El jurado popular del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid por el crimen ocurrido en la plaza de Tirso de Molina, en el que fue asesinada Conchi el 3 de julio de 2023, ha visionado las grabaciones de las cámaras de vigilancia del local, principal prueba de cargo para sostener la acusación de asesinato con ensañamiento formulada por la fiscal y la acusación particular.
La vista oral se ha retomado este martes con la declaración de los agentes de la Policía Nacional que llevaron a cabo la inspección ocular en la habitación del acusado, donde se localizaron varias armas blancas, una de ellas con restos de sangre.
Los integrantes del jurado ya han visionado las grabaciones del local donde ocurrieron los hechos, unas imágenes que, según la abogada de la acusación particular, muestran el ensañamiento y la alevosía con los que actuó el autor del crimen.
En el vídeo se aprecia cómo el acusado entra al local acompañado de una mujer, procesada por un delito de encubrimiento, y la extrema violencia del ataque, durante el cual la víctima fue arrastrada por el suelo del establecimiento.
Los agentes han detallado ante el tribunal que, durante el registro en la vivienda del acusado, encontraron un cuchillo, un cúter y una navaja, uno de los cuales presentaba restos biológicos compatibles con la víctima, según los informes periciales.
El acusado tiene previsto declarar el próximo viernes. En su versión de los hechos, sostiene que su intención inicial era cometer un robo y que la muerte de Conchi se produjo durante un episodio de alteración mental, del que afirma no recordar lo sucedido, según fuentes jurídicas.
Su abogado solicita que se le condene a unos diez años de prisión por un delito de homicidio con las atenuantes de confesión y adicción a las drogas. Considera que de las imágenes no se infiere que hubiera alevosía en el ataque, dado que se produjo un forcejeo entre agresor y víctima.
El juicio, que comenzó la semana pasada, continuará en los próximos días con la práctica de nuevas pruebas testificales y periciales antes de que el jurado se retire a deliberar sobre su veredicto.
La fiscal solicita 33 años de prisión por un delito de asesinato y robo con violencia, mientras que a otro procesado le acusa de encubrimiento.
Asesinada en su establecimiento
Los hechos sucedieron alrededor de las 13:15 horas del 3 de julio de 2023, cuando el acusado acudió con la otra procesada al establecimiento comercial de ropa ‘Vistebien’, situado en la Plaza de Tirso de Molina.
Una vez dentro, entablaron una conversación con la regente de la tienda. En un momento en que la dueña se encontraba de espaldas, el acusado J. M. S., "con la intención de obtener un beneficio patrimonial ilícito, extrajo un cuchillo del bolsillo trasero derecho del pantalón y se abalanzó sobre ella".
Tan pronto como J. M. S. comenzó el ataque, la acusada E. G. S. R. abandonó el establecimiento, sin que conste que participara ni que en ese instante tuviera conocimiento de las intenciones del acusado.
Con E. G. S. R. ya en la plaza, el acusado J. M. S. obligó a M. C. O. N. a abrir la caja registradora, mientras le exhibía el arma, extrayendo una cantidad no precisada, en torno a 200 euros, y tomando el teléfono móvil de la víctima, que no ha sido tasado.
Tras tomar estos objetos, se produjo un forcejeo entre ambos y el acusado la agredió con el cuchillo que portaba, causándole una primera herida penetrante en la región torácica izquierda, que atravesó el tórax, fracturando la séptima y octava costillas izquierdas, perforando el diafragma izquierdo, el pericardio y de forma completa el ventrículo izquierdo del corazón.
Seguidamente, con la intención de incrementar el sufrimiento de M. C. O. N., le clavó el arma en otras cinco ocasiones en la parte posterior del cuello, provocándole otras tantas heridas incisopunzantes, tres de ellas penetrantes hasta las vértebras cervicales.
M. C. O. N. falleció instantes después a causa de una hemorragia masiva y un shock hipovolémico con parada cardíaca.