamuno.
En la presentación de esta nueva producción, José Luis Gómez afirma que la primera vez que se topó con Francisco Ferrer fue en las puertas de la Universidad Libre de Bruselas, donde se erigió una estatua en su honor. La curiosidad le llevó a indagar sobre este personaje, reconocido fuera de España.

Ferrer fundo en Barcelona a principio del siglo XX la Escuela Moderna, que abrió intermitentemente hasta el año 1909, cuando el fundador fue fusilado. Acusado de ser uno de los instigadores de la llamada Semana Trágica de Barcelona (26 de julio-2 de agosto de 1909), Ferrer fue detenido y llevado a cárcel modelo a principio de septiembre de ese año. Todos los investigadores ha señalado que no tuvo nada que ver con aquellos sucesos y que su proceso por un tribunal militar, presidido por Eduardo de Aguirre Lacalle, estuvo plagado de irregularidades. El detenido encargó su defensa al capitán del cuarto regimiento mixto de Ingenieros Francisco Galcerán Ferrer, que intentó, sin resultados, ceñirse a la legalidad. Los periódicos, que inicialmente apenas se hicieron eco del caso, fueron dando más informaciones a medida que avanzaba el caso. El Mundo, La Época y El País, sobre todo, publicaron una serie de gacetillas informando sobre el desarrollo del caso. Por ellos nos enteramos de que en Londres se celebró un mitin en su apoyo en el que intervino, entre otros, el dramaturgo Bernard Shaw. En París, L’Humanité publicó un manifiesto a favor del detenido. Ni la actuación de la defensa, la presión internacional o la petición de indulto a Alfonso XIII (que lo denegó) pudieron detener el trágico final. A las 9 de la mañana del 13 de octubre de 1909, en el foso de la prisión del Castillo de Montjuic, fue fusilado. Así detalló La Época la ejecución: “Un sacerdote se aproximó a Ferrer para ofrecerle sus auxilios, pero el reo los rechazó. Llegado el momento de cumplirse la sentencia, Ferrer se negó a arrodillarse, y recibió de pie, con los ojos vendados, la descarga que le causó la muerte”.

La persona y su obra pedagógica socialmente avanzada, son los temas que destaca Gómez de esta propuesta teatral, sobre todo, la necesidad de una educación libre, emancipadora y con un sentido crítico de la vida, porque sin educación, estamos perdidos.
Para la puesta en escena, el director se ha rodeado de cuatro actores formados en la Abadía y que ya presentan dilatadas carreras profesionales: Ernesto Arias, Lidia Otón, David Luque y Jesús Barranco.
Francisco Ferrer ¡Viva la escuela moderna!, se representa en el teatro de La Abadía hasta el 7 de diciembre.