Empecemos por saber qué es un sueño, según Allan Hobson, psiquiatra e investigador del sueño; “la actividad mental que ocurre en el sueño se caracteriza por una imaginación sensomotora vivida que se experimenta como si de realidad despierta se tratara, a pesar de las características cognitivas especiales como la inexistencia del concepto tiempo, de la imposibilidad del lugar, personas y acciones. Las emociones, especialmente el miedo, el regocijo y la ira, predominan sobre la tristeza, la vergüenza y la culpabilidad, a veces con tal intensidad que despiertan al creador del sueño. El caso de la memoria, incluso de aquellos muy vívidos, es tenue y tiende a desvanecerse rápidamente poco después de despertarse”
Las fases del sueño son:
- Etapa de transición de la vigilia al sueño, desaparecen las ondas alfa que corresponden a la vigilia y son sustituidas por las ondas theta, algo más lentas y propias del sueño NREM. Se ralentiza el ritmo cardiaco. Y el sueño es fácilmente interrumpible.
- Inicio del sueño, representa el 50 por ciento del tiempo que dura el sueño. Posee ondas electroencefalográficas con una frecuencia mayor que las thetas. La musculatura se relaja y se eleva el umbral del despertar.
- Sueño profundo, en esta etapa el sueño es profundo porque en ella aparecen las ondas delta, que son muy lentas. El tono muscular es muy débil y la frecuencia cardiaca y respiratoria disminuyen. Es cuando ocurren los sueños y los episodios de terror en los niños, además de episodios de sonambulismos en los más extremos.
Y es en esta última fase donde nos planteamos el dilema de averiguar qué está ocurriendo en nuestra mente para que tengamos esas visiones tan realistas, tan cercanas a la realidad, que nos hace plantearnos si debemos realizar una Interpretación de los sueños exhaustiva para saber en qué medida nos pueden afectar cuando estamos despiertos.
Científicamente, lo narrado sería un somero resumen de lo que son los sueños, pero algo en nuestro interior nos dice que son algo más, algo grandioso y misterioso que no sabemos definir, pero que innatamente, les guardamos un respeto similar al que le tenemos a todo aquello que existe, pero no entendemos.
Parece ser que los sueños son un despliegue arbitrario y algo caótico de lo que nuestra mente ve cuando no la controlamos. Se puede definir como el patio de recreo del pensamiento. Algunos de estos sueños son el resultado de estímulos externos, si la fría brisa entra por la ventana, seguramente tienes muchas posibilidades de soñar con tu propia desnudez en algún lugar nevado que si estás bien abrigadito. También pueden estar derivados dentro de una necesidad biológica, como la necesidad de orinar o beber. En muchas ocasiones, pueden venir provocados por vivencias del día anterior, shocks de algún tipo o problemas cotidianos que nos preocupan. Los hay incluso que se consideran sueños relativos a la memoria genética, en los que los miedos creados al soñar con ratas, serpientes o insectos, vienen desde la más ancestral memoria de los tiempos de los hombres de las cavernas y es un reclamo de la supervivencia que aún perdura en nuestra mente. En estos cuatro casos, los sueños se pueden traducir como golpes del subconsciente y están íntimamente relacionados con la realidad.
Esto nos lleva a plantearnos si cada cosa que soñamos tiene alguna relación o efecto sobre la realidad. Mucho se ha especulado alrededor de este tema tan interesante y atractivo. Contestar a esta gran duda nos puede llevar demasiado tiempo, hay páginas que se han especializado en contestar, o al menos introducir alguna luz, sobre estos temas como elsignificadode.com/los-suenos , una página que trata de averiguar qué hay de esos otros sueños que nos remueven la consciencia desde lo más íntimo, e instintivamente y sin una conclusión lógica, despertamos los mecanismos de defensa y alerta para andar con preocupación durante el día. Y es que no son pocas las ocasiones en las que hemos soñado algo y ha tenido su eco en la realidad, cumpliéndose todo, o en parte, lo soñado.
Páginas como la reseñada puede ayudarnos a diferenciar entre los dos niveles que algunos autores especialistas en esta materia han definido; uno es el contenido que se manifiesta, lo soñado, y el otro se refiere al contenido latente, es decir, lo que se interpreta.
El conjunto de coincidencias entre diferentes soñadores con las mismas características del sueño es lo que soportaría con más autenticidad un significado o una traducción de lo soñado.
Todavía hay quien va más allá y creen ver, reconocer y poder transcribir sueños que dicen provenir de lugares más allá de los propios sueños. Hablan de mensajes de personas desaparecidas que se comunican con los vivos para trasladarles visiones futuras que pueden ayudarles en un momento dado. Otras hablan de capacidades de la misma persona que favorecen la vista de un futuro próximo y que la única forma de darle visibilidad o coherencia es a través de los sueños.
Muchos son, como dijimos al principio, los posibles significados del sueño, muchas las versiones y muchas las creencias. Una cosa es cierta, el reflejo de un sueño en la realidad se puede revertir y está comprobado que aquel que lleva una vida sana, acorde con sus principios y con buena voluntad, suele tener sueños hermosos.