Expertos reunidos en el Hospital Universitario de La Princesa el pasado 23 de noviembre profundizan en el enfoque multidisciplinar de este problema de salud pública.
Los ronquidos y el Síndrome de Apnea-Hipopnea del Sueño (SAHS) quitan muchos años de vida a los españoles, en forma de muertes prematuras por infartos, accidentes de tráfico y aumento del riesgo cáncer, entre otras causas.
La apnea del sueño se produce por una obstrucción en la vía aérea superior, y se puede deber a factores anatómicos independientes de la obesidad. Las causas que generan la apnea pueden ser una obstrucción dentro de la nariz, en la zona posterior de la lengua y la boca. Entre estas, las últimas son las causas más frecuentes. La relajación que se produce en los tejidos blandos del paladar, adenoides, amígdalas y lengua, puede obstruir la entrada del aire.
Por esta razón el sueño se interrumpe, ya que para poder reanudar la respiración se produce un esfuerzo debido a que las vías respiratorias están bloqueadas. Cuando el flujo de aire es reducido se le llama hipopnea, cuando se ve completamente interrumpido se le denomina apnea.
Las vías respiratorias tienen una extensión desde la nariz a los pulmones, y son varias las zonas donde se puede generar la obstrucción que provoca las apneas e hipopneas. Según explica el Dr. Sergio González Otero, especialista en cirugía maxilofacial ortognática, existen varios factores por los cuales se puede producir el ronquido y la apnea obstructiva del sueño, y entre ellos se encuentran:
- La obesidad.
- El consumo excesivo de alcohol o tabaco.
- El tabique nasal o cornetes desviados.
- Deformaciones en el paladar.
- Una mandíbula inferior pequeña.
El paladar
Uno de los factores de riesgo de padecer apnea se encuentra dentro de la boca. Se trata del paladar, que es su parte superior. Este se divide en paladar duro y paladar blando: el paladar duro es el soporte óseo que forma la bóveda bucal, y donde se asientan los tejidos nasales. El paladar ojival provoca un menor espacio dentro de la nariz y esto genera un menor flujo de aire hacia los pulmones. También provoca una reducción del espacio para la lengua.
El paladar blando puede tener también su importancia en la apnea. Esto se debe a la abundancia de tejido, que por causa de la apnea y los ronquidos puede inflamarse y suprimir la entrada de aire. La relajación de la musculatura del paladar también puede producir estas obstrucciones.
La mandíbula pequeña o retraída
La mandíbula pequeña puede ser un factor del padecimiento de apnea del sueño desde el propio nacimiento. La persona que tiene una mandíbula inferior pequeña suele tener un perfil facial convexo con un desfase entre el mentón y el cuello, lo que resulta además antiestético para la persona que la padece, con sus graves consecuencias psicológicas ante la sociedad.
Al tener la vía aérea superior más estrecha, el riesgo de que la misma se obstruya durante la relajación del sueño es mayor. Es fácilmente corregible por medio de una intervención quirúrgica llamada cirugía ortognática, que consiste en reposicionar maxilar y mandíbula para expandir la cavidad de las vías aéreas superiores.
El ronquido
Quienes sufren de apnea del sueño tienen en común la misma sintomatología: el ronquido y la falta de aire. Esto provoca no solo molestias con la pareja o compañeros de cuarto, sino que también produce:
- Alteraciones graves en el sueño.
- Falta de descanso.
- Somnolencia durante el día.
- Falta de concentración en el trabajo.
- Poca capacidad de estudio (atención deficiente, en general)
- Cansancio general.
Muchas personas no le dan importancia al peligro que significa padecer apnea del sueño. El número de interrupciones de la respiración que una persona tiene en una noche (episodios que pueden tener una duración de unos segundos hasta dos o tres minutos) reflejan la gravedad del problema.
Los ronquidos son un alerta para hacerse tratar, ya que son una situación de pre-apnea. Ignorar el ronquido puede derivar en consecuencias mucho más graves como el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, por la insuficiencia de oxígeno que llega al corazón, arritmias y accidentes cerebrovasculares, entre otras dolencias.
La apnea del sueño en el niño
La apnea en los niños es un problema que se debe tratar lo antes posible. En la mayoría de los casos puede deberse a la obstrucción de las vías aéreas superiores por aumento de tamaño de las adenoides o de las amígdalas. Pero también pueden existir otras causas:
- Mandíbula inferior pequeña.
- Paladar ojival.
- Lengua muy grande.
- Obesidad.
Los síntomas son similares a los de los adultos, solo que cuando un niño ronca, debe ser tratado de inmediato. En los niños, además, puede detectarse.
- Que el niño respire siempre por la boca.
- Inquietud en el sueño.
- Se despierta frecuentemente.
- Puede padecer de sonambulismo.
- Enuresis nocturna (se orina mientras duerme)
- Tiene mucha sudoración.
Cirugía maxilofacial y ortodoncia para el paladar estrecho y la mandíbula pequeña
Ante una maloclusión (una mordida incorrecta) no debe estudiarse únicamente la posición de los dientes, sino la cara y la vía aérea. Los problemas en la posición dental pueden y deben tratarse reposicionando los dientes con ortodoncia, pero cuando el problema está en el hueso (falta de hueso) se deben hacer tratamientos en dirigidos a aumentar ese hueso, siendo el más habitual el de la expansión del maxilar.
Tradicionalmente se ha dicho que el paladar se cierra alrededor de los 14 años de edad, y que hasta ese momento se puede utilizar un disyuntor palatino (HYRAX). Desde hace unos años se viene realizando disyunciones mediante técnicas asistidas con microtornillos (MARPE) que amplía el rango que edad de esta disyunción no quirúrgica considerablemente. En los pacientes en los que esto no funciona se puede realizar una cirugía para la expansión del paladar, llamada SARPE.
Para corregir el déficit del tamaño de la mandíbula hay que recurrir a la cirugía ortognática. La cirugía IMDO, un tipo especial de cirugía ortognática, está indicada en los pacientes con mandíbula inferior de pequeño tamaño.
Otra de las razones de recurrir a la cirugía es la mejoría estética, pues mejora sustancialmente el aspecto de la cara del paciente.
La cirugía, que no es invasiva ni deja cicatrices en el rostro, consiste en unas incisiones en el interior de la boca, y tras la misma se aumenta el tamaño de la mandíbula. Como consecuencia, la tensión de la musculatura produce una apertura de la vía aérea que mejora el flujo del aire.
También es posible la cirugía ortognática de avance maxilomandibular, en algunos casos combinándola con la cirugía de reducción del volumen del paladar blando y extirpación de las amígdalas.
Un enfoque integral y un tratamiento multidisciplinar
Los expertos parecen coincidir en la necesidad de progresar hacia una mayor colaboración entre los distintos especialistas involucrados en el diagnóstico, estudio y tratamiento de estos enfermos.