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Visita al frontón Beti Jai
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Visita al frontón Beti Jai (Foto: Mónica González- Road Experience Audiovisual-)

Ocio, cultura y naturaleza para lograr un envejecimiento activo

Por MDO
lunes 26 de mayo de 2025, 08:00h
Actualizado: 03/06/2025 13:14h

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en las últimas décadas ha habido un aumento de la esperanza de vida en las personas de edad madura y avanzada. El siguiente reto para este colectivo es mantener la calidad de vida. En este sentido, juega un papel crucial el fomento del “envejecimiento activo”, es decir, el desarrollo de actividades físicas e intelectuales que contribuyan a la socialización entre las personas mayores. Lo saben bien en el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento de Madrid que gestiona Atende, filial de Clece.

Esta prestación no solo se dedica a promover la autonomía personal de los mayores que tienen un grado de dependencia determinado, facilitándoles una persona auxiliar que les ayuda en sus labores cotidianas, sino que también organiza actividades socioculturales en grupo, fuera de sus domicilios, para favorecer que los usuarios interactúen con otras personas, salgan, se diviertan y descubran lugares e historias que les enriquezcan.

“Con estas actividades también queremos prevenir la soledad no deseada de nuestros usuarios, creando relaciones y vínculos entre ellos”, señala Laura Madrigal, responsable de Coordinación del Servicio de Ayuda a Domicilio del distrito de Retiro.

Paseo por la Feria del Libro de Arganzuela

Una visita al frontón Beti Jai, un paseo por la Feria del Libro de Arganzuela y la celebración del Día de la Tortilla de Villa de Vallecas en el Cerro Almodóvar son algunas de las actividades impulsadas por el SAD en el pasado mes de abril y que mezclan ocio, cultura y naturaleza.

Detrás de este programa de actividades hay un enorme esfuerzo por parte del personal de Atende para acertar con la elección de lugares, recursos y temáticas, así como para desplegar la propia logística que entraña trasladar a personas de edad avanzada, que en algunos casos presentan limitaciones de movilidad. “Hay gente que va en silla de ruedas o con andador y gente que no tiene problemas para caminar. Organizamos las rutas, los vamos a recoger a su domicilio y les devolvemos a su casa con un vehículo adaptado”, explica Madrigal.

Actividades a la medida de las personas mayores

Las animadoras socioculturales de Atende suelen organizar una media de cuatro o cinco actividades al mes para grupos de entre 15 y 20 personas. “Hay actividades que se repiten dos o tres veces para que todos los usuarios puedan participar”, aclara la responsable.

Usuaria del Servicio de Ayuda a Domicilio en la Feria del Libro de ArganzuelaLa elección de las salidas no es caprichosa. Las encargadas de organizar la planificación sociocultural convocan varias ‘tertulias’ a lo largo del año en las que intercambian impresiones con los usuarios sobre las actividades pasadas y las futuras. Para conocer con cuáles disfrutan más, en estos encuentros se sondean los gustos de los participantes y proponen ideas en función de los deseos que ellos les trasladan. A partir de esta puesta en común, las animadoras socioculturales barajan propuestas, diseñan las rutas urbanas y trabajan la programación.

“Tenemos varios bloques en los que se enmarcan las diferentes actividades: Nunca dejes de crear, Jornadas especiales, Hablando con expertos y Visitas a museos y monumentos históricos”, desgrana la coordinadora. Cualquier acontecimiento de Madrid puede propiciar una de las salidas enmarcadas en el bloque de jornadas especiales. Es el caso de la Feria del Libro y el Día de la Tortilla en el mes de abril o la visita a la pradera de San Isidro en mayo.

La excursión al Frontón Beti Jai, recuperado y reabierto al público el año pasado, se enmarca en el bloque de visitas a museos y monumentos históricos, cuyo objetivo es acercarles “la historia del Madrid que ellos conocen”, asegura Madrigal.

"Muchas de las personas usuarias del SAD están solas, pero no es por elección propia. Al final, en el grupo se crean muy buenos vínculos y para ellas es muy importante contarse cómo les ha ido la semana y cómo se encuentran. Eso es lo más importante de todas estas actividades. No solo que salgan, visiten museos, hagan rutas o vean el frontón, sino las relaciones que establecen entre ellas y la prevención de esa soledad no elegida”, señala la responsable de Coordinación.

Manuela y Antonia, dos usuarias fieles a las actividades del SAD

Manuela Verdugo tiene 77 años, vive en Villa de Vallecas y accedió al servicio tras la pandemia. Desde el principio, ha participado en el programa de actividades. “Hemos ido a muchos museos, a pueblos cerca de Madrid, a muchísimos sitios, muchas excursiones”, rememora.

Quedó especialmente sorprendida por el frontón Beti Jai. "No me podía imaginar que pudiera haber en el centro de Madrid un sitio tan bonito, me pareció una cosa maravillosa”. Del Día de la Tortilla, lo que más destaca es el rato que compartieron todos los asistentes hablando de sus cosas: "Nos conocemos todos y nos llevamos muy bien. Somos como una familia”, señala Manuela, que es de las más jóvenes del grupo. “Hay muchísimas personas que tienen entre 88 y 95 años y también disfrutan mucho porque son personas que no salen a la calle ni van a estos sitios si no vienen a recogerlas”, asegura.

Manuela no solo presume de juventud, también de poder ir andando en cada excursión sin ayuda, aunque la accesibilidad no es un problema para los usuarios del servicio porque las visitas están pensadas para que puedan disfrutarlas todos y siempre cuentan con la ayuda de las animadoras socioculturales.

“Son encantadoras con nosotras”, asegura Antonia Domínguez, de 81 años, vecina del barrio de Santa Eugenia, en el mismo distrito de Villa de Vallecas. Lleva ya ocho años como usuaria del SAD y suele participar en las actividades de ocio que organiza el servicio. “Vamos a la oficina, a los museos, nos llevan al cine, a muchos sitios. La verdad es que soy de Madrid y he conocido cosas que no había visto en mi vida”, resume.

Así le ocurrió con frontón Beti Jai. “No sabía que existía y me encantó”. Del Día de la Tortilla, le gustó que fuera en su barrio, en el Cerro, pero de todos estos encuentros, destaca la oportunidad que les brindan para encontrarse con otras personas mayores, por ejemplo, con compañeras de otros distritos a las que no ven a diario: “Cada una vivimos en una zona, unas viven en Villaverde, otras en San Blas, otras en Moratalaz... Pero vernos nos da mucha alegría”, afirma.

Ya está deseando que lleguen las próximas salidas. "Nos van a llevar a la rosaleda del Retiro y también estoy apuntada para la visita a la Pradera de San Isidro”. Antonia espera poder seguir participando en todas las actividades durante mucho tiempo porque, según asegura, les da “mucha vida”.

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