La ciudad de Madrid ha vuelto a demostrar que es el fortín de Alberto Ruiz-Gallardón. Desde el 27 de mayo es el alcalde más votado de las historia de la ciudad con 875.571 sufragios.
Un fervor en las urnas que sólo se entiende después de cuatro años de proyectos grandilocuentes que, en la mayoría de los casos, se han convertido en realidades que han catapultado a Madrid al candelero de las urbes más pujantes de todo el planeta. Una victoria comprensible si se habla de la M-30, el anillo ciclista, los parquímetros, o la candidatura olímpica para Madrid 2016. Demasiados ases en la manga para que sus contrincantes tuviesen algo que hacer en las elecciones. Así se reflejó en las urnas: 875.571 sufragios, un apoyo del 55,54 por ciento y 34 concejales. Sin embargo, aunque Ruiz-Gallardón fue el ganador, el protagonista fue el candidato socialista, Miguel Sebastián.
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El ex-asesor económico del presidente del Gobierno se presentó a las elecciones haciéndole un favor a Zapatero. Descartadas las opciones de José Bono y de María Teresa Fernández de la Vega como rivales dignos de Ruiz-Gallardón, la dirección de Ferraz decidió usar la baza del desconocido. '¿Quién es Miguel Sebastián?' se preguntaban políticos y ciudadanos. Pronto lo supieron. El candidato llegó inmerso en una polémica sobre su anterior gestión en la economía nacional. Trató de desgastar a Ruiz-Gallardón atacándole por su presunta vinculación con Montserrat Corulla, acusada por su relación con la trama de corrupción urbanística denominada 'Operación Malaya'. Esta estrategia le valió caro, como demostraron las urnas.
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El otro ganador fue el candidato de Izquierda Unida, Ángel Pérez. Llegaba después de una tormenta política en su propio partido para la elección de las listas electorales. Supuso un revulsivo para su electorado y una respuesta para el votante de izquierdas decepcionado con el desastre socialista.
El PP consiguió de nuevo mayoría absoluta en las elecciones del Ayuntamiento de Madrid con la candidatura encabezada por Alberto Ruiz-Gallardón. Su lista obtuvo el 55,54 por ciento de los votos, con 875.571 sufragios, mil más que en las pasadas elecciones, que se traducen en 34 concejales. Fue el mejor resultado obtenido por un alcalde en Madrid en toda la historia de la democracia. En porcentaje, superó a los obtenidos en 1995 por José María Álvarez del Manzano si bien este edil obtuvo ese año, en su mejor resultado electoral, 945.419 apoyos.
Espantoso descalabro
El segundo partido más votado fue el PSOE a pesar de que sufrió un espantoso descalabro. Consiguió 486.826 votos, un 30,88 por ciento de la representación municipal, mientras que en 2003 obtuvo 625.148 papeletas. Mantuvo 18 concejales, tres menos que hace cuatro años. Izquierda Unida logró el 8,68 por ciento de los votos (136.881) y cinco ediles. En los comicios anteriores, consiguió el 7,22 por ciento de las papeletas (123.015). En total votaron 1.711.613 personas, el 72,5 por ciento del censo.

El número total de votantes en la capital fue de 1.584.850 personas, el 65,89 por ciento del censo, con lo que la abstención se situó en el 34,11 por ciento. 820.605 ciudadanos no votaron. Los sufragios nulos fueron el 0,53 por ciento ( 8.371), mientras que los blancos se situaron en 32.066, el 2,02 por ciento. El partido que encabeza Gallardón salió victorioso en 19 de los 21 distritos de la ciudad, mientras que el Partido Socialista sólo tuvo más votos en Villa de Vallecas y Puente de Vallecas. El triunfo de los populares fue especialmente abultado en los distritos de Chamberí, con el 72'39 por ciento de los sufragios; y en Salamanca, con el 72'03 por ciento.
En su derrota, Sebastián desveló que continuará "trabajando por Madrid, por la gente de Madrid". "Presentarse a unas elecciones implica todos los escenarios posibles, el de la victoria y el de la derrota. En cualquier caso, al día siguiente hay que hacer lo mismo: trabajar, trabajar y trabajar por Madrid". Sin embargo, Sebastián no pudo soportar la presión. Tan rápido como llegó, se fue. Ferraz recomendó hacer 'tabula rasa' y dejó el Grupo Municipal en manos de sus verdaderos representantes, sin intervenciones a escala nacional.
IU, fuerza consolidada
Ángel Pérez, por su parte, reconoció las nefastas cifras de la izquierda en Madrid. "Hay un retroceso de la izquierda y un avance importante de la derecha en el conjunto de la Comunidad", algo "importante" y de lo que "debe tomar nota algún que otro partido". Sin embargo cree que los resultados en la capital colocan a IU como una fuerza "consolidada" que ha logrado un avance del 20 por ciento sobre el porcentaje de hace cuatro años.

La campaña se desarrolló en dos partes bien diferenciadas: la limpia y la sucia. Los primeros días, todos presentaron sus propuestas e hicieron la maratón de presentaciones, promesas, besos y apretones de manos. El punto de inflexión llegó en el debate a tres bandas que hubo en TVE. Allí, Miguel Sebastián comenzó a atacar a Ruiz-Gallardón acusándole de una presunta vinculación con Montserrat Corulla. De hecho, llegó a mostrar a cámara una imagen de esta mujer, vinculada con la trama de corrupción denominada 'Operación Malaya'.
Ruiz-Gallardón contraatacó y dio la excusa perfecta a su oponente para marcar la pauta durante lo que quedaba de campaña: los trapos sucios y el olvido del programa. Por suerte, el alcalde no siguió más el juego y se dedicó a su programa. Igual que Ángel Pérez, que se mantuvo al margen de la pelea dialectica y se limitó a defender su proyecto de ciudad, lo que le granjeó la simpatía de gran parte del electorado. El PP denunció que el ataque de Sebastián se debió a una estrategia fraguada en Ferraz, lo que secundaron fuentes socialistas. Sin embargo, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, negó saber nada del tema y aseguró que él "hubiera recomendado otra manera de obrar" a Sebastián.

La guerra se desarrolló en una doble dirección: la del PSOE y la de los medios de comunicación. Por parte socialista, Sebastián acusó al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, a la delegada de Urbanismo, Pilar Martínez, y a un alto cargo de la concejalía de Medio Ambiente, Pablo Valle, de presuntas irregularidades urbanísticas y de trato de favor a Corulla en la tramitación de licencia del Palacio de Villagonzalo, el Palacio de Saldaña y el frontón Beti-Jai (en este último, se contemplaba remodelarlo para construir un hotel de lujo), relacionadas en todo caso con la 'Operación Malaya'.
La respuesta llegó desde el diario 'Negocio'. Se le acusaba de estar vinculado con Corulla a través de uno de sus ex-socios, Rodrigo Hernando Ortega, cuando éste era director de Intermoney en 1996, que fue desmentida por el propio Sebastián. En una entrevista posterior a Madridiario, Sebastián explicaba que "había un montaje de muy alta política contra mi candidatura y la de Zapatero. Tuvimos que ponernos las pilas y hemos ido a una campaña más política".
Un Ayuntamiento renovado
Tras la tormenta y el éxito, llegó la hora de construir la nueva corporación. Los nueve concejales que acompañaron al regidor fueron Ana Botella, Pilar Martínez, Paz González, Miguel Ángel Villanueva, Manuel Cobo, Juan Bravo, Pedro Calvo, Alicia Moreno y Concepción Dancausa. Cobo repitió como vicealcalde, así como Martínez en Urbanismo, Calvo en Seguridad, Villanueva en Economía, Moreno en Las Artes y Bravo en Hacienda. Botella abandonó Servicios Sociales en favor de Dancausa para hacerse cargo de Medio Ambiente. González recaló entonces en una concejalía de nuevo cuño: Obras Públicas. Luis Blázquez sustituyó a Pedro Llorente como presidente de la entidad Madrid Espacios y Congresos. De esta manera, Blázquez compagina su actividad con la presidencia de Mercamadrid.
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Por otra parte, quince concejales (dos del PP, cuatro de IU y nueve del PSOE) se despidieron del Ayuntamiento de Madrid. Algunos ediles históricos como Rafael Merino o Joaquín García Pontes se despidieron de la corporación municipal.
En el grupo popular, con 34 concejales electos, ocuparon por primera vez su cargo: Concepción Dancausa, Fernando Martínez Vidal, Isabel Martínez Cubells, Carmen González, Joaquín Martínez y Álvaro Ballarín.
En el grupo municipal socialista quedó estructurado de la siguiente manera: repitieron doce ediles y seis -que fueron incorporados a la candidatura por el cabeza de lista en las elecciones, Miguel Sebastián- estrenaron sillón municipal: Pilar Gallego, como portavoz; Ángeles Álvarez, David Lucas, Mercedes de Palacio, Pablo García y Dolores del Campo. Por su parte, el grupo municipal de IU se renovó al completo con Ángel Pérez (portavoz), Daniel Álvarez, Ángel Lara, Raquel López y Milagros Hernández.
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Y aunque parecía que el éxito de las elecciones iba a traer tranquilidad, la polémica no se hizo esperar, esta vez, con la Comunidad de Madrid. El Ejecutivo de Ruiz-Gallardón decidió denominar a los concejales con la denominación de 'consejeros'. El primer edil pretendía así unificar a todos los representantes de Área de su Gobierno, concejales y consejeros delegados (se ocupan de un área sin haber sido elegidos en las urnas, pero que pueden ejercer su labor como dicta la Ley de Capitalidad). La presidenta regional, Esperanza Aguirre, reclamó a Ruiz-Gallardón que variase esa denominación porque podía llevar a confusión a los ciudadanos. Finalmente, ambos políticos acordaron que los ediles se denominarían 'delegados'.