Como cada año, coincidiendo con el último Consejo de Gobierno del curso, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ha hecho balance de las políticas puestas en marcha por la Comunidad a lo largo y ancho de 2024 desde la Puerta del Sol. Un discurso de más de 40 minutos que, como de costumbre, tardaría apenas unos segundos en virar hacia la esfera nacional. Recuerdo a los afectados por la DANA en Valencia y al lío con los primeros dardos. No había tiempo que perder. Así, el grueso de la ponencia ha vuelto a versar en torno a la hoja de ruta del Ejecutivo central, que "muy democrática no es", sus socios "independentistas" y, muy especialmente, la figura de Pedro Sánchez, su consolidado archienemigo.
Apoyada por momentos en la ponencia navideña del Rey Felipe VI, en la que el monarca abogaba por la concordia y el entendimiento entre las diferentes fuerzas, y frente a las "mentiras", "ataques" y "amenazas" que espera con vistas a 2025, la líder regional ha llamado a filas a la "tercera España", la que "no entiende de bandos, agravios ni cuentos" pero que tampoco se resigna a la deriva "autoritaria" del Gobierno de la nación, sus "pactos antinatura" con las "derechonas" vasca y catalana -en referencia a PNV y Junts- y, en definitiva, todas aquellas prácticas encaminadas a "atrincherarse -en el poder- al precio que sea". Todo ello, para más inri, con su "obsesión" con Madrid por bandera.
"Estamos preparados para este 2025, que comenzará lleno de mentiras y ataques a todo aquello que damos sentido nuestra Nación. El objetivo de Sánchez y su débil proyecto es atrincherarse al precio que sea. Aunque no pueda sacar adelante votaciones fundamentales para los intereses de España y los españoles, ni tener Presupuestos. Aunque tenga que hacer pactos antinatura con lo que llamaría “derechona vasca y catalana”, con la ultraderecha europea, con los que defienden naciones paralegales y desprecian nuestra Transición y nuestra democracia", ha lanzado contundente Ayuso en los compases iniciales de su intervención.
Para conseguir sus objetivos, ha proseguido, el presidente "necesita estrangular Madrid y descapitalizar España", en lo que a su juicio representa "una huida hacia adelante donde ya no oculta sus obsesiones contra la Comunidad, lo que acaban pagando los madrileños". Este afán supondría además una "pérdida inmensa" del "mayor capital político, histórico y económico que tiene España", y es que "a ninguna nación del mundo le ha ido mejor atacando su capital". Madrid resulta, a tenor de este relato, "infrafinanciada" desde hace "muchos años" y sus habitantes, en consecuencia, invisibilizados.
"El Gobierno desprecia las competencias autonómicas y las políticas liberales que los madrileños han elegido claramente en las urnas. Hoy somos un millón y medio más de madrileños que no computan para el Gobierno, no existen (...). No soporta que Madrid sea la locomotora económica del país; que seamos los que más empleo, empresas e inversión generamos; que seamos los que, con menos impuestos, más recaudamos; que seamos la región más de moda del mundo, con los mayores índices de libertad y prosperidad. ", ha argumentado frente a la plana mayor de sus consejeros, presentes en la sala de prensa de la Real Casa de Correos tras protagonizar el último Consejo de Gobierno del año.
Como cabía imaginar, Díaz Ayuso tampoco ha dejado pasar la oportunidad de mentar de forma expresa al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, tras darse a conocer que el magistrado del Tribunal Supremo Ángel Hurtado, instructor de la causa, haya citado como testigos el próximo 16 de enero a la fiscal superior de la Comunidad, Almudena Lastra, y al fiscal de delitos económicos, Julián Salto: "Esa obsesión personal con Madrid va a costar la imputación y probablemente la condena de algunos de sus más cercanos colaboradores, empezando por el propio fiscal general del Estado, lo que no ocurre en democracia alguna".

La presidenta tiraría asimismo de algunos de sus grandes éxitos, ya conocidos de años anteriores, como son la guerra en ciernes con la Administración central en materia de agua y electricidad, el "colapso" de la red de Cercanías, el "caos" migratorio o las "imposiciones" fiscales, entre muchos otros hits: "Por eso nos están cortando la energía y el agua impidiendo que planifiquemos a futuro; por eso empiezan a apagar museos nacionales y cerrar salas, por eso permiten el colapso del Cercanías, por eso no planifican ni controlan la inmigración, por eso negocian por detrás con otras comunidades para enfrentarlas a Madrid, por eso provocan rebeliones de sectores públicos concretos, por eso intervienen de facto nuestra autonomía financiera o educativa, por eso tratan de imponernos impuestos contra nuestra autonomía fiscal".
Todo un argumentario acompasado al expuesto el pasado martes por el Rey en su tradicional mensaje de Navidad. Nosotros, ha asegurado, al igual que Felipe VI, "defendemos que todo lo que hemos alcanzado juntos nace de la fuerza de la unión. Y la fuerza de esa unidad es la que nos permitirá llegar más lejos y mejor en un mundo que no acepta ni la debilidad ni la división de las sociedades. Y así es como entendemos la política en la Comunidad de Madrid, región capital de España".
En la misma línea y a modo de cierre, la máxima mandataria regional ha lamentado que "que los socios de Sánchez no hayan dejado de atacar al rey y su defensa de la democracia liberal, ni siquiera en este discurso de Nochebuena, es decir, atacar directamente a la ley. Y con estos que siempre atacan el Rey es con quienes gobierna Sánchez dentro de su muro. Y así nos va a todos". Una deriva, en último término, que no apunta a cambiar en 2025. "Imagino que será más de lo mismo", ha pronosticado instantes antes de dejar el futuro de Pedro Sánchez y su continuidad en La Moncloa en manos de "-Carles- Puigdemont y el resto de independentistas".