Tenía el 20 de noviembre marcado en mi agenda, y no por celebrarse el 49 aniversario de la muerte en la cama del dictador Francisco Franco, quien jodió la vida a los españoles durante cuatro décadas. Ese día tenía cita con mi doctora del centro de salud La Paz, en Rivas-Vaciamadrid, y esperaba conocer los resultados de la analítica. El 26 de octubre había entregado el botecito con mi orina y me habían sacado sangre, y quedé a la espera de una nueva cita médica para conocer cómo iba de salud. Después de varias citas anuladas, el 20 de noviembre era por fin la consulta médica. Un día antes, me llamaron del citado centro de salud para posponer la cita hasta el 13 de diciembre debido a que mi doctora estaba de baja médica. Expliqué que esperaba los resultados de una analítica y que estaba preocupado por la demora y me dijeron que podía ver los datos accediendo a mi tarjeta sanitaria virtual. Respondí que no soy médico para saber interpretar datos.
Entré en pánico y recordé que este es uno de los desgarros y desajustes que sufre la sanidad pública del Gobierno presidido por Isabel Díaz Ayuso y que padecemos los madrileños, entre ellos, las más de 100.000 personas que vivimos en Rivas, que cuenta con tres centros de salud y estamos a la espera del cuarto desde hace muchos años. Las listas de espera para ser atendidos en el Hospital del Sureste (Arganda del Rey) son interminables y las citas para acudir al médico de cabecera llegan tarde, mal y nunca. Yo sufrí a principios del verano una tendinosis y la cita para que me vea el traumatólogo está fijada para junio de 2025. En fin, a lo que íbamos. Me quedé preocupado por tener los datos de hematología y bioquímica de la orina y no saber que significan. Avisé al que había sido mi médico de cabecera desde los años 90 del siglo XX hasta su jubilación, el doctor Ángel Frade, amante de la medicina y conocido y querido por sus pacientes y vecinos.
El Ayuntamiento de Rivas puso su nombre a una calle cercana al centro de salud Santa Mónica, hace unos años, en reconocimiento al trabajo realizado y a su amor y atención a los pacientes. Frade me invitó acudir a su domicilio y por un lado me tranquilizó: la analítica dice que mi salud está bien. Por otro lado, me intranquilizó: la sanidad pública va a peor desde la llegada de Ayuso a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Recordó que el PP lleva casi 30 años gobernando esta región y que cuando accedió a la plaza de médico en La Paz el gobernante era Alberto Ruiz Gallardón.
Destacó que en esa época, se pedía cita con él y ese mismo día o al siguiente era atendido. Mucho han cambiado las cosas, y a peor desde que Ayuso es la presidenta. Todo se fue deteriorando más de forma acelerada tras la llegada de la pandemia de la COVID, aunque los recortes y las malas prácticas de no convocar plazas y no sustituir las bajas médicas ni las jubilaciones ya se habían iniciado años antes. Recuerda con tristeza cómo le presionaban para que no mandará fármacos caros a sus pacientes, dejando claro que lo importante no es la salud sino la economía del ahorro.
Eran los famosos recortes Frade me alegró la mañana y me tranquilizó al saber que mi salud progresa adecuadamente. También me dijo que es una falta de vergüenza entregar los resultados de una prueba médica casi dos meses después de realizarse. No es solo eso. Rivas tiene una insuficiencia agravada de pediatras y de facultativos y personal sanitario. Hay tres fisioterapeutas para toda la ciudad. Y no se les cae la cara de vergüenza. Según la RAE, desgarro es ‘rotura, arrojo o desvergüenza’.
Les pilla todo. Solo pido a Ayuso más recursos y más personal sanitario para garantizar una sanidad pública de calidad para todos los madrileños, también para los ripenses. Por último, sobre el aniversario del 20-N, recordado por los nostálgicos de la dictadura, me gustaría explicar que cualquier comparación con aquellos años de desvergüenza, cárcel, represión y falta de libertades con el actual gobierno de Pedro Sánchez es un insulto a la inteligencia. Dicen algunos que peligran las libertades y que el mandatario español, elegido democráticamente en el Congreso de los Diputados, es un dictador. Cuando yo era joven, si pintaban en las paredes ‘muerte a Franco’ y te pillaban con el spray en la mano, ibas “p’adelante” y te llevabas una buena manta de hostias.
Alguien ha llamado ‘hijo de puta’ al presidente del Gobierno y no se conoce que haya sufrido ninguna represalia. Solamente se ha recordado a esos personajes que el mal gusto y la ordinariez son solo eso, una fotografía de sí mismos. En fin, que el 20-N me trajo a la memoria que Franco ‘palmó’ y que a partir de ese momento inició su andadura la democracia que tanto amamos los que sufrimos las embestidas de la dictadura. Por eso, sentimos que unos pocos se empeñen en que demos de nuevo marcha atrás en la historia de España.