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Operación contra la droga en la Cañada Real
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Operación contra la droga en la Cañada Real (Foto: Policía Nacional)

Desmantelado un búnker de venta de drogas en la Cañada dirigido por un heredero del clan de los Gordos

Por MDO
viernes 06 de junio de 2025, 16:29h
Actualizado: 10/06/2025 23:00h

Una compleja operación de la Policía Nacional ha permitido desarticular un grupo criminal que operaba en el sector 6 de la Cañada Real, donde mantenía activo un punto de venta de heroína y cocaína en pequeñas dosis. La red, que actuaba desde una vivienda fortificada, estaba liderada por Ricardo Hernández Motos, conocido como El Bola, figura de tercera generación del clan de los Gordos, una familia con un largo historial vinculado al narcotráfico en Madrid.

La intervención policial, ejecutada el pasado 13 de mayo, se saldó con veinte detenciones por delitos de tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal. El operativo incluyó cuatro registros simultáneos, durante los cuales se incautaron más de 8.000 euros en efectivo, un arma larga, cartuchería y dos vehículos, uno de ellos de alta gama.

La investigación se remonta a octubre de 2021, cuando los agentes empezaron a seguir la pista de un posible centro de distribución de droga en la Cañada Real. Las sospechas se confirmaron con el tiempo: tras el punto de venta se ocultaba una organización con una estructura perfectamente definida, dividida en tres niveles de responsabilidad.

En la cúspide del entramado se encontraba El Bola, quien, además de coordinar el abastecimiento de droga, tomaba precauciones extremas para evitar ser detectado. Su círculo de confianza operaba en una vivienda reconvertida en búnker, con múltiples capas de seguridad. Según los investigadores, el inmueble contaba con hasta siete puertas acorazadas y mecanismos diseñados para destruir pruebas en segundos si se producía una irrupción policial.

El segundo nivel de la organización lo formaban personas cercanas al líder, encargadas de gestionar el interior de la vivienda. Ellos recibían las sustancias, controlaban el dinero procedente de las ventas y se aseguraban de cumplir los plazos marcados por el cabecilla. En la base de la red estaban los conocidos como “aguadores”, encargados de vigilar los alrededores para alertar sobre cualquier movimiento policial. A cambio, recibían pequeñas cantidades de droga como forma de pago.

La vivienda utilizada como punto de distribución estaba diseñada para dificultar cualquier acción policial. Los agentes la describen como una estructura de seguridad comparable a un “búnker de la Segunda Guerra Mundial”. En muchos casos, cuando la Policía conseguía acceso, ya era tarde: los traficantes contaban con protocolos para destruir las pruebas antes de que los agentes pudieran intervenir.

El arresto de El Bola se produjo en el municipio madrileño de Rivas Vaciamadrid. Tras ser puesto a disposición judicial, el presunto líder del grupo fue enviado a prisión preventiva. La operación supone un golpe importante contra el narcotráfico en una de las zonas con mayor problemática de venta de droga en Madrid.

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