La implantación de la
nueva tasa de basuras en Madrid ha generado un profundo malestar entre los vecinos de distintos distritos, especialmente en el Centro. Las
quejas se multiplican por lo que muchos consideran un sistema “injusto”, que no tiene en cuenta
ni el número de personas por vivienda ni las particularidades de cada barrio. A ello se suma la confusión de aquellos a quienes se les ha girado el recibo incluso por plazas de garaje que no generan residuos.
En la calle León, junto a Antón Martín, a Carlos, vecino del centro de Madrid, le ha llegado un recibo de 230 euros. Vive con su pareja y sus dos hijos pequeños, y denuncia que el sistema “no tiene en cuenta la realidad de cada barrio ni el tipo de vivienda”. “Parece que han hecho un promedio de cuánto se mancha en cada barrio, sin tener en cuenta las particularidades. Nuestro distrito está lleno de bares, restaurantes y tiendas. Y al final los vecinos estamos pagando por la suciedad que generan los negocios”, lamenta.
Carlos menciona además el caso de una vecina suya, madre de familia numerosa, que tuvo que fraccionar el pago porque la tasa resultaba inasumible. "No puede ser que a todos nos pasen el mismo recibo, sin considerar si somos una pareja o una familia con cuatro hijos", apunta. Él mismo explica que, aunque entiende que la gestión de los residuos tiene un coste, no ve justo que "se pague lo mismo que un negocio que genera mucho más". "Yo no estoy en contra de pagar por el servicio, pero si El Corte Inglés o un bar pagan por metro cuadrado lo mismo que yo, algo está mal. Ellos generan beneficios y basura. Yo solo vivo aquí", subraya.
Con un tono resignado, resume lo que muchos vecinos sienten: "Vivir en el centro se está volviendo un castigo. Entre el turismo, los pisos turísticos y ahora esto, parece que nos quieren echar".
"Vivir en el centro es un castigo"
Desde la Asociación Vecinal de Sol y Barrio de las Letras, Casilda Revilla denuncia que el distrito Centro ha sido "uno de los principales perjudicados" por la nueva tasa. Según la portavoz, los cálculos del Ayuntamiento atribuyen a los vecinos una generación de residuos "completamente desproporcionada". "En Sol se supone que generamos 900 kilos de basura por persona al año. Es ridículo. Hay apenas 140.000 habitantes, pero el Ayuntamiento nos trata como si generáramos residuos para un millón, que son los turistas que pasan cada mes por aquí", explica Revilla.
Se calcula que en Sol se generan unos 900 kilos de residuos
La portavoz de la Asociación subraya el impacto del turismo en la generación de residuos: “Nos encontramos con que en julio han pasado casi un millón de turistas por Madrid y estoy convencida que ese millón ha pasado por el distrito Centro y ha generado un volumen de basura exponencial para los vecinos”.
Revilla añade que esta situación supone una injusticia directa para los residentes: “La normativa de la Unión Europea lo que dice es que quien contamine que pague. No puede ser que los vecinos del distrito Centro estemos pagando lo que contaminan los turistas que vienen a Madrid, porque es una auténtica vergüenza”.

La asociación sostiene que la tasa “no distingue entre la basura que generan los vecinos y la que dejan los turistas o los negocios”. Además, recuerda que muchos locales con actividad hostelera o de alquiler turístico “siguen figurando como residenciales en el catastro”, lo que infla artificialmente las cifras del distrito. “Pagamos más, pero el servicio no mejora. Los contenedores están saturados, y por las noches los bares dejan la basura fuera. El Centro se ha convertido en un parque temático para turistas, y los que vivimos aquí pagamos las consecuencias”, denuncia.
“Nos cobran por una plaza de garaje que no genera residuos”
Pero el malestar no se limita al centro. En el barrio de Hortaleza, Eduardo, recibió dos recibos: uno por su vivienda (casi 100 euros) y otro por su plaza de garaje (29 euros), algo inaudito ya que un aparcamiento no produce ningún tipo de residuo: “Es una vergüenza".
Eduardo critica la política municipal y acusa al Ayuntamiento de usar “una excusa verde” para imponer una carga fiscal injusta: “Todo lo justifican con el medio ambiente, pero esto no tiene lógica. Nos dicen que es por Europa o por Pedro Sánchez, pero al final son ellos mismos (el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid del Partido Popular) los que aprueban estas políticas. No se puede vivir con esta presión fiscal. Hay que legislar con sentido común y pensar en las familias y las empresas”.
Además, Eduardo no entiende el elevado coste de la tasa de basuras para una vivienda donde apenas se generan residuos: “Somos dos personas en casa. Trabajamos y comemos en la oficina, así que generamos muy poca basura. Reciclamos todo: papel, plástico, comida. Hacemos el trabajo del Ayuntamiento y encima nos cobran un dineral”, protesta.
Pero su mayor sorpresa no fue la cantidad a pagar por su vivienda, pues a los pocos días recibió la tasa por su plaza de aparcamiento: “Un garaje no genera basura. No tiene ni contenedor ni residuos. Si a cada plaza del aparcamiento le cobran 29 euros, el Ayuntamiento está recaudando miles de euros de un sitio que no ensucia nada. Es absurdo”.
"El Ayuntamiento cobra dos veces lo mismo"
Desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), su responsable de urbanismo y medio ambiente, Quique Villalobos, coincide en el diagnóstico: la tasa es “profundamente injusta” y fue “mal diseñada”. Explica que el Ayuntamiento estableció una tarifa básica (80 por ciento) basada en el valor catastral de las viviendas, y otra parte (20 por ciento) calculada “a ojo”, según una estimación de generación de residuos.
“El valor catastral no refleja la renta real de las familias, ni el número de personas que viven en una vivienda. Una persona que vive sola paga lo mismo que una familia de seis”, señala Villalobos.
El representante vecinal denuncia además que los residuos comerciales se mezclan con los domésticos, distorsionando las estadísticas en distritos como el Centro o el Aeropuerto. “No se puede penalizar a quien vive encima de 20 bares. Y, para colmo, el Ayuntamiento nos está cobrando dos veces por el mismo servicio, porque la reducción del IBI no compensa la nueva tasa”, añade.
"En Moratalaz, por ejemplo, una vivienda de 55 metros cuadrados va a pagar 65,85 euros de tasa de basuras, mientras que la reducción del IBI apenas alcanza los 7,81 euros. Otro piso de 85 metros cuadrados en la misma zona tendrá que pagar 116,71 euros, con una reducción de IBI de solo 14,52 euros. Y en un piso de 90 metros cuadrados en el Ensanche de Vallecas, la tasa asciende a 132,26, frente a una rebaja de IBI de 17,55 euros”, explica Villalobos.
La FRAVM presentó alegaciones proponiendo que la tasa se basara en la renta y la generación real de residuos, y que se aplicara una tasa turística para cubrir el coste que genera la población flotante. Sin embargo, todas fueron rechazadas, salvo la exención para personas con ingreso mínimo vital o renta mínima de inserción.
“En definitiva, el Ayuntamiento tuvo tres años para diseñar una tasa justa y transparente, y la ha hecho deprisa y sin datos. Lo que pedimos ahora es que se revise la ordenanza y se abra una mesa de seguimiento”, concluye Villalobos.
¿Quién tiene que pagar la tasa de basuras en un alquiler?
Para las personas que viven de alquiler, la tasa de basuras no recae directamente sobre ellas, sino sobre las propietarias de los inmuebles, según aclara el Sindicato de Inquilinas de Madrid. Solo en casos excepcionales puede repercutirse a los inquilinos, y únicamente si se cumplen dos condiciones recogidas en el artículo 20 de la Ley de Arrendamientos Urbanos: que el pago esté pactado en el contrato y que se especifique el importe anual de la tasa. Esto significa que, para contratos anteriores a abril de 2025, la tasa no puede trasladarse al alquiler.
No obstante, algunos propietarios han intentado aplicar subidas, incluso cuando no les corresponde, como cuenta un vecino de Madrid a Madridiario: “Mi casero ya me ha dicho que me va a tener que hacer una subida, aunque sea por el IPC, porque tiene tres pisos alquilados y le han hecho tres subidas. Yo no llevo ni dos años así que no me tocaría subida”.
"En un grupo de WhatsApp que tengo con mis amigos lo hemos hablado y varios hemos recibido mensajes de los propietarios diciendo que nos iban a subir el alquiler. Te dicen que te lo suben por el IPC pero eso es un coladero y creen que pueden subirte el alquiler cuándo ellos quieran", critica este inquilino, que ve como "los contenedores se amontonan llenos de bolsas, a pesar de la subida".
Una tasa con más polémica que consenso
La polémica no se apaga. Mientras en el barrio del Aeropuerto algunos vecinos han logrado un ajuste de 30 euros en su recibo tras reclamar colectivamente, en otros distritos los vecinos siguen recibiendo facturas que consideran “arbitrarias”.
Las asociaciones coinciden en que la tasa actual no premia a quien recicla ni castiga a quien más contamina, y temen que provoque el efecto contrario: desafección ciudadana hacia las políticas de residuos.
"Habemus tasa de basuras. Ahora es cuando te entran unas ganas tremendas de dejar de reciclar", apuntaba un usuario de X (antiguo Twitter) en esta red social.
La polémica también ha sido política. El grupo municipal de Vox ha llevado la tasa de basuras del Ayuntamiento de Madrid ante los tribunales, al considerar que se trata de un “tasazo injustificado” que castiga a los vecinos y se aplica “sin transparencia ni criterios objetivos”. Su portavoz, Javier Ortega Smith, anunció la presentación de una demanda contencioso-administrativa ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), en la que además se solicita la suspensión cautelar del cobro mientras se resuelve el litigio. Vox acusa al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, de “mantener una doble postura”, criticando la tasa públicamente mientras la aplica “con la misma fórmula que el Gobierno central”.
Por su parte, Más Madrid también ha anunciado que recurrirá judicialmente la tasa al considerar que está “mal calculada y plagada de errores”. El grupo liderado por Eduardo Rubiño denuncia que el Ayuntamiento ha diseñado una ordenanza “regresiva e injusta” que penaliza especialmente a los barrios de renta más baja y no tiene en cuenta el número de personas que viven en cada vivienda. Más Madrid ha iniciado además una campaña informativa y de movilización vecinal para ayudar a los madrileños a presentar reclamaciones individuales y explicar sus derechos ante el nuevo recibo.
Desde el equipo de Gobierno de José Luis Martínez-Almeida defienden que la tasa de basuras ha sido una medida “impuesta por una ley estatal” y que el Ayuntamiento “no tenía previsto aplicarla”. El alcalde insiste en que la normativa, derivada de la Ley 7/2022 de residuos, obliga a todos los municipios a establecer una tasa específica por la recogida y tratamiento de los desechos urbanos. “Contra la voluntad de este equipo de Gobierno tenemos que empezar a girar los recibos”, aseguró el regidor, que también subrayó que “ni siquiera con este tasazo la presión fiscal será superior a la de 2019”, en referencia a las bajadas de impuestos aprobadas durante su mandato. Desde Cibeles recalcan además que la ordenanza se ha diseñado “de la mejor forma posible desde el punto de vista técnico”.