La explanada de la Huerta del Obispo de Alcalá de Henares ha vuelto a ser escenario este martes de una imagen ya tradicional: la suelta de 13 pollos de cigüeña blanca recuperados por el Grupo de Recuperación de Fauna Autóctona (Grefa) en su Hospital de Fauna Salvaje. Los cigoñinos, que llegaron al centro tras sufrir caídas de nido, golpes de calor, desnutrición o diversas lesiones, han sido devueltos a su hábitat natural en condiciones óptimas.
El acto, de alto valor simbólico y ambiental, ha contado con la participación de la alcaldesa, Judith Piquet (PP), que ha estado acompañada por los concejales Vicente Pérez (Medio Ambiente), Lola López (Educación), Orlena de Miguel (Seguridad Ciudadana) y otros miembros de la Corporación Municipal. También han asistido escolares del CEIP Cardenal Cisneros, dentro del programa municipal ‘Abierto para Jugar en Verano’, que han vivido en primera persona una jornada de contacto con la fauna local y de aprendizaje sobre el respeto a la naturaleza.
Durante el evento, la alcaldesa ha subrayado que esta iniciativa “tiene un fuerte valor simbólico y de concienciación ambiental”, y ha reconocido la labor conjunta de Grefa y la Policía Local en la atención a fauna silvestre herida y la conservación de especies como la cigüeña blanca y el cernícalo primilla.
Piquet también ha destacado el carácter educativo de la suelta: “Acerca el medio ambiente a los más pequeños y a estas vecinas tan especiales que pueblan nuestro centro histórico, y que forman parte de nuestro patrimonio natural”.
Una ciudad amigable con las cigüeñas: 91 parejas reproductoras
Alcalá de Henares se ha consolidado como uno de los principales refugios urbanos para la cigüeña blanca en España. Actualmente alberga 91 parejas, de las cuales 89 han mostrado comportamiento reproductor en esta temporada, con una productividad media de 1,28 pollos por nido, lo que supone un total de 114 cigoñinos nacidos en la ciudad.
El Ayuntamiento mantiene un seguimiento y control anual de esta colonia, apoyado en actuaciones específicas como la colocación de nidos artificiales, la recogida y cuidado de pollos heridos o caídos del nido, y actividades educativas y de sensibilización ambiental.
Gracias a estos esfuerzos, la presencia de la cigüeña blanca no solo se ha mantenido sino que ha crecido, convirtiéndose en un símbolo vivo del vínculo entre el patrimonio histórico y el natural de Alcalá. Iglesias, conventos y edificios del casco histórico sirven de hogar a estas aves, que cada año eligen este entorno para criar a sus polluelos.
El vuelo de estas 13 cigüeñas recuperadas no solo marca su regreso a la libertad, sino también un compromiso renovado de la ciudad con la conservación y la educación ambiental, con la mirada puesta en el futuro y en la convivencia sostenible con la naturaleza.