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Proceso 1001: 50 años del juicio contra la clase obrera

Por Francisco Naranjo Llanos
miércoles 20 de diciembre de 2023, 10:43h

Esta crónica va dedicada a los jóvenes y menos jóvenes, que no vivieron aquellos tiempos de la cruel dictadura franquista y que en la actualidad algunos políticos la quieren blanquear. Jóvenes y menos jóvenes que han estudiado mucho, seguro, pero de historia, sobre todo obrera, han aprendido o le han enseñado poco. Y en dicho sentido voy a intentar explicarme lo mejor posible en este 50 aniversario del Proceso 1001, o de “Los 10 de Carabanchel”, como también se les conocía, que pasaba entonces.

Había una vez un país llamado España, en los años 70 del siglo pasado en los finales de la represora dictadura franquista, que, por el mero hecho de reunirse para hablar de los problemas laborales de los trabajadores, te detenían, y si además te reconocían como líder de los currelas, aunque lo negaras, te condenaban a varios años de cárcel o a ser deportado de unas regiones a otras.

De eso va está historia. Espero que esta vez "el hijo de Pepe" y otros jóvenes y menos jóvenes lo entiendan. Esta es la verdadera historia viva sobre “El Proceso 1001”, que en estos días de finales de diciembre de 2023 cumple 50 años.

A mediados del año 1972 -en concreto el 24 de junio- los miembros de la Coordinadora Nacional de las Comisiones Obreras celebraban una reunión en el convento de Los Oblatos, en la localidad de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. Eran representantes de diferentes partes de España e iban a debatir un documento en el que se abordaba la unidad sindical en nuestro país.

Estos sindicalistas eran: Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius y Francisco García Salve de Madrid; Eduardo Saborido, Fernando Soto y Paco Acosta de Andalucía; Juan Muñiz Zapico “Juanín”, de Asturias; Miguel Ángel Zamora de Zaragoza; Pedro Santisteban de Vizcaya y Luís Fernández Costilla de Valladolid. Solo estaban 10, pues, aunque se esperaban más, por diversas circunstancias, otros no llegaron a la cita.

Seis de los diez dirigente de CCOO en la cárcel de Carabanchel en 1973

A los reunidos no les dio tiempo a debatir prácticamente nada porque la policía les detuvo como si fueran delincuentes, con las pistolas en el cuello. Se les encarceló en la prisión de Carabanchel y encausó en el llamado Proceso 1001. Su delito fue reunirse y formar parte de la cúpula dirigente de Comisiones Obreras. Asociación ilícita al pertenecer a CCOO dijeron los jueces del TOP (Tribunal de Orden Público franquista).

Un año y medio después, el 20 de diciembre de 1973, el mismo día en que ETA asesino a Carrero Blanco, presidente del Gobierno de Franco, el Tribunal del Orden Público, les juzgó y condenó a penas de cárcel de 20 años y seis meses, a los que más y a 12 años a los que menos. Prácticamente igual que a los que cometían un asesinato. Un total 162 años de prisión, fueron la suma de las condenas de cárcel a los llamados “Los 10 de Carabanchel”, solo y exclusivamente por hablar de defender a la clase trabajadora, nuestra clase.

Un ejemplo de “la Justicia” que impartían estos Jueces del Tribunal de Orden Público, es el comentario del presidente del Tribunal de este juicio, José Francisco Mateu, al pedir los abogados defensores la suspensión del juicio, al enterarse del atentado a Carrero Blanco, Mateu clamo ante los presentes: “No sólo no suspendo el juicio, sino que si por mí fuera los fusilaba a todos”.

50 años después se cumple el aniversario del 1001 y desde CCOO y otros estamentos, durante este año 2023, se ha rendido un merecido homenaje con diversos actos en agradecimiento a estas personas que pagaron con cárcel, los derechos y las libertades que todos y todas gozamos ahora en democracia, esos mismos derechos que algunos partidos políticos, de derecha y ultraderecha suprimen y recortan sin escrúpulos, en cuanto tienen capacidad de hacerlo.

Hechos como este, no se deben olvidar, pues cuando algunas personas se les llena la boca hablando de las palabras libertad y democracia hay que recordarles que fueron las personas trabajadoras, como "los 10 de Carabanchel", o “Los Abogados de Atocha”, los que, con su sacrificio, cárcel, exilio e incluso algunos con sus vidas, en tiempos de la dictadura franquista, conquistaron la libertad y la democracia en nuestro país y ayudaron a los trabajadores a conseguir derechos sociales y laborales.

De los diez compañeros mencionados anteriormente ya no están con nosotros cinco de ellos: Marcelino Camacho, Luis Fernández Costilla, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico y Fernando Soto. DEP todos ellos.

Tuve la suerte de conocer personalmente a todos ellos, excepto a Luis Fernández Costilla y Juan Muñiz Zapico, “Juanin”, que fallecieron muy jóvenes. A MarcelinoCamacho, GarciaSalve y Fernando Soto, incluso les dedique en su día un breve artículo en su memoria y homenaje. Pinchando en sus nombres se pueden leer las reseñas.

Del resto que voy a decir: Todos ellos son grandes personas y referentes del movimiento obrero. Que puedo decir de Nico Sartorius, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban, Paco Acosta y Eduardo Saborido. Solo contare, que, aunque ya los conocía, a partir de la conmemoración del 40 aniversario, en 2013, año que la Fundación Abogados de Atocha le concedió su premio anual, tuve la suerte de intimar algo más con ellos, participando en diversos actos y cursos a delegados y delegadas sindicales jóvenes a lo largo de cuatro años por toda la geografía de nuestro país.

Cursos y actos que se realizaron de 2013 a 2016, a iniciativa de la secretaria confederal de Formación de CCOO, cuyo responsable era por aquel entonces Javier López Martin, persona con gran sensibilidad social y política, que impulso los cursos y jornadas denominadas “del Proceso 1001 a los Abogados de Atocha”.

De Asturias a Extremadura, de Galicia al País Valencia, de Cataluña a Andalucía, pasando por Cantabria, Aragón, Castilla la Mancha y Madrid, es decir una parte importante de la geografía de nuestro país, impartiendo historia viva del movimiento obrero y en especial de nuestras queridas CCOO, a cerca de 2000 delegados y delegadas sindicales, ávidos de aprender y conocer la historia de su sindicato y participando activamente en estos actos.

Para hablar del Proceso 1001 y también de los Abogados de Atocha, -otro de los hechos históricos ocurridos en nuestro país, de gran trascendencia política y social- participaron personas que vivieron directamente aquellos importantes momentos.

De todos los participantes, me gustaría enfatizar la emotividad, a la hora de relatar el entorno socio político y el atentado de Atocha 55, de Alejandro Ruiz-Huerta, presidente de la Fundación Abogados de Atocha y sobreviviente del atentado criminal de la extrema derecha en Atocha 55. Y aunque es de sobra conocido, me sigue impresionando, la facilidad de palabra y la claridad de como trasmitir las ideas fuerza, de Nicolás Sartorius, la frescura y cercanía del lenguaje de Cristina Almeida, la seriedad y convicción en los planteamientos de Pedro Santisteban, la rigurosidad de Paco Acosta, la facilidad para contar anécdotas dramáticas, pero con mucho sentido del humor, de Eduardo Saborido y la gran memoria histórica de Antonio Montesinos, abogado que este verano pasado cumplió 97 años y al que le dedique el pasado año un artículo de opinión que se puede leer pinchando en su nombre.

En aquellos actos, lo fundamental era dar a conocer la historia del movimiento obrero, el Proceso 1001, los valores del sindicalismo de clase, como pudo desarrollarse el sindicato en unas condiciones tan difíciles, como fue la cruel dictadura franquista, los despachos de abogados laboralistas, lo que supuso para la democracia en España el atentado de Atocha 55, etc., etc. Todas ellas preguntas que era y es imprescindible responder. Lástima que estas cosas no se den en los colegios, o al menos en los colegios públicos, pues esto es también HISTORIA DE ESPAÑA.

Por cierto, que, a estas alturas de curso, a esta distancia, medio siglo. no tengo claro, si aquel juicio fue, el juicio del franquismo contra la clase obrera, o de la clase obrera contra el franquismo. Ahí lo dejo.

En fin, tendría mucho que decir y contar de todo lo que aprendí conviviendo con esas personas, verdaderas historias vivas de nuestro país, pero para una breve crónica, así como para recordar a estos héroes que lucharon por las libertades y la democracia de nuestro país y no por la “libertad de beber cervezas” y también para que se enteren jóvenes y menos jóvenes, creo que es que es suficiente.

Francisco Naranjo Llanos, director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO.

Francisco Naranjo Llanos

Exdirector de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO

Nació en Esparragalejo en 1946 y realizó estudios de Oficialía Industrial en Mérida (Extremadura). Toda su vida laboral, más de 40 años, la realizo en RENFE. En lo sindical, aun en clandestinidad, fue cofundador del Pleno de Representantes Ferroviarios, órgano unitario de representación en el ferrocarril. A partir de 1978, ya en democracia, ha sido responsable de comunicación del sector ferroviario de CCOO y de su órgano de información, Carril; de la revista FTC, de la Federación de Transportes y Comunicaciones, de Unidad Obrera y Madrid Sindical de CCOO de Madrid. Es autor de los libros: La comunicación sociolaboral, Crónicas desde el gueto, Los carriles de la vida y El pasado es la linterna del futuro, así como de numerosos artículos de opinión publicados en los principales medios. Durante varios años fue colaborador de la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense. Es patrono de la Fundación Abogados de Atocha, desde su creación en 2004, siendo su director desde 2013 a 2024. En Madridiario, es columnista habitual desde 2015.

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