A Pepito Sazatornil le vino la vocación de actor –eso afirmaba él- cuando tuvo que hacer de angelito de la Anunciación en los célebres Pastorets catalanes. Tenía seis años. Pero sus padres frenaron sus ímpetus hasta que cumplió los trece. Entonces entró en la sociedad teatral La Lealtad en la que se fogueó durante ocho años. Así que a los veintiuno, y con más de trescientas funciones de aficionados a la espalda, decidió hacerse actor profesional. Y entró de segundo galán en la compañía de Pío Davi y María Vila, especialistas en teatro catalán en la primera década tras la Guerra Civil.
El 4 de septiembre de 1946 se instalaron en el barcelonés teatro Victoria con
L’hostal de la Gloria. Ese fue el debut de Sazatornil, aunque su nombre no aparece reseñado hasta el estreno de
La mare enamorada, en el mes de noviembre. Supo lo que era patear España cuando Paco Martínez Soria lo llamó a su lado un año más tarde. Don Paco ya llevaba desde 1942 al frente de su empresa, que consolidó dos años más tarde en una temporada muy popular en La Zarzuela. Juntos hicieron en ese teatro
Las 7 mujeres de Adán (1948). Fue entonces cuando aterrizó en Madrid, ciudad que se convertiría en la suya hasta el final de sus días. No estuvieron juntos mucho tiempo y, siempre en Madrid, Saza se unió a Ismael Merlo, Társila Criado y Mercedes Muñoz Sampedro para hacer, en 1950, temporada en el desaparecido Benavente de la plaza de Vázquez de Mella:
Una noche de primavera sin sueño, Un drama en el quinto pino, ¡Qué demonio de Ángel!, Lo cursi…
Da un paso más y ficha con Colsada para su compañía de operetas y revistas, presentándose en el Martin (otro teatro desaparecido…) en 1951 con Tú eres la otra y Maruja Tomás de estrella. Este género sería recurrente en su larga carrera, interpretando títulos como El violinista en el tejado, Golfus de Roma (1964).
Sin haber cumplido los treinta años ya era primer actor y director de revista gracias a la compañía catalana de Bonavia-Mestres. Con ellos se eterniza en el Apolo y en el Victoria: Quina nit (1952); Per favor deixa’m la dona (1953) Lo que el tiempo se llevó (1953) Una esposa por favor (1954) y Tres suspiros a las seis (1954) Comparte escenario con las vedetes del momento: la Bella Dorita, Raquel Daina y Mercedes Llofriú.
Entre tanto apareció en su vida un hombre importante: el productor y director Ignacio F. Iquino. Fue él quien añadió el diminutivo de “Saza” a su nombre cuando lo hizo debutar en el cine con Fantasía española en 1953. Este productor y director no solo le abrió las puertas de la gran pantalla, sino que se asoció con él para montar compañía de comedias. El Sábado de Gloria de 1954 se presentaron en el Talía barcelonés con la revista de Iquino y Moraleda Manolo ante el peligro. En Madrid se presentó en La Comedia y, por cierto, ya destacaba en escena Esperanza Roy, que había debutado cinco años antes en el Lope de Vega. Saza para entonces ya tenía claro que lo suyo era hacer reír.
Durante treinta años se sucedieron las comedias: Milagro en la casa de los López (1965), La dama de Maxim (1966), No somos ni Romeo ni Julieta (1968), Ilustrísimo señor (1969), Una noche de Striptease (1973), Una vez a la semana sin fallar (1977) Lentejas con brillantes (1982)…El primer montaje de Filomena Marturano (1979) permitió descubrir a un actor con muchos más registros de los supuestos. Fue uno de los grandes éxitos de su carrera y estuvo casi tres años en cartel. Después acometió algunos de los grandes papeles del teatro humorístico español: La venganza de don Mendo (1986), Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1987), ¡Es mi hombre! (1994) y Los habitantes de la casa deshabitada (1998).
Sin anunciarlo, dejó la escena el año 2001 tras participar en Los caciques, en el teatro Fernán Gómez. Pero todos los aficionados al teatro lo hemos visto, siempre acompañado por su esposa Carmen Serrano –con la que se casó en 1953-, en casi todos los estrenos que se producían en la Capital, recibiendo siempre el cariño y respeto del público y de sus compañeros.
Probó fortuna como autor, firmando con el seudónimo de Mariano Zazurca.
En el más del centenar de películas que rodó durante sesenta años, están las comedias más taquilleras: Una señora estupenda, 1966; Las que tienen que servir, 1967; Juicio de faldas, 1969; Los gallos de la madrugada, 1971; La llamaban Madrina, 1973; El love feroz, 1975… Pero realmente su valía quedó patente en títulos como La escopeta nacional (1977) y Todos a la cárcel (1993), ambas con Berlanga, El año de las luces (1986), Espérame en cielo (1987) por la que ganó el premio Goya al mejor actor de reparto o Amanece que no es poco, 1989. En 2005 le fue reconocida toda su carrera dedicada al humor con el premio José Isbert. Todavía en 2003 rodó “Hotel Danubio” a las órdenes de Giménez Rico.
José Sazatornil Buendía había nacido en Barcelona el 13 de agosto de 1925. Ha muerto en Madrid el 23 de julio de 2015.