El concejal de Seguridad y Servicios a la Comunidad de Madrid, Pedro Calvo, aseguró el pasado 24 de enero, en la presentación de la nueva revista 'Movilidad y eficacia económica', que el coste que genera la indisciplina de estacionamiento en la almendra central de la capital supera los 92 millones de euros.
Por otra parte, la función tanto sancionadora como disuasoria y preventiva de los agentes municipales, la grúa y los vigilantes del SER ahorraban un mínimo de 341 millones al año, según los datos que procedían del análisis realizado por el Ayuntamiento con el fin de profundizar en los niveles de rentabilidad del sistema de vigilancia y control del estacionamiento.
En la presentación de 'Movilidad y eficacia económica', revista que publicó los datos del estudio, Calvo recordó que diariamente circulan por Madrid en torno a un millón de vehículos. "El uso abusivo del vehículo privado es considerado por gran parte de los ciudadanos como una grave agresión a la vida urbana, que transforma negativamente la forma de usar la ciudad, a la vez que la congestión es causa directa de una serie de costes perfectamente cuantificables para Madrid", afirmó el edil.
El concejal ofreció datos del perjuicio ocasionado por la indisciplina a la hora de estacionar los vehículos en la calle, cuyos costes en todo el ámbito urbano superaban los 110 millones de euros al año, cifra que incluía también el tiempo de transporte público y privado, consumo de carburantes y otros factores como el ruido, la contaminación atmosférica y el cambio climático.
"Si no hubiera ninguna gestión de la indisciplina este coste se cuadruplicaría y alcanzaría los 411 millones de euros", destacó el edil. Además, según Calvo, estaba el incremento de consumo de carburante provocado por el mal aparcamiento: 38.500 litros en un día laborable, es decir, un 4,6 por ciento más que el que existiría sin indisciplina, lo que determinaba un incremento del coste de casi nueve millones de euros anuales.
Entre las propuestas para evitar las situaciones descritas, el responsable de la Movilidad en Madrid propuso una planificación urbanística que no favoreciera el uso y el abuso del coche como única alternativa a las demandas individuales de movilidad, ofrecer al ciudadano alternativas al vehículo privado, y disuadir sobre la costumbre de los estacionamientos irregulares, que restan funcionalidad a la calle, provocan mayor inseguridad viaria y reducen el nivel de confort de los ciudadanos en el uso del espacio público.
Asimismo, Calvo reconoció "la fuerte resistencia a renunciar al vehículo privado" y también que "modificar nuestra conducta puede resultar más complicado que mejorar la eficiencia del sistema e incluso que elaborar nuevos reglamentos represores". "Por eso, el reto al que nos enfrentamos -continuó el popular-, pasa por hacer una apuesta por las políticas más creativas y positivas que demuestren los beneficios de los resultados de la gestión de la movilidad, evitando en lo posible los mecanismos estrictamente coercitivos".
Protestas antiparquímetros
Vecinos antiparquímetros pintaron de blanco ese mismo 24 de enero por la noche las líneas verdes y azules que delimitan las plazas de aparcamiento del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) en las calles de Fermín Caballero y Sangenjo y en la avenida de la Ilustración, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, según confirmó José Luis Casares, un portavoz de la plataforma antiparquímetros de Fuencarral.
Casares explicó que como consecuencia de estos hechos, agentes de la Policía Municipal identificaron a un vecino, que "no participó" en el acto, y le condujeron a la comisaría, donde le denunciaron. Además, los efectivos policiales identificaron a otros tres residentes de la zona que se encontraban en el entorno de las calles afectadas por las pintadas.
El portavoz vecinal también señaló que este tipo de conductas no irían "a más" a pesar de que los vecinos más activos en la lucha contra los parquímetros continuaban siendo investigados por detectives privados, que les seguían allá donde iban. "Antes vigilaban parquímetros y ahora vigilan personas", apuntó. Por otra parte, Casares afirmó que en el mes de febrero los vecinos contrarios a la implantación del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) en los barrios periféricos reanudarían sus actos de protesta y el día uno de ese mes presentarían en la plaza de la Villa el muñeco gigante Ruiz-Vampirón, de cuatro metros de altura.