El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid ha publicado hoy la resolución definitiva de los beneficiarios de las becas comedor para el curso escolar 2025/2026, que cubrirá a más de 119.000 menores, suponiendo un aumento de 16.000 aspirantes más respecto a los 103.000 incluidos en la resolución de septiembre de 2024. La Consejería de Educación, Ciencia y Universidades informará a las familias para que puedan acceder al servicio desde el primer día de clase, el próximo lunes.
Este curso, por primera vez, se incluyen hijos miembros de las Fuerzas Armadas destinados en la región y familias numerosas cuya renta per cápita no supere los 10.000 euros anuales. Asimismo, las ayudas siguen destinadas a estudiantes de Educación Infantil, Primaria y Secundaria Obligatoria con renta per cápita inferior a 8.400 euros.
Las familias beneficiarias del curso anterior han podido prorrogar la ayuda, siempre que autoricen la consulta electrónica de sus datos y sigan cumpliendo los criterios de elegibilidad. El proceso ha sido simplificado: solo se requiere una petición con datos básicos más autorización para que la administración coteje la información y documentos justificativos solo cuando sean necesarios.
En las próximas semanas se abrirá una segunda convocatoria, bajo los mismos requisitos, destinada a incluir a alumnos que se incorporen a la educación madrileña después del comiendo del curso, o a familias excluidas por errores formales, falta de documentación o entrega fuera de plazo. Las ayudas concedidas en esta segunda fase tendrán efectos retroactivos al inicio de curso.
Críticas a las becas comedor en el curso pasado
El curso 2024-2025 dejó algunas lecciones importantes. A pesar del anuncio en el mes de abril de una inversión de 68 millones de euros para conceder a más de 137.000 becas, la resolución final se quedó en torno a 127.000 ayudas otorgadas, 10.000 menos de las prometidas, aunque aún representan un incremento respecto a años anteriores.
Aun así, múltiples denuncias advirtieron que 30.000 menores quedaron fuera del sistema, entre ellas las de Más Madrid que calificaron al modelo de ayudas como "fracasado" y "excluyente".
Entre las críticas apuntaban a la falta de plazas de comedor en centros públicos, que se estimaron en 60.000, los procesos burocráticos complejos, agravados por la digitalización, que penalizaban especialmente a las familias sin acceso a medios digitales o con dificultades para aportar toda la documentación y demoras significativas, ya que la segunda resolución no llegó hasta cinco meses después del inicio del curso escolar, obligando a muchas familias a adelantar los pagos del comedor o renunciar al servicio.
CC.OO, FAPA y otras organizaciones solicitaron un "modelo de comedor escolar universal, gratuito y gestionado públicamente" para garantizar la cobertura efectiva d elas familias más vulnerables".