Cuando llegué a España para poner en marcha nuestra primera producción, La Bella y la Bestia, me llamó especialmente la atención la poca
tradición que tenía en España el género musical, a pesar de la gran afición de
los españoles a otros géneros teatrales como la revista o la zarzuela.
Los musicales
habían vivido buenos momentos, pero siempre de manera anecdótica, aislada y
excepcional, como el estreno de Jesucristo
Superstar,
protagonizado por Camilo Sesto y Ángela Carrasco, o Evita, con la reina del género, Paloma San Basilio. Por ello, el gran éxito
que tuvimos con La Bella y la
Bestia nos animó a
seguir adelante y arriesgar con más producciones de gran éxito y relevancia
internacional.
Apostamos por
traer y atraer al público a Madrid, con grandes títulos internacionales que
triunfaban en Londres y Nueva York, con la misma calidad que allí... ¡y sin
escatimar en nada! Así fue como grandes musicales como Cats o El Fantasma de la
Ópera alzaron el
telón, este último con 800.000 espectadores en tres temporadas consecutivas. A
estos le siguieron más éxitos, como Mamma Mía!, nuestro punto de inflexión, que fue la producción que mejor conectó con
el público español, con siete años de representaciones ininterrumpidas.
Quince años
después, el panorama ha cambiado. Los musicales son ahora una oferta de ocio
instalada y entre las más valoradas en la mente de los espectadores. Hoy el
turista que llega a Madrid no se plantea irse sin disfrutar de un musical en el
pequeño Broadway.
Desde hace años
ya no es necesario viajar al extranjero para vivir un musical. La calidad de
nuestras producciones es igual y, en ocasiones, incluso mejor que las de otras
obras extranjeras que están en cartel en Broadway o en el West End londinense.
Gracias a estos
años de inversión, duro trabajo, talento, experiencia, formación, empresas
colaboradoras y apoyos locales, como es el caso de la ciudad de Madrid, ha sido
posible traer a España una producción tan ambiciosa y costosa como El Rey León, convirtiendo Madrid en la capital del musical
español. En los últimos años, y en gran medida gracias a StageEntertainment, la
ciudad ha incrementado increíblemente su oferta de este tipo de espectáculos de
calidad, siendo la segunda capital europea en oferta de musicales.
Antes lo
importante era conocer la ciudad, sus museos, su oferta gastronómica... Y si
surgía, por qué no, disfrutar con alguno de los títulos de su oferta teatral.
Hoy, esta percepción ha dado un giro y una gran mayoría tiene como principal
aliciente ver alguno de los musicales que de la Gran Vía. En concreto, el 80
por ciento de los visitantes que vienen a El Rey León son de fuera de Madrid y el 40 por ciento vienen exclusivamente por el
musical. Esto supone un impacto económico de más 250 millones de euros, sin
contar la venta de entradas.
Asistir a un musical es una experiencia completa para los sentidos. La
valoración de aquellos que nos visitan en Madrid es mucho mayor al volver a su
ciudad, y eso nos llena de orgullo y nos motiva para crecer y seguir soñando.
Julia Gómez Cora
Directora General de StageEntertainment España