La emblemática Fuente de Cibeles, uno de los símbolos más reconocidos de Madrid, será sometida a un proceso de restauración entre los meses de junio y octubre de 2026 para solventar algunos problemas en su estructura, así como sellar grietas y fisuras que permitan frenar el deterioro del monumento y garantizar la conservación a largo plazo de la obra diseñada por Ventura Rodríguez en 1777.
Así lo ha anunciado Marta Rivera de la Cruz, delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento, quien, junto a Elena Hernando, directora general de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano; María Domingo, subdirectora general de Patrimonio Cultural; y Victoria Sandstede, jefa del Servicio de Conservación Preventiva, ha detallado minuciosamente las actuaciones que se llevarán a cabo en el conjunto escultórico.
Los trabajos supondrán una inversión superior a los 350.000 euros, que cubrirá la redacción del proyecto, la ejecución de las obras y la dirección de la restauración. El plazo de ejecución está previsto entre los meses de junio y octubre de 2026, un periodo que podría coincidir con una hipotética celebración del Real Madrid, ya que la fuente es tradicionalmente el lugar donde el club festeja sus títulos. No obstante, tal y como ha explicado Marta Rivera de la Cruz, la elección de estas fechas responde a criterios técnicos: “Una fuente seca es mucho más fácil de intervenir que una mojada, y las bajas temperaturas tampoco son recomendables para los trabajos de restauración”.

El proyecto de restauración se fundamenta en un estudio técnico exhaustivo desarrollado entre enero y mayo de este año, con un presupuesto cercano a los 16.000 euros y un plazo de ejecución de 14 semanas. El análisis fue llevado a cabo por un equipo multidisciplinar compuesto por arquitectos, restauradores, conservadores, físicos, químicos e historiadores.
La investigación ha revelado diversos problemas en la estructura del conjunto escultórico, que han generado ligeros movimientos estructurales. También se han detectado grietas, oxidación en los elementos metálicos, acumulación de suciedad y fisuras. Todo ello, pese a que la fuente se encuentra en un “estado aceptable” y sin daños graves que comprometan su integridad. La mejora de la estabilidad estructural se abordará mediante el retacado de espacios libres con morteros hidráulicos, la adaptación de piezas y la colocación de sensores para monitorizar posibles movimientos tras la intervención.
Para facilitar los trabajos de restauración en condiciones óptimas de seguridad y eficiencia, se instalarán andamios alrededor de la Fuente de Cibeles. Estos andamios estarán cubiertos por una lona especialmente diseñada que no solo cumplirá “una función estética, sino también técnica, permitiendo mantener unas condiciones adecuadas para la intervención en el interior del conjunto escultórico”. Además, el Ayuntamiento estudia la posibilidad de utilizar una lona publicitaria, como ya se hizo en la restauración de la Fuente de Neptuno, con el objetivo de financiar parcialmente los trabajos y evitar que el coste íntegro recaiga sobre las arcas municipales.
Un plan de intervención integral
La restauración contempla una batería de actuaciones técnicas avanzadas, como la limpieza general del conjunto mediante procedimientos adaptados a cada tipo de mármol y suciedad, desde cepillado suave para depósitos no adheridos hasta microproyección y desincrustación fotónica para los más resistentes.
Se eliminarán los morteros inadecuados, especialmente aquellos deteriorados por la acumulación de cal en juntas y fisuras, sin dañar el material original. Aquellos en buen estado que resulten clave para la estabilidad del conjunto serán conservados.

Asimismo, se aplicará un tratamiento biocida adaptado a los tipos de colonización detectados, bajo criterios de sostenibilidad y eficacia. “Tenemos que detener el proceso corrosivo y protegerlo”, señala Victoria Sandstede. También se realizará un entonado cromático de las zonas más afectadas, con el fin de mantener la armonía visual del conjunto “sin alterar la autenticidad del mármol”. Como medida final, se aplicará un tratamiento hidrofugante que protegerá la superficie sin modificar sus características estéticas.
Tecnología y prevención para una conservación duradera
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la implementación de sistemas de monitoreo continuo. Se instalará un multisensor electrónico en la galería inferior de la fuente, conectado a sensores de fisuras ubicados en zonas estratégicas y ocultas del conjunto. Estos dispositivos permitirán analizar la evolución estructural del monumento y asegurar su estabilidad a largo plazo.
La última intervención significativa en la Fuente de Cibeles tuvo lugar en 2016 y se centró en tareas de limpieza, consolidación y sellado de la piedra. Esta nueva fase representa un paso más ambicioso y técnico en la conservación de uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.