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Armas 'low-cost'

lunes 23 de febrero de 2015, 07:30h
Pistolas desde 20 euros y escopetas desde 100 son algunas de las 563 armas de fuego a precio de ganga que la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid subasta este lunes.
  • Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.

    Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.
    Enrique Villalba

  • Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.

    Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.
    Enrique Villalba

  • Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.

    Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.
    Enrique Villalba

  • Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.

    Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.
    Enrique Villalba

  • Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.

    Subasta de armas de la Comandancia de la Guardia Civil.
    Enrique Villalba

En la puerta del cuartel de la Guardia Civil de la calle del General Ibáñez de Ibero de Madrid hacen cola decenas de personas. Es el último día para inspeccionar las 563 armas de fuego largas y cortas, propiedad de particulares, puestas a la venta a través de la Benemérita, tal y como establece la Ley. Licencias caducadas, fallecimientos de titulares, ventas, requisas judiciales, empresas de seguridad... La procedencia de las armas puede ser muy diversa. "Cuando un ciudadano o una empresa quieren deshacerse de un arma legalmente, la entregan a los Cuerpos de Seguridad del Estado, que la guardan en depósito un año, durante el cual, el propietario puede recuperarla sin coste cuando quiera. Antes de la subasta, se informa por carta al vendedor que se va a proceder a la enajenación para que tenga la posibilidad de recuperarla cuando lo desee. Muchos de ellos las rescatan", explica José Miguel Gallego, guardia civil e interventor de armas desde 1989.

A medida que los interesados entran en la sala, se comprueba que no tienen antecedentes penales ni portan cartuchos de munición. Bajo la atenta mirada de las cámaras de seguridad y los agentes, comprueban las armas. Cada una está debidamente etiquetada con la fecha de subasta, el precio, las observaciones al aparato y el número de lote. Francisco Arranz es cazador, tirador deportivo y coleccionista de armas. Es un habitual de estos eventos y ha venido con su peculiar 'lista de la compra'. "Viene todo tipo de gente. Desde aficionados que no entienden mucho y que se compran un arma más por el aspecto que por la calidad, a expertos que buscan artículos de calidad a mejores precios que los del mercado habitual", comenta mientras comprueba las calidades de la madera, los cañones y la mecánica de una escopeta. Los entendidos hablan de comprar 'metales'.

Sergio García es un joven cazador. Acude por primera vez a una subasta de estas características y quiere comprar una escopeta por un máximo de 400 euros. "Vengo porque se pueden encontrar oportunidades. No es una compra cara porque, si se cuida, un arma te dura toda la vida y se la puedes legar a tus hijos y nietos". "Lo caro es cazar, no el arma", apunta Francisco Javier, que está buscando piezas históricas. Estudia la marca del fabricante, los ornamentos, la madera, la alineación de los cañones y el estado del mecanismo. Para modelos, los colores. Hay desde armas de siglos pasados que se cargan por los cañones o parecen sacadas de películas de piratas, hasta escopetas de última generación. Mucha arma vieja y abandonada, y otras que apenas han sido utilizadas. Incluso se pueden llegar a vender armas de guerra de mano, siempre que se les retire el dispositivo de ametrallamiento. Y cada arma puede tener distintos usos legales: reglamentarias, de defensa personal, de uso deportivo...

Los clientes que desfilan por la sala de exposiciones también representan una Babilonia aficionada al armamento: particulares, coleccionistas, deportistas, subasteros, representantes de armerías y de empresas, y hasta especuladores. Los bajos precios son un excelente reclamo para encontrar oportunidades y rarezas.

Cuando los compradores han decidido lo que quieren, rellenan una instancia en la que refieren los lotes que desean y pagan una fianza que equivale a un cuarto del precio de salida. A continuación, se comprueba el estado de su licencia de armas y se introducen las peticiones en sobres para la subasta. Los compradores pueden aspirar a todas las armas que quieran. No obstante, pasado el trámite de venta, solo pueden poseer tantas armas legalizadas como establezca el cupo de de su licencia. Si se produce un exceso, tienen que resolver de cuáles se deshacen o lo hace la Guardia Civil, pasando la opción de compra al siguiente pujador de la subasta. El que adquiere definitivamente el arma paga tasas solo por la guía de pertenencia del aparato.

Solo se subastan armas de fuego. Hasta hace unos años se hacía una segunda subasta con un descuento del 25 por ciento en estos utensilios. Sin embargo, el mercado de armas legales en Madrid es tan grande que se ha desechado esta posibilidad. "Hace algunos años hacíamos las subastas en Ifema porque la cantidad de armas en venta cuadruplicaba a los actuales. No es operativa la segunda ronda de subasta", continúa el interventor. La munición se destruye y las armas blancas no son susceptibles a priori de venderse como tal. Gallego concluye explicando que aquellos artículos que no se venden, se achatarran y se destruyen en la fundición para garantizar que su vida útil termina tras la subasta.

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