La verdad es que Cristina Cifuentes
me parece una buena candidata para la Comunidad de Madrid; digna rival del
candidato socialista, el catedrático Angel Gabilondo: tendremos un debate
elegante y vivo. Y, por supuesto, lo de la candidatura de Esperanza Aguirre para
la alcaldía de Madrid me da la impresión de que anuncia el desastre para el PP
en este apartado, digan lo que digan las encuestas. Supongo que Antonio Miguel
Carmona, el candidato del PSOE para el sillón municipal de la Villa y Corte -un
puesto que vale por cuatro ministerios, no lo olvidemos--, se estará frotando
las manos: ahí es nada, que te brinden una campaña llena de posibles alusiones
a Gürtel, a la red Púnica, a los 'deslices' verbales de la 'lideresa', al misterio
que rodea su dimisión como presidenta de la Comunidad, nunca explicada, a sus
discrepancias con Rajoy...En fin, que se va a hablar de todo menos del bienestar
de los madrileños, y puedo anticipar la derrota de Aguirre, más probable, a mi
juicio, que su victoria.Atesoro algunas anécdotas
impagables de Esperanza Aguirre, no todas, por cierto, alentadoras. Más de una
vez he confesado mi simpatía personal por ella -nos conocemos desde hace muchos
años, claro?y mis profundas discrepancias por sus métodos políticos. Hace una
semana, por los pasillos de un hotel donde se celebraba uno de esos
multitudinarios desayunos político-empresarial-periodísticos, me recriminó: "¿por
qué me tienes manía?". Nunca se la he tenido: creo que sus fórmulas políticas
pasaron, o acaso nunca debieron llegar. Lo curioso es que lo mismo pensaba, me
consta, Rajoy, que todavía en la tarde de este viernes, cuando se anunciaba por
el comité electoral del PP el tándem Cifuentes-Aguirre, declaraba a los
periodistas que la 'incógnita Madrid' aún no estaba resuelta. ¿Un intento de
disimulo, para hacer pensar que el verdadero responsable de la selección de las
dos candidatas ha sido el comité electoral y que él estaba ajeno a todo?
Grandes risas, porque no me lo creo, por supuesto. Pero sería aún más preocupante
si fuese cierto que el presidente no tenía idea de que 'su' comité electoral
iba a hacer el anuncio al cabo de pocos minutos.
Creo que se ha equivocado
Rajoy. Encima, tragándose el sapo. Se ha equivocado con Aguirre en lo
particular y no arriesgando más con nuevos candidatos, en general. Hasta ha
ratificado al imputado Imbroda, tras hacerlo en Valencia con Fabra y Rita
Barberá, menudas novedades. El pavor del presidente a introducir novedades en
su trazado político empieza a ser, me parece, un lastre importante. Adios, en
fin, a la alentadora y refrescante hipótesis de que hubiese sido Soraya Sáenz
de Santamaría la candidata a regir a los madrileños. ¿Porque ella no ha
querido, porque ni siquiera se lo han pedido? La tradicional opacidad del PP en
estas cuestiones va a hacer muy difícil seguir los vericuetos que han dado en
el veredicto final Cifuentes-Aguirre.
De lo que sí estoy seguro es
de que nos vamos a divertir bastante con esta 'batalla de Madrid'. Nos divertiremos,
claro, como periodistas. Como ciudadano, me parece que este viernes se ha dado
otro paso en falso, o más bien otro paso atrás, en el proceso de regeneración
de la vida política española.
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