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Integrantes del colectivo 'Yayas Kusama'
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Integrantes del colectivo 'Yayas Kusama' (Foto: Mónica González - Road Experience Audiovisual)

Las Yayas Kusama: arte urbano después de la jubilación

Arte sin edad

Por Adriana García Méndez
sábado 17 de mayo de 2025, 09:08h
Actualizado: 23/05/2025 14:17h

El arte no entiende de edades, y el colectivo Yayas Kusama es prueba de ello. Formado por siete personas jubiladas, Rosalina, Carmen, Lydia, Magdalena, Gloria, Jesús y Lía, este grupo ha encontrado en la pintura una vía para seguir creando, expresándose y construyendo comunidad. Con pinceles en mano y un espíritu inquieto, han transformado su tiempo libre en un espacio de reivindicación, amistad y creatividad. Unidos por el arte, dan vida a una experiencia colectiva que demuestra que nunca es tarde para comenzar, o continuar, a hacer lo que uno ama.

Todo comenzó casi por azar, en una clase de pintura del Centro de Mayores Manzanares, donde Lía Ateca era la profesora de varias personas jubiladas, entre ellas, estos seis pintores. Fue ahí cuando Lía los animó a participar en el mayor festival de arte urbano de Madrid, Pinta Malasaña. “Nos apuntamos un poco a lo tonto, estamos dispuestos a todo”, bromea Rosalina Moreno, una de las integrantes. “Nos pareció interesante, una cosa en la que casi siempre participa gente joven, y pensamos ¿por qué no íbamos a participar nosotros también?”, explica Jesús Moreno.

Así surgieron las Yayas Kusama, inspiradas por Yayoi Kusama, la icónica artista japonesa de 94 años. Eligieron ese nombre como un juego de palabras entre su edad, “porque todos tenemos una edad, unos más que otros, pero tenemos una edad”, dicen entre risas; y por la pintora, que los representa en vocación. Con ella comparten, no solo el amor por el arte, también la certeza de que la creatividad no tiene fecha de caducidad.

Pintar en grupo “es fácil, entre nosotros nos llevamos bien, con la profesora también. Ella es la que más o menos marca un poco las pautas y nosotros nos vamos adaptándonos un poquito a lo que es cada parte del dibujo”. A la hora de ponerse a pintar “tenemos ya el dibujo previsto, Lía hace un primer boceto de las líneas, los bloques de pintura, las áreas, y bueno, nos vamos repartiendo”, afirmaba Jesús.

Pinta Malasaña y Yayas Kusama

En 2023 participaron por primera vez en el festival Pinta Malasaña y, con su obra 9999, un tríptico abstracto que hacía referencia a la fecha simbólica que aparece en los DNIs a partir de los 70 años, ganaron el Premio del Público.

En sus inicios, las personas que pasaban por la calle les asombraban ver a siete jubilados pintando los cierres de un comercio. “La gente se sorprendía mucho. Incluso llamaban por teléfono para decir: ‘¡vente a la calle que hay unas abuelas haciendo graffiti!’”, recuerda Jesús. Pero la realidad es que la calle también se pinta con experiencia.

En 2024 dejaron su pedacito de arte en los cierres del Bar Antonio en el barrio de Malasaña.

Este año, han vuelto a dejar su sello con una nueva pieza colectiva, creada entre brochas y buen humor. “Somos como una crew de graffiti”, subraya Jesús Moreno con orgullo. Bajo la dirección de Lía, se repartieron las tareas, unos arriba, otros abajo, otros perfilando. La obra, dividida en varios cierres, rinde homenaje a Madrid y lleva por título un acrónimo que ellos mismos idearon: 'M.A.D.R.I.D. – Más Amor Desplegado Reduce Instantes Dolorosos'.

Lo que más les cuesta de pintar estos murales es el material donde dejan su trabajo: “Parece mentira, pero nos cuesta mucho trabajo porque las puertas ellas están muy mal. Y encima nosotros solemos pintar a brocha, y muchas veces la pintura no impregna muy bien en los cierres”, asegura María. Pero en lo que todos coinciden es que “es un día muy alegre y divertido que pasamos aquí todos juntos”.

Eso sí, desde las Yayas Kusama han hecho una petición hacia el Ayuntamiento de Madrid. “Podría poner otro día la maratón que hacen siempre el mismo domingo que el evento de Pinta Malasaña. Con la carrera cortan todo Madrid y hay gente que tampoco puede venir, porque no hay transportes y las calles están cortadas”, señala Rosalina.

Y en cuanto al mural de este año en los cierres de Cogam, “la idea era transmitir alegría, tolerancia, acogimiento…”, explica María Jesús García. Y lo lograron, el mural estalla en colores vivos que buscan contagiar la energía de un día bueno. Aunque estaban más alejadas del centro este año, el público que pasaba no pudo evitar detenerse, sonreír, y hacer fotos.

Pinta Malasaña 2025 se ha terminado, pero han dejado claro que el próximo proyecto que tienen en mente es “todo lo que nos propongan, estamos abiertos”.

Para ellas, pintar en la calle es también una manera de reivindicarse. La edad, lejos de ser un freno, se convierte en lienzo. Ninguna se dedicó de manera profesional al arte, pero encontraron en la jubilación el tiempo y la libertad para explorar esa parte creativa que siempre estuvo dentro. “Yo era de la rama de ingeniería, así que al principio me asustaba un poco esto del arte”, reconoce Jesús. Hoy, sin embargo, el grupo comparte no solo proyectos pictóricos, sino también amistad, tardes alegres y un espacio para seguir aprendiendo.

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