www.madridiario.es

Madrid, gran capital turística

martes 17 de marzo de 2015, 07:30h

El turismo es en Madrid, como en el resto de España, uno de los sectores productivos con potencialidad para acelerar la recuperación económica madrileña en curso. Pero esta visión a corto plazo, necesaria por la crisis económica y sus secuelas) la pérdida de turistas y los niveles alcanzados por el desempleo son todavía significativos), no debe obstaculizar el enfoque a medio y largo plazo de la política turística madrileña. Es en este ámbito temporal donde realmente se juega la partida, es decir, el futuro turístico estable de Madrid.

Para ello, hay que actuar sobre tres ejes que considero básicos: atraer un mayor número de turistas, conseguir que aumente su gasto medio y proyectar el impacto del turismo sobre los demás sectores o subsectores productivos.

Parece, pues, de sentido común, y lo es, apostar por un modelo de negocio turístico que explote las ventajas competitivas de Madrid y las adapte a unas previsiones de demanda a medio y largo plazo. Así lo exige el hecho de que el turismo hacia Madrid no sea un turismo de sol y playa, que es el predominante en España. El de Madrid es un turismo cultural, entendido en sentido amplio, ya que engloba museos, arquitectura, gastronomía, compras, acontecimientos musicales y deportivos, congresos, etcétera.

De todo ello, Madrid tiene mucho que ofrecer, atractivo y de alta calidad. Se trata, por tanto, de no pensar tanto en el turismo prototípico español y de enfocar la oferta turística hacia otros ámbitos con un crecimiento potencial claro, que tengan una mayor rentabilidad y una menor estacionalidad.

Para lograr la mayor efectividad de este planteamiento es imprescindible la colaboración público-privada. La reciente puesta en marcha de la Asociación Turismo Madrid es un buen punto de partida para recoger lo ya hecho, aprender de ello y programar las nuevas líneas de acción que se han de acometer.

La colaboración público-privada es una apuesta racional de organización para la promoción de una actividad productiva (el turismo) de significativa importancia para la economía madrileña. Es racional y es, además, moderna, porque se propone explotar con un nuevo enfoque las ventajas comparativas madrileñas contempladas en su conjunto.

Una explotación de la que, por otra parte, se beneficiarán simultáneamente la economía madrileña (gracias al crecimiento del Producto Interior Bruto regional y la creación de empleo) y la cuenta de resultados de las empresas al crear así valor para sus accionistas. Y es que el esfuerzo en común por mejorar el sector turístico madrileño tendrá, sin duda, un impacto positivo sobre el resto de la actividad económica de la región.

Desde otra perspectiva, la nueva política turística deberá apostar sin reservas por la innovación, la búsqueda de la diferenciación de su oferta y el desarrollo de estrategias de marketing a través de las tecnologías digitales, en cuyas grandes posibilidades resulta hoy una obviedad insistir. Pero no por ello es menos necesario, porque las inercias que consolidan lo que hay son también, a veces, muy fuertes.

El punto de partida, en todo caso, no es cero. Madrid es ya una marca de primer orden. Ocupa el número 12 entre las 20 ciudades marca más potentes. El informe de la consultora Saffron, que elabora el ranking Guardian Cities, analiza la percepción que se tiene de las principales capitales del mundo y mide dos aspectos: de una parte, los activos de la ciudad (entre otros, las infraestructuras, los transportes, el clima y la seguridad); de otro lado, examina cómo se percibe la ciudad en las redes sociales y en los medios de comunicación. De este informe puede deducirse asimismo que la globalización en la que estamos inmersos determina que ya no sean solo los países los que compiten, sino que esta competición se haya ampliado también a las ciudades. El puesto 12 no es menospreciable. Pero puede mejorarse mucho.

Las administraciones públicas (el Ayuntamiento de la capital y la Comunidad de Madrid) tienen tareas indelegables e imprescindibles que cumplir: desde impulsar marcos regulatorios flexibles y abiertos o tramitar con celeridad los diversos expedientes administrativos hasta prestar los grandes servicios públicos (seguridad, limpieza, tráfico, transporte, etcétera) con eficacia. El buen funcionamiento de la gran ciudad es indispensable. Hay ya un buen punto de partida, pues Madrid tiene buenos servicios públicos.

Pero todavía hay espacio para introducir mejoras en el marco legal y la discrecionalidad, que es una prerrogativa del poder público, debe también compartirse con los sectores interesados y con los ciudadanos para encontrar las mejores soluciones en cada caso. Solo entre todos lograremos que Madrid ascienda en el ranking de las principales capitales del mundo.

Rafael Arias-Salgado
Presidente de la Asociación Turismo Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios