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Imágenes de un centro de educación especial de la Comunidad de Madrid
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Imágenes de un centro de educación especial de la Comunidad de Madrid (Foto: Chema Barroso)

Sobrecarga del personal en los centros de educación especial por la lenta tramitación de las bajas

Por Lidia Núñez Alañón
miércoles 16 de febrero de 2022, 07:39h
Actualizado: 21/02/2022 07:42h

Los trabajadores de los centros de educación especial de la Comunidad de Madrid denuncian la lenta incorporación de personal que cubra las bajas laborales. Sustituciones que se tornan indispensables y que pueden demorarse hasta un mes, lo que implica un deterioro en la atención que se presta a los alumnos que, en su mayoría, son dependientes y requieren de cuidados permanentes.

“Se va saliendo sobre la marcha como se puede pero a costa de la calidad en la atención y sobrecarga del personal”, explica Ana una de las fisioterapeutas que trabaja en un centro público de la Comunidad de Madrid. La lenta tramitación de las bajas y las sustituciones es un problema que arrastran desde hace años pero con la pandemia se ha visto agravada.

“Los recursos de los centros de educación especial ya están muy ajustados para el nivel de dependencia del alumnado que tiene pluridiscapacidad”, destaca la fisioterapeuta para narrar lo grave que resulta la falta de personal en este tipo de centros. “Todos tienen discapacidad cognitiva y algunos de ellos sumada a discapacidad física. Son dependientes para todas las actividades escolares, para desplazarse, para el aseo, la alimentación”, describe Ana.

Centro de educación especial de la Comunidad de Madrid. (Foto: Chema Barroso)

"Ni un solo día en el que hayamos estado todos los técnicos"

“Este curso, en el centro en el que trabajo, no ha habido ni un solo día en el que hayamos estado todos los técnicos” denuncia Paz, técnico especialista de otro centro de educación especial de la región. La profesional denuncia que la situación en los centros se ha tornado insostenible: “Muchas veces se incorpora antes el trabajador que el sustituto”.

Los profesionales de estos centros llevan a cabo funciones fundamentales como la alimentación y el aseo, pero también cambios posturales o desplazamientos hacia las diferentes actividades. “Hacemos los cambios de pañal, ayudamos en el control de esfínteres y colaboramos en los cambios posturales”, cuenta Paz para denunciar que existe un “gran desconocimiento” sobre su categoría profesional por parte de la Administración.

Los alumnos, los mayores perjudicados

La Comunidad de Madrid cuenta con un total de 28 centros repartidos por el territorio (11 centros en la Capital; dos en la zona norte; ocho en el sur; cuatro para la zona este y tres en la oeste). Se trata de centros de atención directa a alumnado con necesidades específicas de apoyo desde los 3 a los 21 años, en horario de 9:30 hasta las 16h.

“Hay 139 niños, no hay 139 discapacidades pero sí casuísticas, cada niño es un mundo”, explica Laura (nombre ficticio), una de las madres que lleva a su hijo a un centro público de educación especial en la Comunidad de Madrid. “Mi hijo tiene un 78 por ciento de discapacidad, necesita siempre a alguien con él, no puede estar solo”, relata. Una dependencia que visibiliza la importancia de que estos centros cuenten con una plantilla completa.

La raíz de esta problemática podría residir en los largos procesos de tramitación de bajas en el personal laboral, ya que es en esta categoría donde se demoran las sustituciones. Son parte del personal laboral los fisioterapeutas, los técnicos educativos, integradores sociales y los DUE (Diplomado Universitario en Enfermería), cuyas bajas pasan por Recursos Humanos, Hacienda y dependen además de la bolsa de empleo, que en muchas ocasiones se encuentra vacía.

Centro de educación especial de la Comunidad de Madrid. (Foto: Kike Rincón)

Una situación diferente a la que viven los docentes de estos centros que, al ser personal funcionario, se adhieren a un proceso más ágil que normalmente no se alarga más de dos días. Una traba burocrática con consecuencias asistenciales que implica la sobrecarga del personal y el deterioro en la atención de los alumnos con necesidades especiales.

"Nuestro hijos no pueden verse afectados"

“Sabemos que desde la dirección del colegio y de área están trabajando todo lo que pueden, pero es un tema burocrático”, afirma la madre de un alumno de estos centros. En la misma línea, otro padre -que prefiere mantener su anonimato- asegura que desde los consejos escolares se encuentran en contacto con la Administración, pero recalca que sus hijos “en ningún caso deben verse afectados por la falta de personal en el colegio, lo que puede implicar un sobreesfuerzo de los trabajadores”.

Por su parte, Paz, técnico especialista, asegura sentirse “abandonada” como profesional. “No entiendo tanta demora, es una dejadez por parte de la administración que es de impresión”, confiesa.

Fuentes de la Consejería de Educación, consultadas por este diario, también alegan un problema burocrático ya que el personal laboral requiere de más trámites que el funcionario. Sin embargo, desde Educación aseguran que “se hace un importante esfuerzo para hacerlo con la mayor rapidez” y que la alta cualificación de los puestos también dificulta el proceso.

Una posible solución sin respuesta

Ante esta traba burocrática, la Asociación de Técnicos Especialistas III de la Comunidad de Madrid inició una recogida de firmas en 2019 para buscar una solución a través de la modificación de la Orden de 6 de marzo de 2018, de la Consejería de Economía, Empleo y Hacienda, sobre la contratación de personal temporal, funcionarios interinos, personal estatutario temporal y otro personal docente en centros docentes no universitarios.

Concretamente reclamaban la modificación del Artículo 6.2 que versa sobre la sustitución de trabajadores. En este apartado menciona la categoría de personal “de necesidad urgente e inaplazable” bajo la que se agiliza la contratación de personal para sustitución. Los técnicos especialistas buscaban que su categoría profesional se considerase como tal por estar entre sus funciones la cobertura de necesidades básicas.

“Las firmas se presentaron ante la Consejería de Educación, la de Función Pública y ante Recursos Humanos y no hemos obtenido respuesta”, afirma Paz que entiende que la propuesta llevada en 2019 podría acabar con el problema burocrático. “El trabajador es el que asume la situación, porque el trabajo tiene que salir igual. No pueden descuidar a las personas que cuidamos a los demás”, sentencia la trabajadora.

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