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Las empresas madrileñas buscan oportunidades de negocio en Serbia y Montenegro

viernes 19 de octubre de 2007, 00:00h
La necesidad de reconstruir las infraestructuras de comunicaciones destruidas en la guerra civil de los noventa que llevó a la segregación de la antigua Yugoslavia hace de los mercados creados más recientemente en los Balcanes un foco de interés para el inversor extranjero. Así se desprende de la jornada organizada este viernes por la Cámara de Comercio de Madrid en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.
El Gobierno serbio prevé privatizar unas 1.250 empresas mientras que el montenegrino también habla de convocar numerosas licitaciones de obras públicas. Serbia y Montenegro también ofrecen interesantes posibilidades de inversión en sectores como el inmobiliario, textil, agroalimentario, energético y turístico. Oportunidades que ya están aprovechando algunas grandes empresas españolas, pero que también están al alcance de las pymes. 

Precisamente, el interés de la Cámara de Comercio en organizar esta jornada, titulada "Oportunidades de negocio en Serbia y Montenegro", era el de informar ampliamente a las pymes madrileñas sobre el potencial de estos mercados balcánicos incipientes. En concreto, para las pequeñas y medianas empresas se abre un mundo de posibilidades a través de las subastas que demandan capital privado en el proceso de privatización que ambos mercados están experimentando. Estas convocatorias se publican en la prensa local, mientras que las licitaciones, ideadas para grandes empresas, aparecen en la prensa internacional.

Toda esta metamorfosis tiene como principal aliado a la Unión Europea, que está promoviendo la reconstrucción y desarrollo del Sureste del continente a través del Programa CARDS. Con él, se han destinado a Serbia y Montenegro, respectivamente, 1.124 millones de euros y 129,11 millones de euros. La empresa de consultoría e ingeniería Eptisa, con sede en Madrid, es una de las pioneras en entrar en estos mercados, si bien ya cuenta con una amplia experiencia en otros mercados de Europa del Este. Su director para Europa Central y del Este, José Ignacio Soriano Artacho, ha participado en la jornada organizada por la Cámara de Comercio de Madrid. En el acto ha compartido con los asistentes su experiencia en Serbia y Montenegro donde ha colaborado con las autoridades en materia de medio ambiente desde 2003.

A través de sendos contratos con la Comisión Europea y con Agencia Europea para la Reconstrucción, esta empresa madrileña ha trabajado en ambos países para implantar un sistema de tratamiento de residuos y la aplicación de la política medioambiental de Bruselas. Por su parte, el pasado 15 de octubre Montenegro firmó el Acuerdo de Asociación y Estabilización con la Unión Europea que prevé la adaptación a las normas comunitarias en materia económica y la liberalización de diversos sectores, entre los que destacan el energético y el turístico. El mercado de abastecimiento energético en Montenegro es deficitario y el turismo es hoy por hoy el principal motor de su economía.

De momento, las únicas dos inversiones directas españolas en Montenegro están relacionadas con el ocio y el turismo: Iberostar, que cuenta allí con el Hotel Bellevue de Becici, y el parque acuático de la ciudad de Budva, Aktion Park. Ahora está pendiente la licitación de un complejo turístico en Ada Bojana, frente a la playa de arena más larga de la costa adriática, con 14 kilómetros de recorrido. Las negociaciones para el Acuerdo de Asociación y Estabilización comenzaron en 2005 en Serbia, país al que pertenecía Montenegro hasta que un referéndum celebrado el 21 de mayo de 2006 determinó su independencia. Aunque Serbia es miembro del Consejo de Europa desde 2003, las negociaciones para la firma de este acuerdo aún no han concluido.

De hecho, estuvieron interrumpidas hasta el pasado 13 de junio. Sus avances dependerán, entre otras cuestiones, de la colaboración que Serbia preste al Tribunal Internacional Penal de La Haya, colaboración que recientemente se ha valorado como positiva. El Acuerdo de Asociación y Estabilización es una antesala a la adhesión a la Unión Europea de los Veintisiete (UE-27). Sin embargo, las aspiraciones de serbios y montenegrinos de formar parte de la Unión Europea están supeditadas a la puesta a punto de una serie de cuestiones que abarcan desde la protección medioambiental hasta la liberalización de los sectores estratégicos. 

Esto hace que, entre el amplio abanico de los sectores seleccionados como prioritarios destaque el de la construcción y gestión de infraestructuras, así como el de servicios de consultoría. En este sentido, estas acciones tienen una especial importancia en Serbia, donde la semana pasada se celebró la conferencia internacional "Medio ambiente para Europa". En el evento, al que asistieron delegaciones de más de 50 países, en su mayoría europeos, pero también de Estados Unidos y Canadá, se decidió que la capital de Serbia, Belgrado, acogerá la futura sede de un centro regional para el seguimiento del cambio climático. Con ello, Serbia aspira a convertirse en líder de la política medioambiental del sureste europeo.

Por otro lado, el incremento del nivel de vida en ambos países hace necesaria una mayor inversión en el abastecimiento de productos de consumo general. El salario medio en Serbia ha experimentado un aumento real del 17,42% en 2007 con respecto al año anterior, y ya supera los 330 euros mensuales. Del mismo modo, el sueldo montenegrino también se ha incrementado un 16% en el año que llevan de independencia. Si en 2006 el ciudadano medio de Montenegro cobraba mensualmente 246 euros, ahora alcanza los 315 euros. Este nuevo mercado no sólo consume productos de primera necesidad, sino que también demandan productos españoles, como vino, confección, calzado, equipamiento para el hogar y cosméticos. Estos productos tienen buena reputación en Serbia y Montenegro.

Ventajas fiscales

La voluntad política de abrir camino a las inversiones extranjeras se traduce en las facilidades que se dan a las empresas. De hecho, las compañías extranjeras gozan en ambos mercados de un trato igual que si fueran nacionales, con la ventaja añadida de unas condiciones fiscales claramente mejores que las que tienen las empresas locales. En Serbia, las empresas extranjeras disfrutan de exenciones de impuestos durante un período variable de entre uno y tres años, en función del tipo de inversión. Recientemente se han adoptado otras medidas como la eliminación de barreras administrativas para agilizar el desarrollo económico del país.

Estas medidas han atraído ya a dos grandes empresas españolas del sector de la construcción: FCC y Uralita. La primera cuenta con la concesión de 25 años para una autopista y ha adquirido una planta de tratamiento de residuos. Por su parte, Uralita ha comprado una fábrica en Belgrado. En el sector de la agroalimentación, Viscofán ha adquirido una fábrica de colágeno y tripas artificiales para productos cárnicos. Además, la catalana Nikko Electrónica ha adquirido una planta de fabricación de antenas en la ciudad serbia de Nis. Otra empresa catalana, Emmsa, fue la primera compañía española que irrumpió en Serbia, con la compra de una maderera de Belgrado, Eurolink.

La voluntad de agilizar los trámites para favorecer la entrada del capital extranjero es ahora especialmente llamativa en Montenegro. El país más joven de Europa requiere inversiones rápidas y por ello su legislación exige 10 euros para pagar la tasa de registro, tres documentos y cuatro días para constituir una sociedad de responsabilidad limitada.
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