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Cierra ¿temporalmente? el teatro Calderón

lunes 14 de julio de 2014, 16:54h
El futuro del monumental teatro Calderón, en la plaza Jacinto Benavente, puede estar en el aire. Hay rumores de que ha echado el telón ya sin perspectivas de volver a levantarlo, al menos en los próximos meses. Un espectáculo -Locos, locos, locos- que estaban programado para este verano ha tenido que ser trasladado al vecino Nuevo Apolo. El jueves 3 parece que SGAE decidió unilateralmente el desalojo del edificio.

Este mismo lunes por la tarde SGAE ha mandado el siguiente comunicado: "El Consejo de Administración de Wonderland, sociedad arrendataria del Teatro Calderón (no propietaria del inmueble), ha decidido suspender temporalmente la programación de las actividades del teatro, situado en la Calle Atocha, número 18, de Madrid. El motivo de esta decisión reside en la necesidad de realizar una serie de obras indispensables en el edificio con el fin de prevenir posibles daños. Lamentamos las molestias ocasionadas, pero creemos que la seguridad del público y del personal técnico y artístico del Teatro Calderón debe prevalecer."

Las últimas temporadas el teatro ha sido gestionado por el empresario Luis Álvarez, con la empresa Wonderland. Arteria, la red escénica que Teddy Bautista creó en SGAE para gestionar teatros, es la propietaria del 51 por ciento de las acciones de Wonderland y en virtud de su mayoría ha podido propiciar el cierre. Esta empresa tiene en vigor hasta 2017 un contrato con los propietarios del inmueble. Propiedad durante gran parte del siglo XX de la familia Muñoz Lusarreta, en 2005 se informó que había sido vendido a un grupo de cuatro empresarios denominado Promotora de inversiones Rialto. El teatro cumplirá cien años en 2017, año en el que también la vecina plaza Mayor cumplirá siglos: cuatro.

Desconocemos las razones que habrán motivado esta drástica decisión. Según algunas fuentes, SGAE tendría informes negativos sobre la cimentación del inmueble, lo que lo haría potencialmente peligroso. Según las mismas fuentes, los propietarios tienen informes técnicos en sentido contrario. En los últimos días un grupo de operarios está colocando redes envolventes en todos los elementos de la fachada susceptibles de desprenderse.

En las últimas temporadas la programación de esta sala ha sido absolutamente errática, sin una línea definida, alternando conciertos, espectáculos de danza, comedias, monólogos... Mientras el exterior del edificio muestra un aspecto cada día más ruinoso. Hace un par de semanas se colocaron redes protectoras en las balaustradas y cariátides para prevenir desprendimientos.

Las humedades, los desconchones, la pérdida de revoco y la suciedad son evidentes al paseante. El aspecto del interior no es mucho mejor, a pesar de ser una sala bellísima. El edificio, según el Plan General de Ordenación Urbana, goza de la máxima protección: Nivel 1, Singular. A pesar de esta consideración nadie, ni el propietario del inmueble ni el Ayuntamiento, parece mover un dedo para salvar este monumento que cumplirá cien años el próximo año 2017.

Obra del arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga, se abrió con el nombre de Odeón, pasando a llamarse más tarde del Centro y, finalmente, Calderón. En las últimas temporadas ha estado patrocinado por la firma de seguros Caser que, seguramente, no ha calibrado el impacto negativo que tiene para su imagen colocar el nombre encima de esta ruina.

Más información:

Artículo histórico: 'Una ruina de teatro', por Antonio Castro

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